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Opinión

Una está peor y la otra no está tan bien

Marga Prohens (PP) y Francina Armengol (PSIB-PSOE).

Marga Prohens (PP) y Francina Armengol (PSIB-PSOE). CAIB

La pérdida del poder es el mayor desastre que puede abatirse sobre una gobernante. La conquista del poder es la droga más seductora para una aspirante. O sea, que se reunieron en el Consolat dos presidentas de diferente entidad, la titular por duplicado de Balears y la líder del partido que un día fue hegemónico en la comunidad.

La mujer que cree que ya ha ganado, y la que defiende que todavía no ha perdido, se sentaron a la mesa pulimentada en que se reflejó Matas. En una situación neutra, la virtual vencedora sería la titular del cargo, con la rival a la espera de un tropiezo. Tras el triunfo de Ayuso que enloquece las encuestas y propicia el viraje en el PP balear, es Marga Prohens quien comete el error de verse presidenta, en tanto que Armengol juega al contraataque.

A riesgo de inclinarse hacia la ecuanimidad siempre detestable, en realidad Armengol está peor de lo que piensa, en tanto que Prohens no está tan bien como imagina. Cree que solo ella puede perder el Consolat que visitó para tomar medidas, antes de comenzar la escalada. Y no debe olvidar que su rival ha sido experta en el manejo de los hombres que la han propulsado, Diéguez en 2015 y Negueruela en la actualidad, ayer salió apresurado a neutralizar los ataques que la presidenta del PP no había formulado. Se impondrá la candidata que sepa despojarse de su guardia de corps para enterarse de lo que sucede ahí fuera. Porque la victoria no está cocinada, más allá de que será mujer.

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