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El médico de Formentera suspendido extiende certificados sobre la covid

El Colegio de Médicos ha recibido denuncias de institutos ibicencos, con alumnos a quienes Ruiz-Valdepeñas declara exentos del uso de mascarilla

«No cobro por los certificados», señala Ruiz-Valdepeñas.

«No cobro por los certificados», señala Ruiz-Valdepeñas.

El conflicto entre el doctor negacionista Ángel Ruiz-Valdepeñas y el Colegio de Médicos de Balears, que en mayo le impuso la sanción más dura de la historia de la entidad, dista de haber concluido. La instancia colegial ha recibido denuncias procedentes de centros educativos ibicencos, según los cuales el médico del hospital de Formentera suspendido de colegiación durante seis años por su postura frente a la pandemia extiende certificados, que declaran exentos del uso de la mascarilla a los alumnos que los han recibido.

Los hechos son admitidos por ambas partes, a falta de determinar si el autor está habilitado para llevarlos a cabo. Según el Colegio, en ningún caso puede Ruiz-Valdepeñas firmar un «Certificado Médico Oficial/Certificat Mèdic Oficial» como los que ha expedido, con su firma y adjuntando sus datos de colegiación en el citado COMIB. En cambio, el facultativo de urgencias de Formentera asegura que «no estoy suspendido oficialmente, ellos solo proponen una sanción. A ver si los demando por falsedad y difamación».

El Colegio insiste en que la suspensión de Ruiz-Valdepeñas es firme, hasta el punto de que su condición suspensiva aparece en el registro oficial de los médicos que pueden actuar en Balears. El profesional se ampara en que recurrió la decisión, pero las autoridades médicas replican que la Organización Médica Colegial de España, la cúpula que engloba a los colegios regionales, rechazó de plano las alegaciones del sancionado. El doctor se habría refugiado en la libertad de expresión, para justificar sus numerosas manifestaciones críticas hacia el enfoque oficial de la pandemia.

Ruiz-Valdepeñas inserta los certificados que no ha desmentido dentro de su postura negacionista, adscripción que se le endosa habitualmente aunque el facultativo solía rechazarla «porque no estoy loco». Contrario al uso de la mascarilla, porque dentro de su percepción conlleva secuelas más dañinas que sus beneficios, señala que «como médico hago el certificado cuando algún paciente me lo solicita». Antes que a él, los beneficiarios de la exención «se lo piden a muchos médicos, que no se atreven a firmarlos».

Los centros escolares ibicencos, con alumnos exentos de la mascarilla según el Certificado de Ruiz-Valdepeñas, han remitido la documentación pertinente al Colegio de Médicos. Según la postura categórica de la jerarquía colegial, este comportamiento supondrá una reactivación del expediente, que unía a la suspensión una multa de 17 mil euros. Desde la perspectiva oficial, la ausencia de habilitación médica es firme salvo que se produzca una resolución en contra.

Al otro lado, Ruiz-Valdepeñas se remite a que sigue en activo «mientras no haya sentencia firme», y aprovecha para volver sobre la causa inicial. «Se me ha castigado solo por expresar mis opiniones. Lo único que me reprueban son artículos periodísticos y mis declaraciones tergiversadas en la manifestación» de Madrid en la que adquirió notoriedad. Según la Junta de Gobierno colegial, habría infringido hasta una docena de artículos del código deontológico.

El médico sancionado reconoce que los documentos firmados después de comunicarle la sanción, para lo que fue necesario recurrir al notario ante la falta de respuesta, liberan de la mascarilla a alumnos ibicencos. Destaca que los extiende si «se ahogan cuando la llevan, o si sufren desmayos». Insiste en que son certificados «perfectamente válidos», y reta al Colegio «a que me denuncien otra vez, solo actúan desde la prepotencia».

Ruiz-Valdepeñas asegura que los certificados son ajenos a cualquier transacción económica. «No cobro nada por hacerlos», especifica, al tiempo que detalla el rigor que atribuye a su confección. «Elaboro la historia clínica según corresponde, perfectamente documentada». Aunque su conclusión acaba siendo que los jóvenes en cuestión no están obligados a usar mascarilla, resalta que «ese documento ni siquiera es necesario según la normativa vigente, porque el Estado dictatorial se olvidó de señalar su obligatoriedad».

La jerarquía médica se ha pronunciado contra Ruiz-Valdepeñas en tres instancias, si al Colegio y a la Organización Médica se añade la instrucción de su expediente en Balears. Sus certificados plantean un nuevo desafío, dentro de un discurso que incluye a Bill Gates para quien pide prisión, «una guerra biológica donde se trata de eliminar gente por grupos eugenistas», el «ni a punta de pistola me vacuno» y la convicción más prosaica de que la mascarilla es dañina y provoca muertes. Encabeza un pelotón de colegiados en Balears que practican abiertamente el negacionismo, frente a otros más sutiles. Y está convencido de que «los hechos me han venido a dar la razón».

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