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Dos años sin vacaciones de los niños saharauis con familias de acogida en las islas

La asociación balear de apoyo a los refugiados que viven en el desierto de Argelia tiene la esperanza de que en 2022 puedan regresar

Niños saharauis en las «vacaciones alternativas» que se celebran estos días en los campamentos. AMICS DEL POBLE SAHRAUÏ

Mientras la ola de calor desde el archipiélago se vive con «mucha agua, mucha playa y ventiladores» muchas familias «no pueden dejar de pensar en cómo lo estarán pasando las de los saharauis «en los campamentos de población refugiada en el desierto donde los 50 grados es lo normal» y sin tener cómo combatirlos. La Associació d’Amics del Poble Sahrauí de les Illes Baleares lamenta que este es ya el segundo verano sin que los niños puedan venir a pasar dos meses en familias de acogida, «por la maldita pandemia», huyendo así al menos del calor extremo.

Catalina Rosselló, presidenta de la asociación, y Pepe Taboada, presidente de honor de CEAS-Sahara, recuerdan que el programa de acogida quedó interrumpido el pasado verano después de haber echado a andar como cada año, en enero, y habiendo buscado ya a las familias con las que los niños saharauis rompen su rutina en el desierto y escapan de las elevadas temperaturas. «Este 2021 no lo iniciamos porque no se podían organizar las vacaciones», explica Rosselló, después de que en 2019, vinieran a Baleares 93 menores saharauis. Sin embargo, Amics del Poble Sahrauí tiene la esperanza de que el próximo verano ya sea posible que vuelva el programa y han empezado a trabajar para lograrlo y que los niños que «siempre han tenido una acogida fantástica» regresen al archipiélago.

Programa en los campamentos

Para tratar de llenar ese vacío que ha provocado la crisis sanitaria y cubrir los objetivos del programa, se han organizado unas «vacaciones alternativas» por iniciativa del ministerio de Juventud y Deportes y el ministerio de Salud Pública de la República Árabe Saharaui Democrática y la Delegación Nacional Saharaui en España, explica Rosselló. Tenía que haberse celebrado en julio, pero por las elevadas temperaturas y el incremento de casos de covid se tuvo que posponer hasta ahora. «Con 50 grados es imposible hacer actividades», advierte la presidenta de la asociación balear.

En cinco campamentos menores que forman parte de esos más de 50.000 niños que junto a sus familias dependen de la ayuda humanitaria, y desde hace 45 años viven como refugiados en el desierto de Argelia, participan en actividades lúdicas y deportivas al tiempo que se les hacen revisiones médicas y se complementa su básica alimentación. También se pretende que los adolescentes «se olviden de querer ir a la guerra» tras el recrudecimiento del conflicto con Marruecos. Les faltan sus familias de acogida de las islas que les esperan con los brazos abiertos hasta el próximo verano.

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