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El 11S desde Mallorca: un día de «caos», Manu Chao y la Champions

Distintos testimonios rememoran en este diario cómo se vivió el 11S en Mallorca a nivel político, periodístico, deportivo y turístico

Momento del impactodel segundo aviónen las Torres Gemelasde Nueva York.

Momento del impactodel segundo aviónen las Torres Gemelasde Nueva York. R. CLARK

El martes 11 de septiembre de 2001, hace hoy veinte años, esta isla amanecía con un cielo nublado, pero se vivía la emoción de disfrutar del primer partido del Mallorca en la Champions en toda su historia frente al todopoderoso Arsenal, un equipo londinense que dos temporadas después estaría toda una liga sin perder un encuentro. Ese día el cantante Manu Chao, exlíder de Mano Negra, ofrecía un concierto en el Coliseo Balear con más de diez mil localidades vendidas, un artista que dos meses atrás aporreaba un tambor en las protestas en la ciudad italiana de Génova, en vísperas de la reunión al día siguiente de los países más poderosos del mundo, el G-8. En los cines de Mallorca se proyectaba la primera película de la saga Shrek, la tercera entrega de Parque Jurásico o la comedia 2001: despega como puedas, protagonizada por el actor ya fallecido Leslie Nielsen.

Sin embargo, alrededor de las 14.45h, hora peninsular, todo quedó en un segundo plano. Un avión impactaba en una de las Torres Gemelas de Nueva York, y pocos minutos más tarde sucedía lo mismo en el otro edificio. Las escenas de las dos torres envueltas en fuego y derrumbándose recorrieron los telediarios de todo el mundo. En Washington, otra aeronave impactaba en el Pentágono, y un cuarto avión se quedó a medio camino, estrellándose en el estado de Pensilvania. Uno de los grandes centros neurálgicos de occidente, el World Trade Center neoyorquino, era atacado y masacrado, con tres mil víctimas mortales entre civiles y cuerpos de seguridad.

Los vídeos más impactantes del atentado del 11-S en Nueva York Redacción

En la edición de ayer, este medio mostraba testimonios de mallorquines residentes en la ciudad en ese momento, y relataban el sentimiento de negación, rabia y dolor que se percibía en los instantes posteriores al atentado perpetrado por Al Qaeda, todos los allí presentes se daban cuenta de las terribles consecuencias, sobre todo en vidas humanas, que habría. En la redacción de Diario de Mallorca la reunión para planificar las páginas ya se había realizado, pero entonces se inició una jornada «caótica», tal y como lo recuerda uno de los subdirectores en ese momento y actual articulista, Joan Riera.

«El director, José Iglesias, otros redactores y yo teníamos el día libre, pero vi el informativo y fui directamente hacia el diario. A medida que se enteraba la gente iba viniendo, ya que se daban cuenta de la trascendencia que tenía», explica. «Lo desmontamos todo una y otra vez, y hasta que sobre las 21h no tuvimos la información clara, reinaba el caos», destaca. En la edición del 12 de septiembre se dedicaron 42 páginas solo al 11S, signo de la gran importancia que tenía el atentado: baleares que se encontraban en Nueva York, estadounidenses en Mallorca, las posibles repercusiones en el turismo, las reacciones políticas... «Es un día en el que acabas agotado, lleno de emociones y que al día siguiente miras el periódico y te sientes orgulloso del trabajo realizado. Y no sólo fue esa edición, sino el seguimiento que hicimos en las jornadas posteriores», subraya Riera.

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El 11S desde el Consolat

El atentado cogió al presidente del Govern de Balears del momento, y actual presidente de la Autoridad Portuaria de Balears, Francesc Antich, en el Consolat de Mar. «Lo mirábamos con mucha expectación por el tamaño del atentado, pero también por lo que significaba, ya que afectaba a los EE UU, así que todo el mundo era absolutamente vulnerable. Era terrorismo llevado a una escala grandiosa», relata Antich a este diario.

«Conversamos con las instituciones baleares para evaluar la situación, con gente del partido en Madrid y con el Gobierno estatal. Lo evaluamos todo siempre bajo la conducción de la Delegación de Gobierno, ya que nosotros teníamos poca competencia con materia de seguridad», relata. El día siguiente a la caída de las Torres Gemelas tenía lugar la Diada de Mallorca, una jornada que el Consell Insular, presidido por Maria Antònia Munar, decidió suspender casi al completo, salvando solo la celebración de la misa en la Seu en honor a la Mare de Déu de Lluc.

La incidencia en el turismo

«Pensábamos en cómo influiría el 11S en nuestra principal actividad: el turismo. El atentado se hizo con aviones y esto tiene una repercusión en este transporte. De hecho, supuso después un cambio absoluto en la forma de volar», recuerda el expresidente de Balears. «Para el sector turístico esta fecha es un antes y un después. Se cambiaron pautas de los viajes que han permanecido en el tiempo», destaca la directora de Turismo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Inmaculada de Benito, que en ese año era directora del laboratorio de investigación turística de la UIB.

«Para Mallorca y Balears, por el hecho de ser islas, tuvo una incidencia especial. Otros destinos no tienen tanta dependencia del transporte aéreo y quizás la incidencia fue menor, pero no era el caso de las islas», recuerda De Benito. «Se aceleraron las cancelaciones, y tuvimos durante un periodo razonablemente largo una afectación en el sector, ya que los viajes aéreos se paralizaron», añade a este diario.

«Hubo entre un año y medio y dos años que se notó una ralentización. Mallorca se ha recuperado siempre de estos golpes de forma más rápida, por los operadores tan potentes que tenemos, la posición de liderazgo y por la seguridad que transmitimos, además de nuestra buena reputación como destino, pero lógicamente fue un varapalo», resume la directora de Turismo de la CEOE.

Para hacerse una idea, «aunque hubo otros factores como la ecotasa», en el 2002 hubo una reducción de 900 mil pasajeros en los aeropuertos de Balears comparado con el 2001, y los extranjeros llegados a Mallorca en avión disminuyeron un 8,3%, según datos del Govern.

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Un debut «casi» suspendido

Ese 11 de septiembre el Mallorca debutaba por primera vez en Champions. Los Nadal, Olaizola como capitán, Eto’o, Campano y compañía ganaron por la mínima al Arsenal, con un gol de penalti convertido por Engonga en la primera mitad. Sin embargo, la celebración del partido seguía en el aire a pocos minutos de que empezase.

«Estábamos concentrados en el hotel, justo terminamos de comer y subimos a descansar. Mi compañero de habitación era Marcos Martín, quien miraba la televisión, y me avisó del primer choque. Cuando vimos el segundo impacto en directo, estábamos seguros de que era un atentado», rememora Vicente Engonga a Diario de Mallorca.

«En la charla que se hacía siempre, el delegado nos dijo que la UEFA estaba pensando en suspender la jornada. UEFA y FIFA son organismos poco propensos a minutos de silencio o posicionamientos políticos, así que suspender la jornada era algo muy trascendente», destaca. El equipo salió a calentar, y no se confirmó si se jugaría el encuentro hasta poco antes de entrar en el túnel de vestuarios. «Ganamos, jugamos bien, en la primera parte fuimos bastante superiores, y al terminar estábamos orgullosos de poder dar la victoria a la afición», recuerda Engonga. «Cuando entramos al vestuario hubo diez minutos de euforia, y luego se volvió a la realidad para saber las últimas novedades sobre el atentado», finaliza.

La portada que este diario publicó el 12 de septiembre reflejaba la multitud huyendo del desastre y la repercusión mundial que habría.

Portada de Diario de Mallorca del 12 de septiembre de 2001.

Portada de Diario de Mallorca del 12 de septiembre de 2001. Miquel Crespí

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