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Exculpan a la policía que no apreció peligro para la vida de ‘Sacri’, asesinada por su expareja

Días antes de ser asesinada por su expareja la víctima denunció que le habían ocasionado daños en su coche - La inspectora fue sancionada por Interior por una falta muy grave

El asesino era vigilante de seguridad y confesó que mató a su expareja porque no aceptó la ruptura sentimental.

El asesino era vigilante de seguridad y confesó que mató a su expareja porque no aceptó la ruptura sentimental. G. Bosch

La investigación administrativa por la posible negligencia policial en el caso de Sacramento Roca, la mujer que fue asesinada por su expareja sentimental cuando estaba trabajando en un comercio de Palma, termina sin sanción interna. Y no porque la propia Policía no considerara que se había cometido una falta grave, al no apreciar el peligro que estaba planeando sobre la víctima, sino porque el Tribunal Superior interpreta que no se cometió ninguna irregularidad policial. La sanción de suspensión de empleo y sueldo durante un mes, impuesta por el Ministerio de Interior a la inspectora jefa del grupo UFAM, dedicado a temas de violencia familiar, se queda sin efecto y queda anulada por decisión del TSJB. Además, la sentencia impone a la Administración el pago de las costas de esta demanda.

El asesinato de Sacramento Roca a manos de su expareja, Rafael Pantoja, fue uno de los crímenes más violentos que se recuerdan. Los hechos se sitúan en el mes de noviembre del año 2018. La mujer había decidido romper la relación con Pantoja, que no aceptaba la decisión. El día 12 la mujer acudió a Jefatura para denunciar unos daños que había descubierto en su vehículo. Además también denunciaba una situación de acoso, porque estaba recibiendo llamadas telefónicas con propuestas sexuales, ya que habían aparecido en la calle anuncios proponiendo sus servicios. Sospechaba que había sido su expareja quien había repartido estos papeles. Una amiga de la víctima también denunció unos daños en su coche y dijo que sospechaba de Pantoja. A pesar de que podría tratarse de un conflicto familiar, que justificaba la protección a la mujer, la Policía no adoptó ninguna medida. Cuatro días más tarde, el asesino se presentó por la tarde en el lugar de trabajo de Sacramento Roca y allí la apuñaló hasta matarla.

Al descubrirse que la mujer había acudido a la Policía días antes del ataque, se inició una investigación interna y la conclusión que se alcanzó contemplaba la responsabilidad en la inspectora que estaba ese día a cargo del grupo dedicado a los conflictos de familia. Interior cuestionó que la inspectora no apreciara ningún tipo de peligro sobre la víctima, a pesar de que la mujer había señalado sus sospechas de que detrás de los daños en el coche estaba su expareja, además de señalar que se sentía acosada por él.

Los jueces no interpretan que la actuación de la inspectora fuera negligente, entre otras cosas porque cuando se habló con Sacramento Roca se apreció que se encontraba tranquila y serena, y ella misma negó que hubiera sido maltratada. Por esta razón se interpretó que se trataba de un caso de «riesgo bajo» y la Policía se limitó a enviar la denuncia sobre los daños en el coche al juzgado.

No fue la inspectora sancionada la que tomó declaración a Sacramento Roca, sino que fue otra policía. Cuando al día siguiente leyó el atestado, en el que se señalaba que no se apreciaba ningún peligro inminente, ni que se tratara de un caso de violencia de género, no consideró necesario adoptar ninguna medida de protección.

El tribunal entiende que el único responsable de este asesinato fue Rafael Pantoja y no la inspectora de Policía.

El asesino apuñaló a la mujer por la espalda mientras le decía que la amaba

El día 16 de noviembre de 2018 Rafael Pantoja salió por la tarde de su casa armado con un cuchillo de cocina. Y con el arma en la mano se dirigió hacia Conforama, el comercio de la calle Aragón donde trabajaba su expareja sentimental. Tras fracasar todos sus intentos de reanudar la relación que ella había dado por terminada, el hombre decidió terminar con ella. Y lo consiguió. El agresor, vigilante de seguridad de profesión, sorprendió a la víctima por la espalda. La apuñaló dos veces, sin proporcionarle a la mujer posibilidad alguna para defenderse. Mientras le clavaba el cuchillo y después de rematarla en el suelo, le decía que la quería.

Rafael Pantoja salió después corriendo, pero su huida duró poco. Fue perseguido por algunos testigos y fue reducido a unos metros más lejos.

El acusado fue juzgado por un jurado popular. No tenía más salida que confesarse culpable y así lo hizo. Reconoció que tenía la intención de matar a ‘Sacri’ porque ella no aceptaba reanudar la relación y él fue incapaz de aceptar esta decisión. El asesino utilizó la estrategia de que no recordaba muchos de los detalles del ataque, pero los hechos eran claros, entre otras cosas porque fueron grabados por la cámara del comercio. El acusado fue declarado culpable de asesinato y condenado a 24 años de cárcel. Sigue estando entre rejas.

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