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Opinión

Los turistas no quieren restricciones | Por Matías Vallés

Magaluf se prepara para recibir a los turistas británicos

Magaluf se prepara para recibir a los turistas británicos

El ejército de inquisidores y moralistas que ha descargados sus frustraciones contra los adolescentes del hotel Bellver no solo olvida cuál es la única fuente de ingresos de Mallorca. Sobre todo, ignora que los turistas no quieren restricciones.

Quienes todavía reconocemos un error, a diferencia de los gobernantes, nos equivocamos con el enfoque del desembarco de los bárbaros septentrionales. Imaginábamos una colisión entre los disciplinados prusianos, que se matriculaban en cursillos de tres meses para calzarse correctamente la mascarilla, con los irresponsables latinos que no entienden de restricciones. Pues bien, ha ocurrido lo contrario.

Los torquemadas estaban muy ocupados ajustando cuentas con los estudiantes, para abordar un mínimo trabajo de campo. Si se hubieran dedicado a examinar a un solo turista in vivo, comprobarían que son los empleados de hoteles quienes se ven obligados a regañar a los clientes, y no viceversa.

Este experimento antropológico conduce a la conclusión de que los turistas no vienen a Mallorca porque es un destino seguro, sino para liberarse. Los alemanes que suspiran por las limitaciones, tomaran la precaución inicial de no subirse a un avión. Al Govern le ha costado captar esta verdad esencial.

Los alemanes y británicos que están asustados, no viajarán por mucha seguridad que se les ofrezca. Y los aventureros dispuestos a desafiar el peligro de contagio, solo vendrán si se reducen al mínimo las restricciones. No hay opción, y el riesgo se traslada a los nativos. En su día se despreció la única opción viable para minimizarlo. Haber vacunado antes.

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