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Baleares tiene tres trabajadores por pensionista, el mejor dato estatal

Ninguna otra provincia ni comunidad española alcanza la tasa de dependencia de 2,77, casi un punto por encima de la media española

Imagen de un pensionista relajándose en el banco de una plaza. UNSPLASH

La pandemia ha supuesto un mazazo para el turismo, pero ha consolidado fortalezas previas de la economía balear. Según los datos sistematizados por la Seguridad Social este verano, el archipiélago es la única comunidad o provincia española que se acerca a una tasa de dependencia de casi tres trabajadores por pensionista.

En concreto, Baleares ofrece una media de 2,77 afiliados a la Seguridad Social por cada titular de una pensión, con un margen holgado para que los trabajadores citados sostengan las percepciones públicas de sus mayores de acuerdo con los preceptos de la financiación de las pensiones. Aunque la comunidad ha presentado siempre un comportamiento positivo en este apartado, ha afianzado su posición en dos aspectos. En primer lugar, porque le ha arrebatado a Madrid el liderato de la clasificación estatal.

Una década atrás, la autonomía que contiene a la capital del Estado aventajaba a Baleares en unas centésimas. Este orden se ha invertido en la última tabulación, con una relación de 2,77 a 2,74. Además, el archipiélago no solo ha mantenido sino que ha superado su tasa de dependencia. En la actualidad es una décima superior a la existente por ejemplo en 2012, en medio de un descenso general acusado y de un panorama preocupante para el mantenimiento del sistema de retribuciones públicas.

El concepto de tasa de dependencia viene perfectamente aclarado por su definición, el número de pensionistas que dependen de cada trabajador en activo. Aunque la cifra de Baleares no es espectacular en sí misma, se agranda al anotar que hasta 35 provincias españolas se encuentran por debajo de la barrera psicológica de los dos afiliados por perceptor de una pensión. Por debajo de este listón, peligra la estabilidad del sistema de retribuciones según los cánones.

El país en su conjunto ha debilitado su mercado laboral hasta el punto de que España solo cuenta con 1,98 trabajadores por pensionista. Es decir, prácticamente un punto por debajo de Baleares y al otro lado de las señales de alarma. Una tercera parte de las provincias españolas están más próximas del uno que del dos, al borde de la equivalencia entre la población activa y los perceptores de pensiones.

Al otro extremo de Baleares, la provincia de Ourense presenta una escalofriante tasa de 0,98. Es decir, tiene más trabajadores que pensionistas, con otros departamentos de la España noroccidental en el mismo rango de vértigo. Ahí están Lugo (1,08), León (1,15) o Asturias (1,23). Con este comportamiento, se pone a prueba la fe de los expertos que mantienen la quiebra imposible de la red de protección pública. Frente a las anteriores, Baleares encabeza el pelotón de una quincena de entidades provinciales por encima del dos.

La tasa de dependencia es un crisol que combina los datos laborales con los demográficos. Mide la capacidad de la actividad económica para incorporar a las sucesivas remesas, pero también es un indicador del envejecimiento de la población, el factor abrumador en la factura de las pensiones. Baleares no solo se ve favorecida por cifras de empleo sin rival antes de la covid, sino que en su 2,77 también influye una mayor proporción de residentes jóvenes, que ya ha jugado un papel decisivo en el desarrollo de la pandemia.

El liderazgo indiscutible de Baleares, en cuanto al desequilibrio deseable entre afiliados a la Seguridad Social y pensionistas, asume la contrapartida de que los salarios pagados en la comunidad han sido siempre inferiores a la media estatal, en márgenes que parecen apuntar a una distinta realidad económica distinta. De hecho, provincias que le siguen en cuota favorable como Almería (2,6) o Málaga (2,3) comparten la baja cualificación laboral. Para matizar este desfase, también las pensiones abonadas en la comunidad insular van muy por debajo de los promedios españoles.

Por tanto, Baleares necesita más trabajadores en activo para garantizar la sustitución, aunque la distribución provincial es simplemente cualitativa dado el cómputo centralizado de la Seguridad Social. Pese a su correcto funcionamiento, la comunidad no va a salvar por sí sola la precaria situación del sistema de pensiones, y se hundirá con el conjunto del Estado en caso de catástrofe. Porque la tasa de dependencia orientativa se tambalea hoy, frente a la evidencia de que los nuevos contratos laborales se sitúan por debajo de la media de las pensiones en vigor.

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