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Lletra menuda | La gestión urgente de una acogida de acampada

Preparan el cuartel de Son Tous para acoger a los centenares de migrantes llegados a Baleares.

En la misma época del año en que Mallorca empieza a cerrar los hoteles de la temporada turística salvada, no dispone de un espacio de acogida digno de tal nombre para una anunciada llegada de migrantes con efecto multiplicador.

Una patera en tierra firme para quienes la supervivencia ha llevado a valorar su vida al bajo precio de un peligroso y frágil tránsito mediterráneo. Vuelve la pandemia de la mafia en patera cuando la situación de la covid permite abrir fronteras en Argelia. Pero los migrantes en precario no son turistas ni profesionales en cuarentena. No hay techo cálido y firme para ellos, solo tiendas de campaña en unas degradadas instalaciones militares que necesitarán meses de reciclaje para poder recibir el digno nombre de centro de acogida. Es la expresión de una gestión improvisada, y un tanto vergonzante, para unas autoridades y una sociedad incapaces de equiparar su prestigio de infraestructura turística a los medios necesarios para asegurar la elemental dignidad humana.

Al llegar al rescate o retención de 300 personas en tres días la Delegada del Gobierno toma conciencia de «una situación complicada que no desaparecerá», pero la sigue considerando un problema internacional. Lo es, pero los migrantes, las personas, están aquí.

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