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La Audiencia anula una boda por el interés económico de la esposa

El marido, con un importante patrimonio, se casó estando incapacitado y jamás convivió con la mujer en el mismo domicilio

La pareja contrajo matrimonio hace tres años en el municipio de Sineu.

La pareja contrajo matrimonio hace tres años en el municipio de Sineu. J. F.

La Audiencia de Palma ha declarado la nulidad de un matrimonio, porque el tribunal aprecia que la justificación de esta boda no era el amor que sentía la pareja, sino por el interés económico que mostraba la mujer con su esposo.

Este hombre era soltero y no tenía descendientes. Reside en la localidad de Felanitx. Era médico de profesión, pero tuvo que dejar la consulta debido a una importante enfermedad mental, que justificó su declaración de incapacitado. Se hizo cargo de sus cuidados su hermana, y el juez decidió nombrar a su cuñado como curador. Este familiar es el que se preocupa de suministrar los medicamentos que precisa la persona enferma y también se encarga de administrar su patrimonio. Es quien gestiona todo lo relacionado con la economía personal de su cuñado, que tiene una solvente situación. El hombre es propietario de once inmuebles. Al menos nueve de ellos están alquilados y cobra el alquiler. Además, dispone de dinero más que suficiente en las cuentas bancarias a su nombre, con un saldo medio de 60.000 euros. También tiene a su nombre un vehículo marca Mercedes.

El hombre conocía desde hacía tiempo a esta mujer. De hecho, incluso la llegó a denunciar ante la Guardia Civil, porque afirma que le había sustraído de su cuenta la cantidad de 4.000 euros, aunque después decidió retirar la denuncia cuando ella se comprometió a devolver el dinero. También dijo a sus allegados que, poco antes de casarse, le había prestado a su futura esposa la cantidad de 12.400 euros aunque no tenía documentos que lo demostraran. La sentencia explica que la mujer era conocedora de la enfermedad mental que padecía el hombre y que había estado varias veces ingresado en el hospital. Pero sobre todo conocía muy bien su buena situación económica. Tenía información de las viviendas que poseía y de las rentas que cobraba.

En junio del año 2018 la pareja inició un expediente para contraer matrimonio en el juzgado de paz de Felanitx. En el expediente no se menciona la enfermedad del novio, aunque él lo comunicó al juzgado.

Una vez concluido el expediente, la mujer decidió trasladarlo al ayuntamiento de Sineu, donde no los conocían a ninguno de los novios. Se casaron en esta localidad en noviembre de 2018.

La boda no cambió la vida del marido. Siguió viviendo solo en su casa de Felanitx, ya que su esposa continuó residiendo con su hijo en un inmueble de Buñola. Se desplazaba una vez por semana a Felanitx para visitar a su esposo, pero según señala el tribunal, esta visita tenía un interés económico, ya que la mujer se apoderaba del dinero que su marido guardaba en el bolsillo.

Fue el cuñado del esposo el que acudió a los tribunales para conseguir la declaración de nulidad del casamiento, al entender que se trataba de un matrimonio de conveniencia. Una boda que se había celebrado sin la voluntad de iniciar un proyecto de «permanencia, convivencia, fidelidad y ayuda mutua».

El tribunal ha tenido en cuenta muchas circunstancias para declarar la nulidad de este extraño matrimonio. Uno de ellos es que la propia esposa reconoció que había limitado el número de visitas a su marido porque le habían reducido el dinero diario del que podía disponer.

Los jueces llegan a la conclusión de que la intención de la mujer al contraer matrimonio con esta persona enferma no era el crear una comunidad de vida con su esposo, con todo lo que conllevado esta unión. Parece más bien que la única intención de esta mujer era económico, como demuestra la limitación de las visitas, que nunca aceptó vivir con su marido y que su única preocupación era saber cuánto dinero disponía cada vez que se desplazaba a su domicilio.

También resalta el tribunal que la esposa no se haya preocupado nunca de la medicación de su esposo. Ni siquiera sabe qué medicinas toma, ni tampoco le acompaña nunca al médico, pese a que el marido precisa un especial cuidado por la grave enfermedad mental que padece.

La suma de todas estas circunstancias confirma que la pareja no se casó por amor, sino por otros intereses. Por ello se anula dicho matrimonio.

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