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Opinión | Ningún hotelero fue recluido; por: Matías Vallés

El Hotel Palma Bellver. Manu Mielniezuk

El Tribunal Superior resuelve a 17 de septiembre un conflicto urgente planteado en junio, por si se necesitan más pruebas sobre la utilidad de la institución. La parte decisiva de las sentencias judiciales radica en sus omisiones. Los 17 folios que autorizan al Govern a la reclusión indiscriminada de ciudadanos con una coartada sanitaria omiten una expresión significativa, «bajo custodia policial».

Una vez que se acepta que el Govern puede confinar en un hotel a quien quiera «bajo custodia policial», debe resaltarse que aquel encierro masivo destaca por sus excepciones. Afectó a los estudiantes, pero en ningún caso se recluyó «bajo custodia policial» a los hoteleros que acogieron a los jóvenes, ni a los empleados de los establecimientos. Se alegará que estos últimos dieron negativo en los test, pero esa prueba se considera insuficiente para impedir el encierro de alumnos. El negocio debía continuar, a estas alturas no se conoce ni un solo rostro de quienes organizaron en la isla el mayor contagio masivo de la covid en España.

Si el contacto estrecho es innecesario para la reclusión «bajo custodia policial», y dada la gravedad de los contagios, se debió confinar toda la Playa de Palma, pero el negocio debía continuar. Ibiza ciudad no se ha cerrado perimetralmente en agosto ni con una incidencia de nuevos casos medida en miles.

La obediencia casi religiosa que impone el TSJ a las decisiones estatales olvida que en esos mismos textos se determina «no realizar viajes de fin de curso a la zona». La propia consellera de Sanidad confirmó que los viajes de estudios continuarían sin interrupción alguna. Cualquier habitante de Mallorca los ha podido contemplar.

Frente a la descarga en los estudiantes de unos contagios de los que eran víctimas, el Govern podría precisar cuántos confinados en los hoteles covid se han hurtado al encierro «sin custodia policial» por la simple vía de salir por la puerta. Así ha ocurrido por ejemplo en el caso de inmigrantes en cuarentena, según se ha trasladado oficialmente. Y si el «contacto estrecho» es ahora innecesario para proceder al encierro, se podría haber recluido a cualquier mallorquín, incluidas las instancias judiciales. En cuanto a la necesidad de la medida por los contagios detectados en otras comunidades, como su propio nombre indica los contagiados y contagiantes ya estaban fuera de Balears al ser localizados. Un estudio epidemiológico valiente mediría el papel jugado en junio por el hotel Bellver como supercontagiador de la covid, «bajo custodia policial».

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