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Baleares se convierte en la única zona española abierta al turismo británico

El Govern reclama a Madrid más controles sanitarios

Magaluf es una de las zonas de Mallorca que permanece a la espera de la llegada de los británicos.

Magaluf es una de las zonas de Mallorca que permanece a la espera de la llegada de los británicos.

Balears se ha convertido en la única zona de España abierta a la llegada del turismo británico, después de que el Reino Unido decidiera ayer colocar a las islas en su ‘semáforo verde’ que permite a sus ciudadanos visitarlas sin tener que pasar a la vuelta por un periodo de cuarentena. La reacción del Govern no se hizo esperar, y a los pocos minutos de conocerse oficialmente esta decisión su portavoz, el conseller Iago Negueruela, comunicó su satisfacción ante el hecho de que a partir de la próxima semana comiencen a llegar los primeros turistas de esa nacionalidad, pero lanzando una advertencia adicional: se ha pedido al Ejecutivo estatal que fije controles en los aeropuertos de las islas para garantizar que estos visitantes llegan disponiendo de pruebas de coronavirus negativas, y que se refuerce la presencia de los Cuerpos de Seguridad del Estado para elevar los controles en las zonas que pueden ser más conflictivas ante posibles comportamientos que vulneren la normativa sobre la covid-19.

Lo primero que hizo el conseller de Turismo fue agradecer a empresarios, trabajadores y al conjunto de los ciudadanos, con una especial referencia al personal sanitario, los esfuerzos realizados para conseguir que las islas alcancen unos niveles de incidencia del coronavirus lo suficientemente bajos como para convertir en estos momentos a Balears en el «destino turístico más abierto del Mediterráneo», pero también reivindicó la estrategia de desescalada que ha mantenido el Govern, al considerar que lo sucedido ayer demuestra que «es la correcta».

Eso va a permitir, según subrayó, que miles de trabajadores de las islas puedan ir reincorporándose a sus puestos de trabajo a medida que vaya abriendo la planta hotelera y los negocios en las zonas con mayor dependencia de los visitantes del Reino Unido.

Preocupación del Govern

Pero junto a esta satisfacción, el conseller no ocultó la preocupación que conlleva este hecho. Aunque los británicos están obligados por su propio Gobierno a contar con pruebas negativas de coronavirus al salir y regresar a su país, se ha reclamado al Ejecutivo español que aplique los controles necesarios para confirmar que este requisito se cumple.

Además, se han mantenido contactos con la Administración central para que refuerce la presencia de agentes de los Cuerpos de Seguridad del Estado con el fin de vigilar calles y playas. Ahí lanzó una advertencia adicional: si se producen excesos en algunas zonas, el Govern actuará con contundencia como ya hizo el año pasado, en referencia al posible cierre de los puntos más conflictivos.

El conseller recordó que la pandemia no ha pasado y por ello insistió en que la desescalada continuará siendo lenta. Hay que recordar que las discotecas siguen cerradas a la espera de que se reactiven durante el mes de julio y que la restauración mantiene aforos limitados en el interior de los establecimientos, por señalar algunos ejemplos.

Iago Negueruela vaticinó que «podemos tener una muy buena temporada turística si la iniciamos de forma prudente», de ahí que hiciera un llamamiento a la responsabilidad, al recordar «lo duro que sería una vuelta atrás».

Por su parte, la presidenta del Consell de Mallorca, Catalina Cladera, también expresó su satisfacción por el regreso de los visitantes británicos a la isla, al tiempo que aseguró que ésta es segura y que está preparada para recibirlos, al igual que lo está haciendo ya con los alemanes. Pero se sumó a la petición de responsabilidad tanto a residentes como a visitantes para poder mantener el control de la pandemia.

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