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Entrevista
Joan Coscubiela Director de la Escuela de Trabajo de CCOO

«Hay condiciones laborales que ya resultan insoportables vitalmente»

«A los jóvenes les meten miedo sobre sus futuras pensiones los que quieren hacer negocio con los seguros privados»

Joan Coscubiela: "Hay condiciones laborales que ya resultan insoportables vitalmente" Fernando Guijarro

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Joan Coscubiela: "Hay condiciones laborales que ya resultan insoportables vitalmente" Fernando Guijarro

Su conferencia hablaba de una reforma laboral útil. ¿Qué debe de incluir para que lo sea?

Esta reforma no puede plantearse solo en términos de derogar, aunque debe hacerse con la que hizo el PP en 2012, que fue terrible. La que se prepara ahora, y me consta que es así, debe tener un carácter propositivo y abordar cuestiones como el abuso en la subcontratación. Esta reforma no va a ser capaz de revertir todas las cosas que se han hecho en este país desde 1984, como la generalización de la contratación temporal. Pero lo que puede hacerse es introducir procesos de flexibilidad que sean pactados entre las partes y sobre los que haya un cierto control de la autoridad pública. Por ejemplo, se va a regular de manera estable la utilización de los ERTE tanto para crisis coyunturales como estructurales. Pero para que sea flexibilidad y no desregulación hace falta que sea pactada y evitar cualquier elemento de unilateralismo. Porque una de las cosas más perversas de la reforma de 2012 es que impuso el unilateralismo empresarial en los descuelgues de la aplicación salarial, en la modificación sustancial de las condiciones de trabajo, o en los ceses por causas económicas.

¿Se va a poner fin a esa primacía de la empresa frente al trabajador?

Los cambios que se preparan, que van bien para grandes empresas, quizás para las pequeñas no terminen de resolver el problema, porque si continúa siendo tan fácil abusar de la contratación temporal y tan fácil despedir, en las pymes es más difícil que se produzca un cambio cultural, dado lo otro es muy sencillo. No somos conscientes de hasta qué punto nuestra legislación ha establecido una especie de iguala, por la que el empresario que abusa de las horas extras o de la contratación temporal, cuando llega el inspector de Trabajo, paga una cantidad que le resulta absolutamente rentable.

¿El coste del despido va a quedar como lo ha dejado el PP?

El tema central en materia de despido no está tanto en la cuantía de la indemnización, sino en otras cosas que son mucho más perversas, como la práctica desaparición del despido nulo, que obligaba a la readmisión del trabajador. Hay que acabar con la práctica actual de que las empresas hacen sus ajustes comprando el despido, pagando sin más, porque acaba siendo un despido libre.

Coscubiela descarta una caída del actual sistema público de pensiones. | B.RAMON

En esta pandemia el colectivo más perjudicado ha sido el de los trabajadores temporales. ¿Se puede reducir la elevada tasa de temporalidad de este país y más concretamente de Balears?

Sí se puede. Con la misma legislación, los índices de temporalidad y de parcialidad son brutalmente distintos dependiendo de la zona del país. Eso supone que el problema no está en la ley, sino en la cultura y en el modelo productivo. El problema no es que el sector turístico sea perverso, sino en que hay empezar a pensar en un turismo que no dependa tanto de la estacionalidad. Hemos de ser capaces de modificar el tipo de demanda de turismo que nos llega. Y la solución no son los fijos discontinuos, porque algunos ya no están dispuestos a venir a las islas con las condiciones que se les ofrecen. Nos podemos llegar a encontrar con problemas en las empresas para encontrar al personal que necesitan, porque las condiciones de trabajo inciden de una manera brutal en las condiciones de vida, y hay generaciones que no están dispuestas a pasar por determinadas cosas.

¿La salida de esta crisis será como la de 2008, con un aumento de las desigualdades?

No será igual, pero sí tendrá como elemento común ese aumento de las desigualdades, no solo de las sociales en función de la renta, sino también con nuevas brechas, como la digital. El gran reto es evitarlas.

¿Tiene sentido aplazar la jubilación hasta los 67 años cuando existe una bolsa tan elevada de paro juvenil?

El sistema de Seguridad Social reproduce los problemas del mercado laboral, que en estos momentos se caracteriza por los salarios bajos y carreras profesionales inestables con vacíos de cotización. De ahí difícilmente puede salir una buena pensión. El problema es que eso no se puede tocar más y se lo he dicho personalmente al ministro José Luis Escrivá. No tiene sentido que en algunos sectores se produzcan jubilaciones anticipadas a los 50 o los 55 años, pero esos discursos se quedan en nada cuando resulta que a las empresas sometidas al Dios Mercado, de dar valor al accionista, les sale tremendamente rentable despedir a la gente mayor, que tiene unos salarios dignos, y sustituirlos por personas, por ejemplo, de empresas subcontratadas que conllevan unos costes mucho más bajos. Ese es un punto que tiene que abordar la reforma laboral.

¿Ese movimiento está siendo especialmente intenso en el sector financiero?

En este caso se está dando un fenómeno que pasa desapercibido. Los sindicatos consiguen reducir el volumen de plantilla que se ve sometida a los expedientes de regulación de empleo (ERE) y establecer la voluntariedad, y cuando la empresa ofrece eso se encuentra con que el porcentaje de los que se quieren ir con la compensación acordada es muy superior al de la reducción que necesita. Lo que eso quiere decir es que la gente ya no está dispuesta a trabajar en determinadas condiciones, ya no soporta más a ciertas edades la presión que les plantea, por ejemplo, el sector financiero. Cada vez hay más voluntarios para marcharse que para quedarse. Hay condiciones laborales que ya resultan insoportables vitalmente, y la gente está comenzando a valorar la calidad de su vida.

¿La nueva reforma en las cotizaciones para mantener el sistema de pensiones es una solución o es un parche?

Esta reforma viene después de otras, se están haciendo muchas más cosas. ¿Van a solventar el problema para siempre? Para siempre no hay nada. Además en la Seguridad Social tenemos dos problemas. Uno es estructural, que es el cambio en las formas del mercado de trabajo. El otro, coyuntural, vinculado a la entrada de la generación del baby boom. La subida de las cotizaciones va a ayudar a hacer frente a esta segunda cuestión durante los próximos años. La gente se olvida de que esas cotizaciones son en estos momentos inferiores a las que había en los años 80 y a principios de los 90.

«Están emergiendo situaciones de desesperación que pueden convertirse en ira social». | B.RAMON

Lo que le comento es un caso real. En un mismo día dos personas menores de 35 años me expresaron su convencimiento de que ellas no van a poder cobrar ninguna pensión. ¿Quién está inculcando esa idea?

A los jóvenes les están metiendo miedo todos aquellos sectores económicos a los que les gustaría que la cobertura del sistema público de pensiones cayera en picado, y lo vienen intentando desde los años 80 para ellos poder hacer negocio con los seguros privados. Quiero recordar que en 1985 se vaticinó la quiebra de la Seguridad Social en 1990. Hay un estudio precioso de La Caixa donde personajes muy significados vaticinaron eso. Después empezó a crecer la población activa y las cotizaciones, y llegamos a tener un fondo de reserva de 70.000 millones de euros, que luego se ha gastado porque estaba previsto precisamente para los años de vacas flacas. Yo no creo que el sistema llegue a caer. Claro que los jóvenes van a tener pensiones, e incluso sociedades que ahora no las tienen, como China, también las van a tener.

Le voy a pedir que haga un poco de futurología. Pedro Sánchez tiene los apoyos necesarios para aprobar los presupuestos de 2022. ¿Cree que eso garantiza una legislatura completa o podemos ver un avance electoral?

Prefiero no hacer previsiones de futuro sobre una decisión que tiene que tomar una sola persona, que es el presidente del Gobierno. Dicho eso, es muy importante la estabilidad institucional que se va a conseguir con la aprobación de los presupuestos. Esta mayoría parlamentaria es más sólida de lo que algunos quisieran. Pero ojo, el riesgo lo veo en algo que se empieza a producir, y es que emergen muchas situaciones de desesperación que se pueden convertir en ira social, como en el caso de Cádiz o el de los transportistas. Hay que poner mucho esfuerzo en cómo abordar el coste de las transiciones que están en marcha, como la demográfica, la ecológica o la digital, que puede tener un impacto muy positivo a medio plazo pero que a corto tienen ganadores pero sobre todo tienen muchos perdedores. O se aborda cómo hacer mas justa esa transición, o ese va a ser un factor de inestabilidad en la calle.

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