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Los pescadores ibicencos capturan siete veces más langostas que hace un año

Animados por la demanda de la restauración y el incremento de su precio ya han pesado en el primer semestre del año 1.880 kilos. Los arrastreros de Vila facturan un 13% menos debido a las restricciones de la UE

Un pescador mide una langosta capturada en Eivissa. En la caja, una ‘roja’.

Un pescador mide una langosta capturada en Eivissa. En la caja, una ‘roja’.

Las capturas de langostas han aumentado un 623% en Ibiza en el primer semestre del año, según los datos aportados por las cofradías de Vila y de Sant Antoni. En total, ambas han pesado ya 1.880 kilos en sus básculas, 1.620 más que en el mismo periodo de 2020. La razón a este sustancial incremento la explica Xicu Cardona, gerente de la entidad de Ibiza: hace un año, los restaurantes no abrieron hasta comienzos del mes de julio (cuando en Sant Antoni no daban abasto para proveerlos, pero este ya llevan trabajando desde mayo. «Está siendo un buen año de langosta y de demanda. Supongo que la demanda se debe al tipo de turismo que está viniendo», señala Cardona. Hay establecimientos de playa de la isla donde ese decápodo está siendo uno de los platos, en sus diversas variantes, más solicitados.

En el caso de Ibiza, capturaron 1.077 kilos desde abril (apertura de la veda) hasta junio, 968 kilos más (+888%) que en ese mismo periodo de 2020. Y, encima, el precio medio de la langosta se ha incrementado: ahora es de 58,88 euros el kilo, 1,8 euros más que hace un año. Eso se ha traducido en un aumento de la facturación del 919%: si en el primer año de la pandemia las ventas fueron de 6.222 euros, este ya van por los 63.412 euros. Y quedan los mejores días: tres semanas de julio y agosto. Ya se han superado incluso las ventas de 2019 (46.225 euros) hasta junio.

Pescadores de un arrastrero ibicenco J.M.L.R.

En Sant Antoni y hasta el 30 de junio, pusieron la etiqueta de langosta ibicenca a 803 kilos de ese crustáceo, 652 kilos más (432%) que en 2020, muy cerca de los 954 kilos de 2019. El secretario de esa cofradía, Juan José Castelló, advierte de que lo bueno está por llegar, pues «se pesca sobre todo en julio y agosto». Pero avisa de que, de momento y al contrario de lo que sucede en Vila, tienen «menos demanda que capturas», por lo que «no están pescando al 100%».

Xicu Cardona explica que «la pesca bajó mucho hasta mayo, pero se ha recuperado en junio». En el cómputo de lo que va de ejercicio, el crecimiento de las langostas compensa la caída del resto. Hasta ahora han facturado 700.125 euros por todas las especies, un 6% menos que en 2020. También pesaron menos: de los 93.837 kilos apresados en el primer semestre de 2020 se ha pasado en 2021 a 76.965, un 18% menos. El precio medio, eso sí, se ha incrementado hasta los 9,1 euros, lo que ha supuesto una mejora de 1,16 euros respecto al de hace un año.

Pesca: Sant Antoni aporta otro ‘atunero’

Dentro de la cofradía de Sant Antoni, una barca se ha animado a la pesca del atún (sólo se puede capturar esa especie cuando se sale a ese tipo de faena). Es una nave de pequeña eslora que empezó hace dos semanas y que ya ha capturado dos atunes: uno de 70 y otro de 67 kilos. «Son buenos bichos para un barco pequeño… No son los gigantes de 200 kilos, pero…», comenta satisfecho Juan José Castelló.


Buena parte del descenso de la facturación y del número de capturas se debe a que los arrastreros han faenado «menos días por las restricciones de la Unión Europea», contra las que las instituciones ibicencas han protestado y expresado su rechazo por no ajustarse a la realidad de estas islas. Así, la flota de arrastre de Vila lleva facturados 308.829 euros, un 13% menos que en 2020 (cuando empezaron las restricciones) y casi un 17% menos que en 2019. Las barcas foráneas (arrastreros alicantinos) también lo notan: su facturación de 93.612 euros es un 30,4% inferior a la de 2020.

Compensan ese descenso las artes menores de Vila, que cobraron presas por valor de 298.184 euros, casi un 17% más que la temporada anterior. En este caso también es trascendental en esa subida la creciente demanda de los restaurantes.

Mucha menos gamba

En el caso de Sant Antoni, la gamba (a la que se dedican los arrastreros alicantinos) no consigue recuperarse: de los 4.402 kilos de 2019 se pasó a 1.951 kilos en 2020 (-55,7%) y, ahora, a 862 kilos (otra caída de -55,8%). Castelló indica, no obstante, que si bien «la gamba había desaparecido el verano pasado, se está volviendo a capturar, aunque de manera muy irregular».

También empieza a recuperarse la roja, que hasta ahora acumula en ese puerto dos años de descensos consecutivos: en 2019 capturaron 2.682 kilos; en 2020, 351 kilos menos, y en lo que va de 2021, 1.827 kilos, media tonelada menos que hace un año (-21,6%): «Roja había muy poca este año, pero estos últimos días ha mejorado», afirma el secretario de la cofradía de Sant Antoni, donde diez barcas de artes menores se dedican a ese pescado y a la langosta al mismo tiempo. Respecto a los precios, poco han variado, asegura Castelló: «Hemos subido los de algunas especies poco significativas, pero en general son los mismos desde hace unos años».

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