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Las nuevas viviendas protegidas de Palma se cubren de posidonia

Revestir el techo de los edificios con este material natural como aislante térmico es un viejo método que el Ibavi ha recuperado en las nuevas promociones de VPO del Amanecer

Un trabajador cubriendo el techo del edificio con hojas secas de posidonia. Guillem Bosch

Las dos nuevas promociones de Viviendas de Protección Oficial (VPO) en el barrio del Amanecer, en Palma, ya están cubiertas de posidonia oceánica. El Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) ha recuperado este viejo método, que ya se utilizó en una promoción de 14 viviendas en Formentera, para que el alga sirva de aislante térmico natural.

Los dos edificios, ubicados en el número 37 de la calle Salvador Espriu, tienen el techo recubierto de hojas de posidonia seca. El asistente técnico del Ibavi Mario Pérez explicó que esta técnica responde a una línea de «arquitectura sostenible y respetuosa con el medio ambiente y con el entorno».

En Mallorca se están construyendo cinco promociones de VPO con este material natural, dos de ellas en la calle Salvador Espriu. En concreto, estos dos edificios están recubiertos de 20 centímetros de posidonia extraída —con el permiso del Govern— de las playas de Can Pastilla y Son Serra de Marina. La planta que se recoge se presenta ya muerta en las playas, por lo que en lugar de tirarla, se aprovecha para darle este particular uso.

Eso sí, antes de colocarla en el techo hay que seguir un riguroso proceso de secado. Según detalló el arquitecto adjunto a la dirección de obra, Ernest Bordoy, secar de forma exhaustiva la posidonia es fundamental para que no se degrade con el tiempo.

El nuevo edificio acogerá 19 viviendas en el Amanecer. | GUILLEM BOSCH

Para eso, una vez recogidas todas las hojas —para la promoción de 19 viviendas de Salvador Espriu se han utilizado unos 200 metros cúbicos de algas— se extienden al sol en una capa muy fina y se retiran al atardecer. Al día siguiente, se vuelven a colocar, y así hasta que estén totalmente secas. Después, se meten las hojas en sacos y se compactan hasta conseguir unos 25 kilos de algas por metro cuadrado. Seguir este proceso al detalle es importante, según Bordoy, para conseguir que la posidonia dé el «resultado, la eficiencia y la resistencia térmica» que se espera de ella. Así, la propia sal marina de la planta actúa como biocida y conservante, y evita que se degrade con los años.

Esta alga funciona igual que cualquier otro aislamiento a granel, como el algodón o la lana. El material, que tiene muy poca densidad en sí mismo, se confina dentro de una cámara y se agrupa dejando partículas de aire en medio. La combinación de estas condiciones crea un sistema poco conductivo y, por tanto, un aislante térmico.

El arquitecto Ernest Bordoy explicó el proceso de secado. | GUILLEM BOSCH

La Pitiusa sur fue pionera en esta técnica, que se llevó a cabo enmarcada en el proyecto Life Reusing Posidonia en 2018. La iniciativa fue galardonada con varios premios, pero cayó en el olvido. Ahora, el Ibavi ha rescatado este método, que supone un significativo ahorro energético y un impacto ambiental mucho menor.

Emplear esta planta en la construcción también fomenta el desarrollo de la economía local y evita el uso de materiales que suponen la explotación descontrolada de los recursos naturales, puesto que solo se utiliza la posidonia que aparece muerta en la playa.

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