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La incidencia de la quinta ola desciende un cuarenta por ciento en una semana

El aumento meteórico de los contagios viene seguido de una caída casi en vertical, en el embate más intenso y breve de la covid

Baleares mejora pero conserva los datos más preocupantes de España. G. Bosch

La vigente quinta ola de la covid registró un ascenso vertiginoso y está experimentando una caída también acusada en Baleares. Durante la última semana de julio se acumularon los datos más alarmantes, al situarse a diario por encima de los 1.100 nuevos contagios quincenales por cada cien mil habitantes. Sin embargo, la incidencia acumulada ha caído al nivel de los 800 en los últimos datos registrados, correspondientes al pasado sábado. Se bordea la caída de un cuarenta por ciento en siete días, con Eivissa todavía en cabeza por encima del millar de nuevos infectados.

El perfil de la quinta ola en Baleares se ajusta milimétrico al ascenso y caída en la India, de donde procede la variante delta que protagoniza la inmensa mayoría de contagios. El flujo registrado ahora mismo coincide con los datos de un mes atrás, solo que recorridos en un sentido inverso. El aumento meteórico de los contagios viene seguido por un descenso a pico, en el embate más intenso y fugaz de la covid. Las oleadas se han comprimido de tres meses de duración a uno solo. Nunca se habían registrado tantos enfermos, ni su cifra había retrocedido a tal velocidad. Salvo un estancamiento, la comunidad va camino del medio centenar de nuevos contagios diarios que marcaron la pausa de primavera.

La evolución de la quinta ola no obedece ni a las limitaciones de tráfico, con más turistas que en ninguna otra etapa del año, ni a las inexistentes medidas de suspensión de libertades. De hecho, el concepto proactivo de las restricciones que aspiran a la contención de la pandemia compite con el fatalismo del efecto cosecha, que concede mayor autonomía a los ataques del virus.

La caída sensible se registra a todas las edades, pero también se acentúa en los segmentos más castigados. Durante la última semana de julio, los jóvenes de 15 a 29 años acumularon una incidencia de casi 2.900 nuevos casos, que han frenado hasta los 1.500 actuales. El retroceso se aproxima al cincuenta por ciento.

El alivio de la quinta ola viene acompañado por los datos más preocupantes de España, tanto en la incidencia acumulada de Baleares como en el índice colateral de los ingresos en UCI. Aunque ninguna oleada puede ser juzgada por sus predecesoras, la pérdida de fuerza de los contagios debería traducirse a medio plazo en una mitigación de la presión hospitalaria.

Si la incidencia acumulada se mide a siete días, se obtienen cifras por debajo de trescientos. Es decir, los 800 contagios a quince días apuntan a 600 dentro de una semana, con una cadencia a la baja. Los dos mil casos acumulados por la capital ibicenca demuestran un comportamiento excepcional, en la geografía europea que probablemente ha afrontado unas cifras más espectaculares sin apenas restricciones. El comportamiento de la curva no puede ajustarse a la evolución de la vacunación, ni en su ascenso ni en su caída.

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