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El arte de fotografiar fauna atropellada

Un fotógrafo de naturaleza recorre las carreteras de Mallorca en busca de animales víctimas del tráfico «para mover conciencias» - Juega con la cámara para restar crudeza a las imágenes

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El arte de fotografiar fauna atropellada Luis Alberto Domínguez

La gran mayoría de conductores pasan de largo cuando ven un animal víctima de un atropello tendido en la calzada. Son encuentros que pasan rápidamente al olvido excepto si quien conduce es Luis Alberto Domínguez, un fotógrafo que no duda en detenerse, bajarse del coche y apuntar con la cámara al animal para registrar el momento. Con una triple intencionalidad: reivindicativa, divulgativa y artística. (Vea aquí la galería).

«Encontrar animales atropellados en la carretera siempre me ha provocado un rechazo especial, no puedo evitarlo», relata Domínguez, que desde 2007 inmortaliza los cuerpos de aves y mamíferos víctimas de un infortunado encuentro con un vehículo en las carreteras de toda la isla. «Entonces los captaba con toda su crudeza, eran imágenes duras. Así que pensé cómo podía mostrarlas a la gente para mover conciencias, pero sin que resultaran desagradables», subraya.

Domínguez es vicepresidente de la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza (AEFONA) y reparte su tiempo entre su trabajo, el activismo con la fauna atropellada y su auténtica pasión, fotografiar orquídeas.

«Pasaron los años y pensé que esto debía servir para algo», recuerda Domínguez. Entonces se limitaba a almacenar las fotos en el móvil y a comunicar los hallazgos al Consorcio para la Recuperación de la Fauna de les Illes Balears (COFIB). Habitualmente también les lleva los cuerpos para hacerles una necropsia y determinar su alimentación y estado de salud. O para recuperarlos si siguen vivos.

A partir de 2010 empezó a comunicar sus encuentros en la aplicación de mapas Gaia GPS. Registra la especie y la localización exacta en la que ha sido atropellada. El resultado es un mapa de Mallorca teñido de puntos rojos. «Un día pregunté a Joan Rita, profesor de Botánica de la UIB, si pensaba que recoger toda esta información serviría para algo. Me contestó que cualquier recopilación de datos constante en el tiempo siempre es útil, así que continué», explica Domínguez.

«En la aplicación comunico mis encuentros, pero no animo a otros usuarios a que hagan lo mismo. Esto no puede hacerlo todo el mundo y existe el riesgo de sufrir un atropello. Yo me pongo mi chaleco y trato de seguir un protocolo, aunque también me han puesto multas», relata.

Hace dos años arrancó el proyecto Réquiem, una iniciativa que, desea, cristalice en una exposición. Quiere generar un impacto en el espectador, moverle a que levante el pie del acelerador para frenar el ritmo de atropellos, pero restando dramatismo a las imágenes. Y lo ha conseguido depurando su técnica con la cámara para jugar con las luces, las sombras y la perspectiva.

«No aplico filtros, eso no sé ni cómo se hace. Pero fui estudiando cómo hacer las fotos de manera que capten la atención de la gente y les haga reflexionar. Que se pregunten si aquella vez que atropellaron a un animal podrían haberlo evitado conduciendo más despacio. Que no pasen por encima de un bulto y ya está», resume Domínguez, que cuenta con la colaboración de los también fotógrafos Miquel Àngel Gual y Joan Marquès. Aunque, precisa, ellos no le acompañan en sus rutas.

La fauna que se encuentra es diversa, la mayoría aves, aunque también hay pequeños mamíferos. Sobre todo ginetas y martas. «Es una representación de la diversidad de especies que hay en Mallorca, más de lo que la gente se cree», subraya. Gorriones, jilgueros, halcones, busquerets y palomas son habituales del asfalto. Además de búhos y lechuzas. Esta última especie es víctima del 28% de los atropellos, apunta Domínguez. Descarta inmortalizar a perros y gatos porque «no tendría tiempo para hacer nada más».

Este fotógrafo, originario de León, juega con las luces de los vehículos que pasan por la carretera y con claroscuros para realzar determinadas partes de la escena. A veces se sirve de una linterna y, ocasionalmente, utiliza un material que simula el asfalto para embellecer la composición. «En esos casos levanto el cuerpo del animal para colocarlo encima. Pero en general no los muevo, los fotografío en la postura en la que me los encuentro», explica.

En su afán por buscar otros enfoques ha llegado a utilizar una lata de acero inoxidable sobre la que coloca el cuerpo para «transmitir la idea de que el animal está en el depósito de cadáveres».

Domínguez retrata muerte, pero también quiere ofrecer un mensaje optimista. De ahí viene el nombre de su proyecto, que a día de hoy incluye más de setecientas imágenes. «El Réquiem de Mozart empieza con un sonido lúgubre, pero termina transmitiendo esperanza. No es solo enseñar muerte. A veces he recogido aves que están aturdidas tras impactar con un coche. Me las llevo a casa, las dejo a oscuras un par de horas y reaccionan. También les hago una foto para mostrar esa recuperación», destaca.

La vía más mortífera para la fauna es «la carretera de Palma a Llucmajor, que también es la que presenta más mortalidad de conductores», precisa este fotógrafo de naturaleza. «Muchos atropellos de animales podrían evitarse yendo más despacio. De hecho, en las carreteras de la Serra de Tramuntana es donde se producen menos atropellos porque allí no podemos correr y tenemos más margen para reaccionar», cuenta. «Yo también he atropellado a algún animal y en ese momento piensas: ‘¿Lo podría haber evitado si hubiera ido más despacio?’», lamenta.

Domínguez buscó en su día la complicidad del Consell. Su idea era desarrollar una aplicación a la que pudieran conectarse los trabajadores de su departamento de Carreteras para que colaboraran a la hora de registrar la presencia de animales atropellados y que «no se limitaran a recogerlos y tirarlos a la basura». Según datos del Govern, el COFIB ha recibido notificación de 390 animales atropellados en Mallorca desde 2018, de los que 87 se recuperaron.

Ahora Domínguez espera que alguna administración pública se implique en la organización de una exposición para abrir sus fotografías a todos los ciudadanos. Y tiene claro qué música sonará de fondo.

El fotógrafo de naturaleza Luis Alberto Domínguez. GUILLEM BOSCH

El proyecto Réquiem se adhiere a una iniciativa de ciencia ciudadana estatal

El proyecto Réquiem, que busca concienciar a los conductores para que reduzcan la velocidad y también la probabilidad de atropellar a un animal, se ha adherido al Plan Stop Atropellos de Fauna Española (SAFE). Se trata de una iniciativa el ministerio de Transición Ecológica en la que pide voluntarios para comunicar hallazgos de animales atropellados con el objetivo de elaborar una estadística fiable de mortalidad de especies de vertebrados en las carreteras del Estado.

Luis Alberto Domínguez, impulsor del proyecto Réquiem en Mallorca, se ha implicado en el plan SAFE como coordinador del comité de conservación de AEFONA: «Hay cada vez más concienciación sobre el problema que suponen los atropellos de animales».

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