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OPINIÓN

Sánchez protege a Mallorca

El sheriff Sánchez ha llegado para poner orden, antes de que Mallorca se autodestruya fomentando el peor turismo de su historia. Cuesta creer que los creadores de las vacaciones bajo custodia policial fueran especialmente hábiles para controlar a las hordas británicas, así que el presidente del Gobierno volvió a desmentirse para reimplantar los cortafuegos que canceló.

Sánchez protege a Mallorca de sí misma. Es retóricamente cierto que el Govern reclamó las pruebas a los bárbaros septentrionales, pero bajo dos cautelas. La primera, que no serían impuestas. La segunda, que no serían vigiladas, y esta sigue en pie. De paso, el vengativo presidente le devuelve a Boris Johnson el bofetón de haber puesto verde solo a las islas adyacentes, olvidando el grueso peninsular y creándole una crisis de gobernanza.

La vigilancia en el aeropuerto será aleatoria, eufemismo por inexistente. Mallorca es una planta industrial en la que nadie se preocupa del mantenimiento, y Sánchez no puede encarrilar en solitario la querencia insular por el turismo lumpen. El «que se queden en su casa» de Armengol’21 con una semana de retraso, se parece demasiado al «no queremos a esta gente» de Negueruela’20, incumplidos en ambos casos. Ya solo hace falta saber por qué «el que la hace, la paga» de la presidenta no incluye a los hoteles del turismo de contagios, y  si las pruebas a británicos serán innecesarias porque cuando se abran las compuertas estaremos empatados a incidencia de contagios, a cuál más preocupante.

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