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Entrevista
Aina Tarabini Investigadora y doctora en Sociología

«Los profesores son el futuro para este país y la clave para tener una sociedad más justa»

«Se ha de combatir el abandono escolar en los municipios y barrios que viven de forma más directa los impactos del turismo», sostiene la socióloga mallorquina, que participará este jueves en Palma en la presentación del Anuari de l’Educació, elaborado por la UIB

La socióloga mallorquina Aina Tarabini.

Experta en educación y política social, además de doctora en Sociología y profesora en la Universitat Autònoma de Barcelona, Aina Tarabini (Palma, 1978) pronunciará este jueves en Palma (Cambra de Comerç) una conferencia sobre el papel que juega la pedagogía, el currículum y las creencias docentes en la desigualdad educativa.

La mayor desigualdad en el acceso a la educación se encuentra en la franja de 0 a 3 y en la de 16 a 18 años. ¿Por qué motivo?

Mires por donde mires los diferentes indicadores de acceso a la educación está presente la desigualdad según la clase social, aunque ahora parece que no guste este término, pero hay que decirlo. La clase social tiene un componente económico importante que pesa sobre este acceso que estamos comentando. En otro capítulo, estaría el capital cultural de las familias, así como su capital social, que sería su red y relaciones sociales. También hay una brecha entre la Formación Profesional y el Bachillerato. Está demostrado que la FP acumula un porcentaje mayor de alumnos que provienen de familias de rentas bajas.

¿Cómo se le podría dar un giro a la situación? Lo digo porque usted no sólo apunta a la falta de recursos, su discurso es algo diferente.

Está claro que son muy importantes las políticas que tienen que ver con la financiación pública, las plazas, la distribución territorial de las mismas, el apoyo a las familias, la oferta pública de proximidad, etc. Pero, cuidado, el abandono escolar es multicasual. Además de lo anterior y de que el propio mercado de trabajo en Balears, que demanda asalariados de baja cualificación, invita a que se abandonen los estudios, hay que tener en cuenta otros aspectos que tienen que ver con la pedagogía. Esto es algo que está muy vinculado a lo que sucede en la etapa obligatoria. Hay alumnos que no encuentran sentido a lo que hacen en el aula y eso es algo que tiene un impacto directo en su aprendizaje. Quiero decir que la forma que hay de funcionar en los colegios también influye en ese fracaso escolar, al igual que los otros factores que hemos comentado. 

Buscar que el aprendizaje tenga sentido en el contexto y la vida de cada alumno suena a utopía. 

Está claro que la educación está infrafinanciada y que hay cosas que no se pueden llevar a cabo. Por otra parte, las ratios en el aula dificultan la personalización del aprendizaje. Otro problema es que la distribución del alumnado en los colegios está segregada. También hay que tener en cuenta las condiciones de trabajo de los docentes, pues muchos de ellos rotan constantemente. Pero también es fundamental la práctica pedagógica de los profesores en el aula, los diferentes mecanismos explicativos que se emplean para desarrollar las materias. Creo que es indispensable generar una práctica pedagógica que genere más vinculación con el alumnado. 

¿Cómo podría conseguirse?

Entre el modelo curricular de los institutos y la formación del profesorado, los docentes no tienen tiempo para pensar colectivamente y compartir experiencias con otros centros. La financiación en la educación es muy necesaria pero creo que no sería suficiente para conseguir un cambio en la mirada del docente en el sentido que estoy comentando, de vinculación con su alumnado.

¿Debería ser una mirada más profunda?

Cuando tú estás impartiendo una clase has de mirar a la gente que tienes frente a ti. ¿Te están siguiendo? ¿Conectas con ellos? ¿Se genera una resistencia hacia lo que estás explicando? ¿Qué puedes modificar en tu manera de transmisión para conectar? En la educación parece que se ha de disociar entre quién es el alumno fuera de clase y quién es dentro. Y eso no debería ser así. Si un alumno tiene una situación vital muy compleja, es posible que su prioridad no sea estar dentro del aula. Los profesores deberían tratar de vincular lo que transmiten con lo que son los alumnos. Siempre digo que la educación no debe ser necesariamente útil o economicista, sino que ha de tener un sentido, es decir, que aquello que te explican se pueda conectar con alguna cosa, ya sea tu identidad, tu entorno, tu futuro. Si no se genera vinculación, difícilmente se generará aprendizaje.

¿Tienen margen de maniobra en este sentido unos profesores que deben cumplir con el currículum obligatorio?

El currículum tiene una parte de interpretación y aplicación muy amplia, se puede jugar y seguir cumpliendo la ley. Quizá en segundo de Bachillerato no es tanto como estoy diciendo porque es un curso con una finalidad muy determinada: pasar la Selectividad. Pero tengo claro que el currículum está condicionado por la composición social de los centros, es así. Si un profesor trabaja en un colegio donde un alumno no ha comido y se desmaya en clase o cuyos padres están en la cárcel, pues eso le obliga a hacer una elección y priorizar.

Un profesor a un alumno que va muy justo: «¿Quieres el examen o te pongo el 0 ya?». ¿Es inaceptable?

A un profesor que hace un comentario así se le ha de poder expedientar, pero la idea no es llegar hasta aquí. Su comentario seguramente se deba a que está desbordado y se encuentra sin recursos. Un docente de Secundaria no es únicamente alguien que sigue un currículum, sino que es un acompañante de la vida de los jóvenes. Pienso que todo profesor de Secundaria debería ser también un tutor, porque eso le generaría un vínculo más cercano. Creo que las expectativas de los docentes tienen un impacto fundamental en las vidas de los jóvenes. No puede ser que un profesor le diga a un alumno que nunca llegará a nada en la vida porque su función es transmitir otras expectativas y confianza. Que sea difícil conseguirlo no le legitima para machacar a los alumnos. 

¿No cree que los docentes deben sentirse solos y que también necesitan un reconocimiento?

Los profesores son el futuro para este país y son la clave para tener una sociedad más justa. Pero, si dejan de tratar bien a sus alumnos, es mejor que dejen la profesión y entren en política o en un sindicato para cambiar la situación. No pueden pagar su frustración con los estudiantes.

La ministra de Educación Pilar Alegría anunció anteayer que el Govern balear recibirá 90 millones para el área. ¿A qué destinaría usted estos recursos?

Yo intentaría invertir los recursos en un plan especial que combine la lucha contra la segregación escolar y la lucha contra el abandono escolar en los contextos, municipios y barrios que viven de forma más directa los impactos del turismo. Se debería poder focalizar en los centros que concentran más problemáticas en forma de recursos adicionales, de profesorado extra, y que también todo ello vaya destinado a una mirada más sistémica y que, por tanto, se dirija al conjunto de centros de las islas.

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