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Boulevard | «Pagamos la casa en negro, ¿tú no has comprado nunca un piso?»

El recién estrenado rector Jaume Carot ha pasado de la UIB a la Universitat a distancia, y el pasado martes presidió obligado desde la lejanía el Consell de Govern en una nueva conquista del teletrabajo

A estos ventanales  del casal de Can Vallès de Deià, adquirido por el Ayuntamiento en tres millones, se asomó largamente la irlandesa Caroline Corr de The Corrs cuando habitaba en la localidad que ha municipalizado el caserón, de cuya venta se ha visto beneficiada.

A estos ventanales del casal de Can Vallès de Deià, adquirido por el Ayuntamiento en tres millones, se asomó largamente la irlandesa Caroline Corr de The Corrs cuando habitaba en la localidad que ha municipalizado el caserón, de cuya venta se ha visto beneficiada.

Deberían prohibirse los acontecimientos que carezcan de un precedente histórico. El periodismo no es actualidad, sino actualización. De modo que les contaré una vivencia verídica en pretérito, en la confianza de que ustedes la insertarán diáfana en el hoy vertiginoso sin demasiado esfuerzo. Gracias por su colaboración, y sitúense por favor en los años finales del siglo pasado.

Llega al diario el alcalde valiente de un municipio de montaña. En la diminuta sala de reuniones, extrae una carpeta donde consta la compraventa de una hermosa casa de pueblo. Muestra el documento con el precio real abonado, y el contraste meridiano con las tímidas cantidades públicamente registradas. La adquisición corresponde a un matrimonio donde uno de los componentes desempeña una tarea fundamental. En concreto, responsable del Govern para la gestión de tributos.

Ni corto ni perezoso, y dado el carácter más que público de los encartados, me dirigí al alto cargo que realizó la compra. Los auténticos perros guardianes de la democracia disfrutan con estas llamadas, sorprender infraganti a un político corrupto. Para mí, son un calvario. La intromisión, las negativas, el desmentido de las evidencias. Así que le expuse sigiloso la contradicción al mandatario, aguardando a que me cayera el chaparrón de sus recriminaciones. Tormenta hubo, pero no la previsible. Sin darme tiempo a acabar mi exposición numérica, el gerifalte me interrumpió desde su despacho al frente de las cuentas de Balears:

-Pero vamos a ver, ¿de verdad que no entiendes lo que significa el doble precio? Hemos pagado la casa en negro, ¿o es que tú no has comprado nunca un piso?

Ni un asomo de arrepentimiento tras haberse desvelado el caso, ni la socorrida apelación a un error en los cancerberos de la fiscalidad. No es infrecuente que un corrupto abronque al periodista que le importuna sobre sus manejos, pero es altamente inusual que el alegato de indignación sea para reconocer su malifeta y enorgullecerse de haberla cometido. Entiendo que no me crean, me negaría a aceptar la escena si me la contara la persona en que más confío, pero así ocurrió. Y ahora les pido que rematen el trabajo.

Los más escépticos entre ustedes se preguntarán por qué este escándalo no figura en las nutridas hemerotecas sobre la corrupción mallorquina, y aquí no puedo ayudarles. Mi parte fue cumplida. También comprenderán mi sorpresa cuando observo a los descendientes del valiente alcalde denunciante, defensores hoy de los comportamientos que aquel munícipe aspiraba a erradicar.

A propósito, y en la imagen que hoy nos ilustra, a estos ventanales del casal de Can Vallès de Deià, propiedad en su día del secretario de s’Arxiduc y recién adquirido en tres millones por el consistorio de la villa, se asomó largamente la irlandesa Caroline Corr de The Corrs cuando habitaba en la localidad que ha municipalizado el caserón, de cuya venta se ha visto económicamente beneficiada.

El recién estrenado rector Jaume Carot ha pasado de la UIB a la Universitat a distancia, y el pasado martes presidió obligado desde la lejanía el Consell de Govern de la institución académica, en una nueva conquista del teletrabajo que nos convertirá en seres puramente virtuales.

A propósito, nadie me incluiría en el club de fans de Josep Melià, pero aplaudo el mejor resumen a su cargo de la gestión gubernamental de la pandemia, en el pleno parlamentario del pasado martes. «No podemos compartir su tono triunfalista, sin autocrítica y utilizando datos a conveniencia». De ahí que Josep Maria Argimon funcione como un bálsamo. El Fernando Simón de la Generalitat reconvertido en conseller de Sanidad, entonó el miércoles una severa autocrítica ante el Parlament catalán, admitió errores de cálculo en la quinta ola, destacó que «he reconocido mi parte de responsabilidad» en el rebrote y cerró con «este virus nos ha dado una lección de humildad». Qué dignidad y cuánta distancia de los políticos que culpabilizan a los enfermos, el pozo de la miseria humana. En nuestra impagable labor de actualización histórica, podemos darles una relación de Governs extinguidos por la soberbia de no admitir ni una equivocación.

Reflexión dominical llamativa: «La llamada es la llamarada que enciende la persona amada».

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