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Menores trans: «El protocolo ha permitido tener una red efectiva, con gente experta y de carácter voluntarista»

Dos años después de la implantación del nuevo marco sanitario, el balance es «muy positivo»

El coordinador autonómico de Salud Mental, Oriol Lafau.

El coordinador autonómico de Salud Mental, Oriol Lafau. B. Ramon

Hace algo más de dos años, en marzo de 2019, el Govern publicó el ‘Protocolo integral de atención sanitaria de personas trans’, el nuevo marco para este colectivo en Baleares dentro de la Seguridad Social. Desde entonces, el balance que hace el coordinador autonómico de Salud Mental, Oriol Lafau, que fue además uno de los tres autores principales del protocolo impulsado desde la conselleria de Igualdad, junto al médico Carlos Villafáfila y la jefa del Servicio de Atención a la Diversidad Sexual y de Género, Magdalena Castells, es «muy positivo». 

«Nos ha permitido desarrollar una red efectiva, con gente experta e interesada, y sin obligar a nadie a ir a ninguna parte», destaca Lafau. Básicamente, con este nuevo marco se desligó el ser transexual con tener una enfermedad mental, así que una persona trans solo acude a consultas psicológicas si es de manera voluntaria. De hecho, la antigua Unidad de Identidad de Género fue sustituida por la Consulta de Identidad de Género (CDIG), que lidera la psicóloga Nati Solivellas. Se pasó así de una unidad de pacientes a una consulta para quien quisiera.

Por otra parte, se ha establecido un canal directo de diálogo entre el Servicio de Salud autonómico y la asociación Chrysallis Baleares, con reuniones bimensuales o trimensuales. «El tema de los niños y niñas trans es más complejo y delicado, y queremos compartir cualquier duda o queja con ellos para resolver los problemas más rápidamente», apunta el coordinador autonómico de Salud Mental. Una de las quejas que apuntan desde Chrysallis es la «falta de formación en el tema» en el sector sanitario. «Estoy absolutamente de acuerdo, hay poco conocimiento de muchos profesionales sanitarios aún sobre el tema trans. Todavía como sociedad tenemos una mirada patológica de esta realidad», finaliza Lafau.

La pandemia y menores trans: más tiempo con los padres, más reflexión

La pandemia provocó, sobre todo en los primeros meses con el confinamiento domiciliario, que se pasase mucho más tiempo con la familia. A raíz de esto, desde que el coronavirus se apoderase de nuestras vidas por completo, en la asociación Chrysallis Baleares se han unido algo más de un tercio de las familias que la componen: doce de las 33 totales asociadas. 

«Creemos que el tiempo que se ha estado en casa, con la familia, ha dado mucho tema de conversación para poder transmitir qué se quiere y qué se necesita, y de ahí pensamos que ha venido ese aumento», afirma la secretaria de la asociación, Inés Machado. «Lo hemos notado, y estoy totalmente convencido de ello. Una de las muy pocas consecuencias positivas de la pandemia, si se puede decir así, es que ha llevado a una mayor comunicación entre padres e hijos, y este tipo de identidades ha podido surgir aquí», subraya uno de los tres principales autores del protocolo integral de atención sanitaria a las personas trans, Oriol Lafau.

Chrysallis Baleares tiene familias asociadas en todas las islas. Concretamente, una en Formentera, otra en Menorca, ocho en Eivissa y 23 en Mallorca. «Quien entra no es el menor, sino la familia, que llega a nosotros porque necesita asesoramiento, porque ha fallado el protocolo de actuación en las escuelas, porque está sufriendo acoso en la calle por su condición… puede pasar de todo», explica la secretaria de la entidad.

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