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Marina, estudiante malagueña en la Facultad de Medicina de Baleares: «El catalán no es problema para los que llevamos aquí seis años»

Cuatro alumnas que acaban este año manifiestan su intención de trabajar en Mallorca

Recepción a nuevos MIR en Son Espases durante la pandemia

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Cuatro alumnas con las que este diario contactó al inicio de la carrera de Medicina, a mediados de septiembre de 2016, han manifestado ahora, cuando están a punto de iniciar el que será el último curso antes de su graduación, su intención de quedarse a trabajar en las islas. 

Dos de ellas son mallorquinas, de Palma y Esporles, y las otras dos peninsulares, de Málaga y Castellón. Y a Marina Martínez Blasco, la futura facultativa malagueña, no le arredra nada, ni siquiera el hecho de que en esta comunidad se hable otra lengua cooficial.

«¡Hombre! Al principio, en primer curso, nos hubiera venido bien que nos hubieran dado algunas nociones de catalán. Pero sinceramente pienso que el idioma no es un problema para los que llevamos aquí ya seis años. Me siento completamente capaz de entender a todo el que se dirija a miíen este idioma», zanja con naturalidad la polémica idiomática.

Valora sobre todo de su experiencia académica la cercanía de los profesores y el escaso alumnado (60 estudiantes por curso) que, dice, te permite pagar una matrícula pública y recibir una formación más habitual en las universidades privadas de mayor coste. 

Preguntada sobre si se quedaría a trabajar aquí tras completar su formación (con la residencia) no duda en señalar que sí. Y apunta que le gustaría trabajar en las Urgencias de Son Espases. La segunda motivación para quedarse es más material: «Con dinero, en esta isla tan bonita puedes vivir muy bien».

Victoria Ros Guerrero, natural de Cartagena, no duda en otorgar un sobresaliente a la formación recibida hasta el momento frente al notable generalizado con la que la han puntuado el resto de sus compañeras. «Somos muy pocos alumnos y todo ha sido muy cercano y siento que llegaré bien preparada al MIR (prueba para elegir la especialidad médica a la que quieres dedicarte)», apunta.

Sobre si se quedará a trabajar en las islas, lo supedita a la puntuación que obtenga en esta última prueba aunque admite que quedarse aquí será una de sus principales opciones: «Está en el top cinco de mis preferencias porque ya conozco sus hospitales», arguye.

Más atención

Para Raquel Romero, de Palma, y Ada Juárez, de Esporles, la opción de ejercer en otro sitio ni siquiera se la han planteado. La primera de ellas asienta que se quiere quedar aquí. «Al haber pocos residentes (médicos en formación rotando por los diferentes servicios), te prestan más atención que en otros sitios», subraya la también secretaria de la delegación de estudiantes de Medicina de Balears que admite que aún no tiene claro por qué especialidad se decantará.

La futura médica de Esporles se ha visto sorprendida por el elevado número de profesores que han tenido en las asignaturas ya superadas así como por su dedicación y entusiasmo docente. Y como su compañera Raquel, lo tiene muy claro: «Si puedo y las calificaciones me acompañan, me gustaría hacer aquí la residencia y quedarme a trabajar después, preferiblemente en Son Espases».

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