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Serafín Carballo Ex Defensor del Menor de Baleares

«Destituirme por no querer vacunarme ha sido una decisión de orden autoritario»

«No soy antivacunas, pero esperaré a que haya datos más contrastados» - «Tener dudas es legítimo»

Serafín Carballo, en una imagen de su etapa como Defensor del Menor de Baleares.

Serafín Carballo, en una imagen de su etapa como Defensor del Menor de Baleares. Manu Mielniezuk

Serafín Carballo fue director de la Oficina Balear de la Infancia y Adolescencia (OBIA) hasta el pasado martes, cuando la consellera Fina Santiago le destituyó por rechazar vacunarse contra la covid. Justifica su postura y lamenta el «daño moral» sufrido en conversación con Diario de Mallorca.

Fina Santiago dijo que usted entendió su decisión de destituirle. ¿Es así?

No. Ser alto cargo no necesariamente conlleva renunciar a derechos individuales avalados por la Constitución. Si esa destitución se hubiera producido porque yo hubiera desempeñado mi trabajo de manera inadecuada, entiendo que estaría justificada. Pero en ningún momento he hecho uso de mi cargo para hablar de vacunas, ni soy antivacunas. Debido a razones personales he considerado que por el momento no era lo más conveniente, y esas razones me llevan a no optar por la vacuna ahora mismo. No creo que esté justificado en un país democrático y en un Estado de Derecho, cuando además el Consejo Europeo dice que la vacunación no es obligatoria. Tampoco entiendo que mi postura comprometa la estrategia de vacunación del Govern, ni su coherencia, porque soy el único alto cargo mayor de 40 años que no se ha vacunado; uno de entre más de 180. Se tiene que poder aceptar la diversidad en un Govern progresista. Pero se ha considerado que en mi caso eso no tenía que ser así, a pesar de que no ha habido ningún reparo a mi trabajo. Al contrario, hay un reconocimiento del buen trabajo realizado. Respeto la decisión de Fina [Santiago], con la que tengo buena relación y siempre ha respetado mi independencia, pero no estoy de acuerdo con ella.

¿Usted le manifestó su contrariedad en las conversaciones que mantuvieron?

Sí. Trató de hacerme cambiar de opinión, fue la primera sorprendida porque desconocía mi estado de vacunación. Es verdad que en abril los altos cargos firmamos la posibilidad de que se autorizara dar a conocer esa información. Lo que yo no podía esperar es que mi nombre saliera a relucir en todos los telediarios y en la prensa estatal. Esta situación ha sido innecesaria, se me ha causado un daño moral. En aquel momento la Oficina Anticorrupción había solicitado información para saber si altos cargos se habían adelantado en el orden de vacunación, así que di mi autorización. Pero eso no significaba que yo apareciera señalado en todos los telediarios como alguien que no se ha vacunado. Ha sido desproporcionado e incorrecto. Con todos mis respetos a Fina, que me parece una excelente política y profesional. Le trasladé que no estaba de acuerdo, pero prevaleció su criterio de que había que dar una imagen de contundencia como Govern.

¿Era consciente de que en algún momento iba a tener que dar explicaciones?

Sí, pero esperaba más comprensión desde una perspectiva de salud democrática. Pero se impone una visión monolítica, en la que no cabe la más mínima discrepancia. Y eso nos sitúa en una decisión de orden autoritario. He tenido una abrumadora respuesta de apoyo en Balears y en todo el Estado que no esperaba. Hay perplejidad porque un gobierno de izquierdas haya tomado esta decisión.

Dice que de momento no se vacunará por razones personales. ¿Cree en la eficacia de la vacuna contra la covid?

Soy doctor en Psicología y por mi formación busco, investigo y contrasto. Echo en falta un debate con científicos de primera línea que están planteando la conveniencia de tener en cuenta todos los datos para determinar su eficacia a largo plazo. No soy antivacunas, ni negacionista, ni tengo nada que ver con eso. Las vacunas son necesarias para proteger a las personas vulnerables. Pero hay planteamientos científicos muy serios que consideran que hay que valorar los efectos de la vacuna a largo plazo. He consultado estudios de especialistas reconocidos a nivel mundial y hay distintas opiniones. He tomado la decisión de esperar a que haya datos más contrastados. Hay muchas personas que tienen sus dudas y es legítimo, porque lo que ponen en juego es su cuerpo.

Entiendo que tampoco es partidario de vacunar a los menores, que eran su ámbito de competencia. ¿No se habría producido una incompatibilidad cuando el Govern abra la vacunación para ellos?

Como Defensor del Menor nunca hablé de vacunas. Sí es verdad que se han dirigido a la Oficina padres muy alarmados por la posibilidad de que se vacunara a sus hijos. Pero en ningún caso planteé o alenté ningún tipo de posicionamiento. Aunque hay que ser muy cautelosos, la propia OMS ha planteado la conveniencia de esperar a tener más datos sobre los efectos en los niños.

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