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Condenan al IB-Salut por no detectar la malformación de un feto

Los padres de un niño que nació con una grave enfermedad serán indemnizados por el error

Una mujer embarazada se somete a una ecografía Shutterstock

Un grave error cometido por los médicos radiólogos de un hospital público de Balears le costará al IB-Salut el pago de una elevada cantidad económica. Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Balears ha condenado a la administración sanitaria a indemnizar con casi 360.000 euros a los padres de un niño, que nació hace cinco años con una grave enfermedad, que no tiene cura. La razón de la indemnización fue un grave fallo de diagnóstico, ya que los médicos públicos no detectaron durante las pruebas que el feto presentaba una grave malformación en el cráneo, que pronosticaba la gravísima enfermedad que tendría al nacer.

La madre desarrolló un embarazo normal. Se sometió a todas las pruebas de control, a través de las correspondientes ecografías. No se le informó de nada anormal, a pesar de que uno de los médicos había detectado que el feto tenía la cabeza algo más grande de lo aconsejable.

El pequeño nació en un parto normal y al poco tiempo se detectó que padecía una grave enfermedad incurable. La noticia cambió por completo la vida de los padres, dado que se veían obligados a prestar una asistencia continua al niño por la enfermedad que presentaba.

La administración sanitaria se negó a reconocer la responsabilidad en el diagnóstico. Es más, dijeron que la tecnología de la que disponían impedía detectar la anomalía que presentaba este niño. Sin embargo, en el juicio se demostró que esta afirmación no era cierta. Los padres tuvieron que contratar a un médico especialista en diagnóstico e interpretación de imágenes. Este médico sostuvo que en la ecografía de la semana 21 ya se apreciaban datos que hacían sospechar de un crecimiento anormal del cráneo. Solo se trataba de una sospecha inicial, pero en estos casos lo que se hace es realizar una ampliación de pruebas. Para confirmar o descartar las sospechas se suele realizar una resonancia magnética fetal, cuyo resultado es mucho más concluyente.

Los padres, además, no han tenido acceso a las imágenes originales, sino solo a simples copias. Y ello es debido al volumen de pruebas que se realizaban cada semana, el sistema impedía almacenar todas ellas en la memoria interna de la máquina. Solo se guardaban las imágenes sospechosas de algún tipo de patología o malformación.

Mal diagnóstico

El tribunal llega a la conclusión de que existió un mal diagnóstico, ya que de lo contrario se hubiera detectado de inmediato la malformación craneal de la criatura. Esto ocasionó una vulneración del derecho de los padres a recibir una información cierta, que impidió ejercer la libre elección sobre el futuro del embarazo. Este grave fallo en el diagnóstico previo ha provocado en los padres «un sufrimiento y una angustia innecesarios que supone ver sufrir constantemente a un hijo con este tipo de malformaciones y que en modo alguno tenían la obligación de soportar». El tribunal rechaza, además, que si no se hizo nada no fue que los médicos no dispusieran de medios técnicos que les permitían detectar este tipo de anomalías.

Una parte importante de la indemnización, que pagará la compañía de seguros, se otorga por el perjuicio moral por pérdida de calidad de vida de los familiares.

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