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Diario de Mallorca

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Entrevista
Guillem Mas Fiol Biotecnólogo ‘felanitxer’ que trabaja en el Instituto Pasteur de París

«Desde mi posición de científico quiero trabajar para que la ignorancia no sea un factor que limite»

«Un problema mundial es la resistencia de las bacterias a los medicamentos, en parte motivada por el mal uso que se hace de ellos» - «La ciencia en muchos casos se ha servido de los microbios para entender funciones básicas de la vida humana»

El biotecnólogo Guillem Mas posa para esta entrevista en su localidad natal, Portocolom. | PERE ESTELRICH I MASSUTÍ

Usted es biotecnólogo, ¿mecánico celular?

(Sonríe) En el fondo ser biotecnólogo es querer entender qué provecho podemos sacar de ese regalo que es la vida y aplicar nuestros conocimientos para aportar elementos que sean beneficiosos para la sociedad.

Se incorporó a la Unidad de Patogenómica Micobacteriana.

Tuve mucha suerte cuando empecé a interesarme por el tema de las enfermedades infecciosas y poder entrar en ese departamento tan prestigioso del Instituto Pasteur [de París], un referente en el estudio de la tuberculosis, que sigue siendo, hoy en día, la primera causa de muerte por enfermedad infecciosa en el mundo. Mi primer trabajo allí consistió en averiguar cómo las bacterias de la tuberculosis son capaces o no de volverse resistentes a los tratamientos. Estuve seis meses formando parte de este equipo.

¿Cómo convencer a la gente que no tome antibióticos sin necesidad?

La automedicación es un problema y sobre todo en los países en los que el acceso a los antibióticos es libre. Pero, por otra parte, hasta hace algunos años, los propios médicos creían que los antibióticos resolvían muchos problemas para los que se ha demostrado que no funcionan. Tomar antibióticos siempre debe ser por prescripción médica. Un problema mundial es la resistencia de las bacterias a esos medicamentos y en parte es motivada por el mal uso que se hace de ellos. Si no actuamos al respecto, las previsiones a veinte años indican que morirán millones de personas a causa de esa resistencia.

«La transgénesis debe regularse y no permitir que esté en condiciones de convertirse en monopolio de ciertas empresas»

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Estudió Genética en la Universidad Paris-Diderot. Según Diderot: «La ignorancia está más cerca de la verdad que los prejuicios».

Seguramente explica la tradición filosófica francesa, según la cual todo debe ser analizado. Y respecto a la frase concreta, que no conocía, puedo decir que de la ignorancia también se aprende y mucho. En otros casos, pero, cuando la ignorancia es construida, entonces son los poderes políticos y económicos los que se encargan de fomentarla. Desde mi posición de científico quiero trabajar para que la ignorancia no sea un factor que limite.

El hecho de que hay gente que no quiere vacunarse, ¿es fruto de la ignorancia o de los prejuicios?

Una interacción potente de las dos cosas. Por una parte, tenemos la ignorancia y el miedo a lo desconocido y por otra tenemos los prejuicios con trasfondo cultural.

¿Qué ve usted en los microorganismos?

Son la unidad biológica más diversa y abundante que existe sobre la tierra. No podemos verlos, pero están en todas partes, colonizando todos los ambientes terrestres. Y una cosa que me ha fascinado desde el principio ha sido que los microbios son dos caras de la misma moneda, pues por una parte podemos aprovechar esos microbios en beneficio nuestro, en la fabricación de bebidas y alimentos como las cervezas o los quesos, por ejemplo, pero por otra están las enfermedades que nos causan esos micro elementos y la investigación sobre esos aspectos nocivos.

«Los humanos nos adaptamos de manera diferente a cada enfermedad según el lugar de residencia»

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En la calle hablamos indistintamente de virus y de bacterias y no son lo mismo.

Cierto. Una bacteria es una célula, un organismo vivo, protegido por una membrana y que tiene su propio material genético y que puede reproducirse; por tanto, las bacterias son independientes. Un virus, en cambio, solamente tiene su material genético y por tanto necesita infectar a otro ser vivo para aprovecharse de la maquinaria que éste le proporciona; en el fondo están en el límite entre lo que consideramos vida y no vida por el hecho de que no son autónomos, no son capaces de cumplir todas las funciones propias de un ser vivo.

Volviendo al tema de las vacunas: si los virus mutan tanto como parece, ¿debemos ir reciclando las vacunas de forma continuada?

Cierto que los virus cambian mucho, pero los coronavirus no lo hacen a la misma velocidad que otros como los de la gripe, por ejemplo. Este hecho nos da cierto margen de tiempo a la hora de investigar nuevas vacunas o de realizar cambios a las ya existentes.

¿Cuáles son sus líneas de interés en este momento?

Una muy importante es ver cómo las enfermedades evolucionan, según geografías y sociedades. Y en el caso de los virus por qué aparecen variantes en tal o cual sitio y por qué según qué variantes ganan terreno a las otras. Con los elementos científicos de que disponemos podemos seguir en tiempo real esos cambios, lo cual es apasionante.

Una misma enfermedad ¿puede tener efectos diferentes según la zona geográfica?

Sí. Mire la tuberculosis de la que hablamos antes, que no se da en países como el nuestro y en cambio produce más muertes en el mundo que el sida. Por otra parte, y lo aprendí del mallorquín Lluís Quintana, los humanos nos adaptamos de manera diferente a cada enfermedad, según el lugar de residencia.

«Que las vacunas estén protegidas por una patente es un problema ya que impide servirlas a otros países»

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¿El estudio de lo micro nos da pautas para aplicar a lo macro?

Es increíble lo complejo que somos como seres vivos. Cada parte de nuestro cuerpo es altamente compleja. Y aquí es donde aparece el estudio de los microorganismos, que se han utilizado como modelos para descodificar la información contenida en el ADN. La ciencia en muchos casos se ha servido de los microbios para entender funcionas básicas de la vida humana.

Entre sus líneas de estudio está el de la variedad genética, pero ¿no se ha dicho que la genética humana y la de una mosca son muy similares?

(Sonríe) Efectivamente, hay muchas funciones que son similares entre los humanos y las moscas y ese es uno de los motivos por los que históricamente y a día de hoy se han hecho servir las moscas del vinagre para entender cómo funciona nuestra genética y así estudiar el tratamiento a algunas enfermedades.

Otro elemento sobre el que ha estudiado es el biocombustible. ¿De qué hablamos?

Se trata de una fuente de energía que puede utilizarse en el transporte o para la electricidad y que se obtiene a partir de fuentes de biomasa vegetal. Por una parte, podemos obtener biocombustible como el bioetanol, que se obtiene a partir de las plantas y el biodiésel que se obtiene a partir de materias grasas. Todo siempre a partir de la base de utilizar microorganismos. Esto es un paso enorme a la hora de pasar de combustibles fósiles a otros que tienen impactos ambientales próximos a cero.

¿En unos años los depósitos de los coches serán los cubos de basura actuales?

Ya me gustaría pensar que será así, pero la idea es que la energía de los biocombustibles se almacene en baterías. Soy consciente, de todos modos, que aparte de las ventajas de esos combustibles la desventaja es que puede que se disparen los precios de algunos cultivos más aptos para convertir en fuentes de energía. Sin ir más lejos se ha comprobado con el maíz. La investigación, en estos momentos, está encaminada en ver qué productos no básicos para la alimentación son aptos para ser biocombustibles.

No sé por qué, pero veo aquí la sombra de Bayer y Monsanto.

Efectivamente. El peligro es que todo eso de lo que estamos hablando, esas herramientas, caigan en malas manos o en manos no controladas. Como biotecnólogo pienso que la transgénesis debe regularse y no permitir que esté en condiciones de convertirse en monopolio de ciertas empresas que utilizarán y han utilizado esta tecnología para su beneficio único y desmesurado. Otra cosa es que desde los gobiernos se incentive que se modifiquen alimentos para que sean más resistentes a sequías o a enfermedades y que al final repercuta en el beneficio de la sociedad, sin monopolios ni lucros abusivos.

Hemos conseguido uvas sin semillas, ¿por qué no sandías cúbicas que se almacenarían mejor?

(Ríe) En este segundo caso me preocuparía que no volvieran esféricas una vez almacenadas. A mí me gusta pensar que el mundo está cambiando de forma exponencial, lo que vivimos con el cambio climático no tiene precedentes en la historia humana y por tanto nosotros mismos debemos actuar en consecuencia y creo que la biotecnología debe estar allí, ocupando su sitio, que no es otro que el de facilitar que podamos producir alimentos de manera segura y adaptada a estas condiciones tan cambiantes. En resumen, investigar cambios consensuados en los vegetales para adaptarlos a las condiciones del mundo de hoy me parece una buena opción.

¿La medicina es a la biotecnología como el doctor House es a Robocop?

La biotecnología tiene que estar en los momentos difíciles para ayudar a la medicina. Por ejemplo, cuando una persona sufre de diabetes y necesita controlar sus niveles de insulina, allí está para mejorar sus condiciones de vida. La biotecnología debe estar allí cada vez que la medicina la necesite. Otro ejemplo es la investigación que se hace sobre el poder trasplantar en el futuro corazones de cerdo a las personas. De hecho, conozco a investigadores catalanes que están en ello y que me comentan que las perspectivas son positivas.

Mas durante una habitual actuación en el laboratorio del Instituto Pasteur de París. | PERE ESTELRICH I MASSUTÍ

También ha trabajado sobre las causas de la peste bubónica. Suena a enfermedad ancestral.

Pues no lo es tanto. Si bien en nuestro entorno tenemos la suerte de que está erradicada, no podemos decir lo mismo de otras latitudes. En Europa desapareció, después de causar muchas muertes, por motivos que todavía son inexplicables, pero hay unos veinte países en los que se dan casos, y no pocos, de esa peste, que transmiten marmotas o ratas silvestres. Y no hablamos solamente de países en vías de desarrollo, pues hay casos de peste en Estados Unidos o China. Ahora bien, el país en el que se dan más casos es Madagascar, donde hace dos años hubo incluso una epidemia. Las enfermedades del pasado no desaparecen.

Nos planteamos una tercera dosis de la vacuna, cuando hay muchos países en los que sus habitantes no tienen ni la primera.

Contradictorio y triste. Es un contrasentido no justificable en ningún caso. Uno de los problemas de esta situación pandémica es el hecho de que, a pesar de haber desarrollado diversas vacunas, éstas están protegidas por una patente, que impide que la puedan hacer servir y producir otros países libremente. Los políticos deberían actuar de forma valiente y ser coherentes con algunas de sus declaraciones, como la del mismo presidente de los Estados Unidos que se ha mostrado favorable a la libre circulación.

Fue miembro del Consejo de Estudios de Biotecnología, ahora es presidente de la asociación de jóvenes investigadores del Instituto Pasteur. A usted lo que le gusta es estar ahí y tomar decisiones.

(Sonríe) Bueno, me gusta incentivar que se hagan propuestas, que existan dinámicas, que tengamos espacios para la discusión y el debate. No me gusta poner límites ni vivir en un entorno monolítico en el que solamente tratemos nuestros temas. Cuando empecé en el Pasteur descubrí que existía esa asociación que lo que hace es organizar actos para dinamizar la vida científica.

Pitágoras tocaba el arpa, Einstein el violín, usted el saxofón.

Pienso que buena parte de la música es matemática, lo que explicaría que haya tantos científicos interesados por la música. En mi caso tuve la suerte que, de niño, en casa, me pidieron si quería tener estudios musicales y me empujaron a ello y estudiar saxo ha sido sin duda una gran decisión ya que pude entrar como miembro de la banda de música de Felanitx, que me ha dado muchas satisfacciones.

El saxo se relaciona con el jazz y el jazz con la improvisación. No parece muy de un científico.

Es cierto en parte ya que los científicos tiramos mucho de la improvisación, que a su vez es una de las capacidades más positivas que uno pueda tener. Muchos descubrimientos científicos se han dado por puro azar.

¿Cómo se llega del Instituto de Felanitx al Instituto Pasteur de París?

Primero pasando por Barcelona para cursar un grado universitario. Luego decidí salir fuera para entrar en el estudio de los microorganismos y las enfermedades infecciosas, con las que siempre vamos a convivir, y pensé que en el Pasteur podría tener oportunidades. Tuve la gran suerte de poder entrar en ese centro de referencia después de haber realizado un postgrado europeo de genética, en París. Tengo un contrato de investigador joven que me permite trabajar en equipo y de forma personal para ir mirando cuáles son las líneas en las que me interesará trabajar en el futuro.

¿Es necesario salir fuera?

Compare las condiciones y los medios de los investigadores en nuestro país con los de investigadores de otros lugares de Europa.

Usted ha sido el pregonero más joven de la historia de Felanitx. Eso dice mucho sobre su currículum.

Fue, sin duda, una sorpresa que me lo pidieran y al mismo tiempo un honor. Seguro que otras personas hubieran podido hacerlo antes que yo mismo, pero el hecho de invitar a un joven me pareció interesante.

¿Cómo se sitúa ante las críticas ultra conservadoras que opinan que no era persona representativa para ello?

Pienso que los de Vox en lugar de mirar qué cosas necesita nuestra ciudad se dedican a pontificar sobre quién debe o no hacer tal cosa. Ya me gustaría saber quién es representativo según ellos. En el fondo me halaga ese veto, pues me ha dado una importancia que no merezco.

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