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Itziar González Arquitecta, urbanista y experta en participación ciudadana y mediación

«Hay que limitar este modelo económico depredador»

«Los vecinos normalmente no se equivocan, sobre todo en Nuredduna» - Los gobernantes tienen un doble trabajo: satisfacer a los ciudadanos y a los ‘lobbies’»

Itziar González, fotografiada la pasada semana en Palma.

Itziar González, fotografiada la pasada semana en Palma. B. Ramon

Itziar González Virós (Barcelona, 1967) fue concejala del distrito de Ciutat Vella entre 2007 y 2010, una etapa en la política que abandonó cuando descubrió -y denunció- un caso de corrupción urbanística. Acumula exitosas experiencias en mediaciones entre ayuntamientos y vecinos desde que en 2002 resolvió un conflicto abierto por la reurbanización de la plaza Lesseps de Barcelona. Acaba de implicarse en la pelea vecinal por la reforma de Nuredduna y reclama iniciar ya el camino del decrecimiento turístico. Es optimista. 

Colabora con Arca y ha dado su apoyo a la campaña ‘Pere Garau molt més que Nuredduna’. ¿Por qué ha decidido implicarse en esta causa?

Fue a partir de la llamada de Tomeu Duran , un compañero arquitecto que ha trabajado en proyectos urbanos en Barcelona y considera que en Pere Garau, el barrio de sus padres, se está haciendo algo que significa perder una oportunidad de ejecutar una intervención diferente. Es un compañero que se está expresando y no está siendo suficientemente escuchado. A partir de aquí decido apoyarle y me presenta a compañeros de lucha de Arca, ‘Flipau amb Pere Garau’ y al sociólogo Carles Baeza. Empezamos a hablar por videoconferencia y pensé que era una pena que no se establecieran más espacios de diálogo. Entiendo que [José] Hila quiere peatonalizar Palma porque lo llevaba en su programa, pero me sorprende que no se haga un trabajo más fino de codiseño con Arca o con Tomeu, que aportan cosas de calidad. 

¿No quieren una calle peatonal?

Se ha querido hacer entender que no quieren peatonalizar y no es verdad. Ha sido una manera muy fea de banalizar su propuesta. Claro que están a favor de pacificar Palma, pero no con un modelo de centro comercial al aire libre. He visto qué ha pasado en Barcelona con la calle Portal de l’Àngel, cómo las tiendas han ido desplazando a los vecinos que vivían en las plantas superiores porque han crecido como grandes almacenes. Se ha vaciado tanto de vecinos que a las ocho de la tarde en aquella zona no pasa nada. Especializar calles como centros comerciales al aire libre no genera seguridad ni control social. Tenemos demasiado conocimiento en diseño urbano como para no querer opinar. Me he comprometido con ellos por tres motivos: uno, apoyar a un compañero que hace una reflexión acertada; dos, porque Arca o ‘Fliapu amb Pere Garau’ trabajan mucho por la ciudad; y tres, tengo muchas experiencias exitosas en mediaciones entre ayuntamientos y vecinos. Todos quedan contentos, los ayuntamientos se ahorran dinero y después los alcaldes ganan las elecciones.

«Hay que limitar este modelo económico depredador»

¿Peatonalizar sí, pero no de cualquier manera?

Cuando hablamos de peatonalizar, ¿qué queremos decir? ¿Queremos decir que solo se podrá ir a pie? A mí me gusta hablar más de pacificar o invertir prioridades, poner en valor ir a pie en lugar de utilizar el coche. Pero peatonalizar es una palabra que se ha desdibujado porque no explica los efectos que tendrá: ajardinar, terrazas, un centro comercial al aire libre... Y no me parece honesto porque la ciudadanía es madura. En Mallorca, por ejemplo, habéis visto una transformación muy rápida de los espacios públicos, y fuisteis los primeros del Estado en ver el impacto que tiene el turismo masivo. Sois unos ‘craks’ en esto.

Cuando recorre el centro de Palma, ¿ve los mismos problemas que ve en el centro de Barcelona?

Cuando paseo por el barrio viejo de Palma veo el Gòtic y algunas partes de Raval de Barcelona. El barrio viejo de Palma es una preciosidad, tiene calidad y es normal que todo el mundo quiera visitarlo. Pero una cosa es venir a visitar el patrimonio, y otra venir a emborracharte, que es algo que puedes hacer en cualquier parte del mundo. Tenemos que cambiar el ADN de la oferta turística. Y los operadores turísticos deben entender que no perderán interés por armonizar su actividad con la de los vecinos. Hay que hacer un gran pacto, y se hará porque la pandemia ayudará a cuestionar estas dimensiones. La gente no quiere ampliaciones de aeropuertos, ni que vengan más cruceros. Eso ha llegado para instalarse y será difícil que los gobernantes puedan tirar hacia adelante sin escucharlo.

Con la pandemia también hubo muchas voces que reclamaron un cambio de modelo económico en Balears. Pero el jueves llegó el primer crucero a Palma y fue recibido con honores por varias autoridades.

Tenemos que ponernos en la piel de los gobernantes. Les votamos los ciudadanos, pero les apoyan determinados lobbies. Los gobernantes tienen que hacer un doble trabajo: satisfacer y escuchar a los vecinos y a los lobbies. Desgraciadamente se ha disgregado lo que es el poder económico del poder ciudadano. Entonces los gobernantes hacen gestos ampulosos dirigidos a esos lobbies para tranquilizarles y que confíen en ellos. Y cuando tienen la venia de esos poderes coercitivos, siguen el día a día. En todas partes los políticos tienen que hacer ese doble juego para calmar las ansias derivadas de un modelo socioeconómico depredador y extractivo. Y en el día a día, escuchar a los vecinos. Pero al final los ciudadanos tenemos la sensación de que somos el segundo plato. Eso se tiene que invertir porque además sabemos por la ONU y por muchos discursos científicos que ese modelo es insostenible y que los retos medioambientales que tenemos por delante harán necesario limitar esa industria depredadora. Los alcaldes que se planteen apoyar a la ciudadanía y no permitir que los otros manden tanto, los que busquen un equilibrio, triunfarán. Hay dos velocidades y tenemos que ir desacelerando ese modelo tan extractivista. ¿Celebrar un crucero? Es un modelo tan obsoleto para los retos que tenemos, que deberíamos deconstruirlos o hacer alguna cosa con estos barcos de metal.

Los comerciantes sí estaban contentos con la llegada de ese primer crucero y no quieren ni oír hablar de desacelerar. 

Tienen que ampliar las miras y pensar que durante la pandemia han podido vender a través de internet. Tienen que reconectar con la ciudadanía, pensar cómo volver a seducir a sus vecinos. Y no confiar tanto en un tipo de consumidor compulsivo y superficial. Tienen que diferenciarse de Amazon, ofrecer un buen trato, confianza y kilómetro cero. Tienen que reinventarse y espero que los ejes comerciales y sus asociaciones innoven en la oferta y en el vínculo. Hasta ahora les ha ido bien, pero les diría que como todo en la vida van a tener que transformarse y que no tienen por qué perder. El comercio es fundamental, y también pediría a los ayuntamientos que les ayuden y estimulen más porque son unos grandes defensores de la ciudad. Todos nos tendremos que resituar. Mis compañeros hacían obra nueva y ahora no la harán porque ya es suficiente. Yo en ese sentido siempre me he dedicado a la rehabilitación, así que en esto no me he tenido que reciclar. A los comerciantes les diría: ‘qué bien, es un momento en el que vienen cambios’.

La veo muy optimista.

Sí, y como siempre en Palma seréis innovadores. Seguro que la revitalización vecinal y comercial para superar el modelo de este monocultivo turístico la haréis muy bien. A veces tenéis una autoestima muy baja respecto de vosotros mismos y de vuestras capacidades, y no sé por qué. En Mallorca siempre me he encontrado con personas con mucho potencial para acoger, aportar y reflexionar.

¿Airbnb ha provocado un daño irreversible en el centro de algunas ciudades turísticas?

Ha provocado un daño temporal, pero reversible. Aquí hay una combinación de acción política que va lenta, y una acción popular de que quien ha puesto su casa en el mercado se lo piense. A nivel político hay que hacer algo para que no sea tan barato vaciar de viviendas las ciudades. Por otro lado, hay personas que han decidido entrar en esta dinámica en lugar de ofrecer alquileres largos y deben corresponsabilizarse con la calidad de sus ciudades. Aunque también sabemos que muchos pisos están en manos de grandes propietarios y empresas. Airbnb no es solo culpa de los políticos.

La pandemia trajo silencio a las ciudades. ¿Lo disfrutó?

Sí. Lo que pasa es que cuando paseo por el barri Gòtic veo persianas bajadas y echo mucho de menos no tener ningún pequeño comercio de proximidad como sí tienen otros barrios. Es muy triste ver que todo el comercio del barri Gòtic es para turistas. Suerte que pudimos reconquistar la Boqueria. Las paradistas volvieron a tratar a los vecinos como personas porque antes ni nos veían, más pendientes de vender zumos. Ha sido un reencuentro muy bonito, pero ahora el Gòtic está muy triste. 

Hace unos años ganó un concurso para renovar la Rambla de Barcelona. ¿Por qué todavía no se ha ejecutado?

Monté un equipo muy bonito, tratábamos cuestiones relativas a la afluencia de personas a ese espacio público, pero también de tipo comerciales y habitacionales. El pasado diciembre nos comunicaron que daban por bueno el proyecto, pero que no pensaban ejecutarlo. Tocar la Rambla les da mucho miedo. Creo que la alcaldesa que lo haga será recordada el resto de sus días, pero veo que hasta el momento todos prefieren mantener el poder que ser recordados. Para sacar el proyecto del cajón será necesario que la situación empeore mucho y que haya descontento ciudadano. 

¿Cambiaría algo de la Rambla de Palma?

Me gusta mucho, pero al estar un poco elevada en relación a los coches, está como segregada. Y la hilera de plataneros es muy bonita, pero refuerza esa separación. Le falta algo, pero tiene lo esencial: árboles y amplitud. Desde luego no tiene los conflictos que tiene la nuestra, que se concentran en la actividad ilegal que se desarrolla por la noche. En todo caso, como mediadora, nunca te contestaría a esta pregunta sin antes haber escuchado a todo el mundo.

¿Y quién suele tener razón cuando media? ¿Los vecinos o los ayuntamientos?

Por mi experiencia, los vecinos suelen tener intuiciones bastante acertadas de las cosas, tienen bastante buen olfato. También creo que a veces tienen poca información y es enriquecedor cuando entran técnicos de la administración y explican los conceptos. En cuanto a los políticos, casi siempre están equivocados. Simplifican demasiado los conceptos, como cuando dicen que quieren peatonalizar. Esta brevedad de su discurso es una pena porque acaban banalizando las cosas. Mejoraría la situación para codiseñar unos y otros si los políticos, en lugar de hablar dos minutos, hablaran cinco. Y si los medios les escucharais esos cinco minutos y no lo redujeseis a un titular. Pero normalmente los vecinos, sobre todo en Nuredduna, no se equivocan. Estoy totalmente de acuerdo con ellos.

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