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La OTAN certifica que un avión privado provocó el cierre del espacio aéreo de Mallorca

El Ejército del Aire junto con la Alianza lideraron la operación para identificar a la aeronave que irrumpió en el cielo de la isla el pasado día 9 de agosto

Un caza F-18 del Ejército del Aire como el que despegó de la Base Aérea de Torrejón para interceptar a la aeronave intrusa en el espacio aéreo de Mallorca.

Cada día hay una media de 35.000 movimientos en el espacio aéreo europeo. Se trata de uno de los más concurridos del mundo, según se explica en la web de la OTAN. El pasado día 9 de agosto entró una aeronave no identificada en los cielos de Mallorca. Las alarmas se dispararon en cuestión de segundos y la Policía Aérea de la OTAN desplegó su operativa. Eran las once de la mañana, en pleno mes de agosto. Se cerró el espacio aéreo de la isla durante quince minutos, suficientes para averiguar quién había irrumpido en los radares sin permiso. 

Se trataba de «un pequeño avión privado», según certifican desde el Ejército del Aire. Uno de tantos de los que sobrevuelan la isla durante todo el año, y sobre todo en temporada alta. Había que averiguar si esa aeronave no identificada suponía un riesgo, máxime con el Jefe del Estado, el Rey Felipe VI, y su familia de vacaciones en Marivent. Desde la oficina de comunicación militar se descarta que ese día despegara un caza F-18 desde Zaragoza por tal motivo. Nada más se siguió el protocolo que marca el Ejército del Aire en su misión de vigilar y controlar el espacio aéreo como parte del sistema integrado de defensa aérea y antimisil (NATINAMDS) de la OTAN. 

Ante este tipo de situaciones se activan los medios aéreos siguiendo las órdenes del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN (CAOC), situado en la Base Aérea de Torrejón, que es el centro responsable del espacio aéreo de toda la mitad Sur de la Alianza, explican a este diario desde el Ejército del Aire.

Los controladores divisaron «un blanco desconocido en las pantallas del radar» y avisaron a los militares

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Antes de que se desplegara esta misión casi instantánea los controladores aéreos divisaron «un blanco desconocido en las pantallas del radar», relatan los encargados de dirigir el tránsito de los aeronaves, desde su cuenta oficial en Twitter @controladores. Sospechaban que podía ser un avión pequeño y en seguida dieron aviso a los militares que activaron su protocolo, enviando un caza F-18. 

Fueron quince minutos en una mañana de agosto con alta actividad en los cielos de Mallorca, y apenas ocasionaron incidencia, más allá de un ligero retraso en algún despegue desde Son Sant Joan. 

Este tipo de situaciones se suelen producir por mala praxis del piloto, explican fuentes aeronáuticas.

El Ejército del Aire comprobó que «por los datos de la traza (altura, velocidad) identificada con los radares del sistema de vigilancia y control aeroespacial se trataba de una aeronave». Una vez que dejó de representar un riesgo para la seguridad aérea, finalizó la misión, sin que fuera necesario realizar una identificación visual. 

Cuando terminó la operación del F-18, tanto el piloto como los controladores que intervinieron remitieron toda la información de la que disponían al CAOC de la Base Aérea de Torrejón, incluyendo datos e imágenes. y a partir de ahí le corresponde a este centro de la OTAN valorar la situación. Si hubiera habido responsabilidades civiles o penales son las autoridades civiles españolas de seguridad aérea las encargadas de realizar los trámites pertinentes, detallan desde el Ejército del Aire. 

Los CAOC son informados cuando, como con este avión privado en Mallorca, una aeronave no está en contacto por radio con el control aéreo civil o no ha presentado un plan de vuelo. En cuestión de minutos se lanza un aeronave de alerta para identificar al intruso. Si le corresponde o no una sanción económica por su proceder no ha sido posible verificarlo, pues no le corresponde al Ejército del Aire. 

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