Este miércoles ha amanecido con precipitaciones, acompañadas de barro y polvo, en distintos puntos de Mallorca. No es la primera vez que las lluvias en Mallorca ensucian los coches, las casas y las calles. El mes pasado, en agosto, hubo varios días en los que se apreciaba polvo en suspensión en la atmósfera, que nos dejó estampas de grandes cantidades de polvo en varios puntos de las islas.

Según el portavoz adjunto y jefe de prensa de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de Baleares, Miquel Gili, este año ha habido casi el doble de precipitaciones con barro, comparado con el promedio anual, que es de entre 9 y 14.

¿Por qué sucede?

Estas lluvias, que tiñen la ciudad de tonos marrones, se deben a masas de aire cálido que provienen del sur de África y que entran en la atmósfera. El promedio anual de estas invasiones de viento son de entre 9 y 14, según la Aemet, lo que supondría al rededor de una precipitación cada mes o cada dos.

Sin embargo, este año, a tres meses de acabarlo, ya llevamos 25 casos. Se espera que los próximos días, hasta el viernes, continúen este tipo de precipitaciones que vienen acompañadas de temperaturas altas, una de las causas del bochorno que se siente en días como estos.

Las temperaturas de la madrugada del miércoles fueron las más altas de la historia registradas en el mes de septiembre. A apenas una semana de empezar otoño, las mínimas se mantuvieron en 25 grados en localidades cercanas al mar y en la vertiente norte de la Serra de Tramuntana, así como 26,7 grados en la estación de Porto Pi.

Asimismo, los días tropicales y las noches tórridas tienen las horas contadas, ya que se espera que la semana que viene empiece a llegar el componente norte que irá limpiado el cielo y nos dará algo más de frío.

La previsión es que, a partir del domingo, las temperaturas bajen hasta mínimas de 17 y máximas de 30 grados en los diferentes municipios de Mallorca y siga a la baja en los próximos días.

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