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ALAS, donde informarse sobre el ‘chemsex’

La definición del fenómeno es un tanto «ambigua», desde la asociación lo entienden como el consumo de sustancias asociadas a la sexualidad

Joan Viver, coordinador de la asociación ALAS.

ALAS (Associació de Lluita Antisida de les Illes Balears) es la primera organización en la comunidad autónoma en ofrecer un servicio para prevenir la mala praxis del chemsex. Este concepto es algo «ambiguo», ya que «no hay una definición internacional establecida», comenta Joan Viver, coordinador de ALAS.

«Sí que es cierto que muchas definiciones comparten puntos claves. Nosotros tenemos una visión muy amplia del fenómeno, por eso lo entendemos como el consumo intencionado de sustancias asociadas a la sexualidad y su práctica», explica. El consumo de éstas se lleva a cabo para mejorar la experiencia y su duración. «La definición general que se suele hacer tiene en cuenta el GHB/GBL, la mefedrona y la metanfetamina. Sin embargo, no es ‘real’, porque la realidad engloba mucho más que a estas tres drogas. La definición es inexacta, porque no es acertado considerar tan solo el uso de éstas en el ámbito sexual como chemsex», narra. «Por eso, no hablamos de drogas sino de sustancias como el alcohol, el tabaco, la viagra, los sedantes, y todas aquellas que sean accesibles en el entorno de la persona que las utiliza y que conozca», continúa.

Prejuicios del ‘chemsex’

Por otro lado, el ámbito donde se produce el chemsex tampoco está bien concretado, y es que «si buscas en Internet, muchas veces te van a salir cosas del estilo: orgías durante días enteros. Cuando puede que solamente estés en una fiesta dos horas, o ni siquiera sea en grupo. A lo mejor, prefieres estar en tu casa sólo viendo porno. Si hay consumo lo entendemos como chemsex, da igual el ámbito, lo que pasa es que es mucho más ‘suculento’ presentarlo así en los medios y las redes porque vende más», denuncia Viver. También está muy asociado al colectivo LGTBI, sobre todo a los gays y bisexuales, pero sustancias como la cocaína para clientes de prostitución está a la orden del día. El cliente paga para consumir en un entorno sexualizado y lo hace de una forma recreativa. La persona que está en situación de prostitución lo hace de manera instrumental: si no consumo pierdo el cliente», relata. «Esto no significa que tenga que haber una adicción o un consumo problemático. Si afecta a otras áreas de la vida, ahí hay un problema. Nuestro objetivo precisamente es que la gente que consume evite llegar a ese punto. Lo que no podemos hacer es pretender que la gente no consuma, esa realidad no existe. En España una tercera parte de la población ha consumido alguna vez en su vida. La mayoría de los consumos son experimentales, es decir, de manera puntual en el que los efectos positivos son mucho mayores que los negativos, y si los hay», dice. Según el último informe recogido por Ibestat en 2019, 2.222 personas iniciaron un tratamiento por drogodependencia en Baleares. A causa de la covid, los datos no se han actualizado aún. El servicio de precaución Chem-salud lleva poco tiempo implantado, pero ya cuenta con una decena de casos donde de una primera consulta se ha derivado a la persona a atención psicológica. «Son muchos teniendo en cuenta que no hemos hecho difusión», cuenta.

El perfil de ALAS

Mayoritariamente, la asociación atiende a hombres que forman parte del colectivo LGTBI. Esto se debe a que ellos mismos se sienten más seguros acudiendo a la asociación en vez de a un centro de salud. En cualquier caso, también atienden a mujeres o personas heterosexuales, aun que suele ser lo menos frecuente.

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