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En contra | Josep Maria Campistol: «Se han exagerado las repercusiones de la pandemia»

El nefrólogo Josep Maria Campistol (Girona, 1960) es el director general del Hospital Clínic de Barcelona que, con 850 habitaciones y cinco mil trabajadores, encabeza las listas de excelencia nacionales e internacionales. Llegó a tener ingresados a más de mil pacientes de covid a la vez

Josep Maria Campistol, director general del Hospital Clínic de Barcelona, líder en las listas de excelencia. Manu Mielniezuk

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Ha habido algún día en el que dijo ‘de esta no salimos’?»

No, nunca. Pasé noches sin dormir y sin saber qué pasaría al día siguiente, pero soy optimista y nunca vi que la pandemia fuera el desastre final y que no saldríamos.

¿Se ha exagerado el impacto del coronavirus?

Sí, sí, se han exagerado las repercusiones de la pandemia. Ha muerto mucha gente, pero ha impactado en colectivos determinados y las medidas adoptadas en todo el mundo han estado por encima de la magnitud real de la pandemia.

¿Un director general de hospital cura?

En mi caso, voy con bata blanca y sigo visitando un día a la semana con fonendo. Como director no curo, pero continúo haciendo de médico al coordinar los departamentos.

¿Se han descuidado otras enfermedades para atender el coronavirus?

Sin duda, con un descenso del veinte por ciento de diagnósticos en ictus o infartos, que por tanto son enfermos que se quedaron por el camino. Entre el veinte y veinticinco en cánceres, y casi la mitad en enfermedades no malignas. Al focalizarse en la covid, ha disminuido la atención a otras patologías y esto tendrá un impacto futuro en la salud de los ciudadanos.

¿Sus cinco mil sanitarios han trabajado por encima de su sueldo?

Absolutamente. El salario es el que es, y han trabajado casi por encima de sus posibilidades. Marzo y abril del año pasado fueron terroríficos, faltaba gente y nuestro personal asumió un compromiso excepcional.

No teníamos ni mascarillas suficientes.

Sí que había, lo peor es que no teníamos equipos de protección, y era imposible que dispusiéramos de tantos como necesitábamos. Contacté con empresarios catalanes en China, también Inditex y Mango nos ayudaron a fletar material. En la primera ola llegamos a tener 1.100 ingresados, y cien nuevos enfermos diarios en urgencias.

Una profesión sin paro le complica las cosas al director general.

Sin duda. Es bueno que no haya paro, pero hemos tenido dificultades para cubrir puestos, sobre todo en las enfermeras especializadas en UCI. Hemos adoptado medidas específicas para retenerlas, gratificándolas, y hemos formado a estudiantes de último año.

¿Simón o Argimon?

Los dos, porque Fernando Simón ha desarrollado un gran trabajo durante mucho tiempo en circunstancias muy difíciles, pero me quedo con el hoy conseller Argimon.

¿Qué han aprendido los médicos de la pandemia?

¿Quiere que se lo diga? Han aprendido sobre todo la solidaridad, la generosidad, el trabajo en equipo, la confianza y la importancia de los valores en el trato con unos pacientes que respondieron con gratitud. Sin todo esto no se habría salido adelante.

¿Un médico en Cataluña o Balears ha de entender el catalán?

No exigiría el nivel C, pero sí como mínimo que un médico entienda el catalán, porque tendrá pacientes que se expresan mejor en ese idioma.

En Cataluña, los recortes sanitarios los hizo el independentismo.

Ocurrió en toda España, la crisis de 2011 fue muy dura y nos apretamos el cinturón tres agujeros. Todos juntos, políticos y profesionales, hicimos lo que pudimos.

¿Cataluña podría ser independiente en sanidad?

¿Qué quiere decir eso?, ¿hubiéramos tenido menos muertos en una Cataluña independiente? Hubiéramos tenido la misma mortalidad. Solo pido que si la independencia llega algún día, la sanidad sea igual o mejor que ahora.

¿Un riñón debería costar un riñón?

No, no y no. No se puede pagar por un órgano. Es un acto voluntario y altruista, tanto en el donante muerto como vivo, por eso no ha habido corrupción. Generaríamos inequidad.

¿Para cuándo una atención inmediata tipo taller?

Es otra lección que hemos aprendido de la pandemia. Hemos de ser más ágiles, más rápidos, sin tanta demora, con más inversión en tecnología. Hay que colocar al enfermo en el centro del sistema, priorizarlo. Si nos ponemos en su piel, todo funciona mejor.

¿Ha tenido miedo?

Yo no, soy un poco inconsciente y confié en el sistema. He padecido estrés, trabajando catorce horas diarias durante tres meses, sin sábados ni domingos ni festivos.

¿Ha visto el virus de cerca?

Me infecté el 9 de marzo de 2020 en un tanatorio. Fue leve, no me enteré retrospectivamente hasta el test de anticuerpos y no dejé de ir ni un día al hospital, seguramente no lo hice bien pero tampoco contagié a nadie. Y mi madre falleció en abril de ese año, aunque de anciana y no por el virus.

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