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Los empresarios anuncian el cierre de tres de cada diez restaurantes y bares de Mallorca

Las patronales del sector advierten de que ya han caído un 20% de los negocios y que un 10% más lo harán al inicio del próximo invierno

La restauración vuelve a lanormalidad tras durísimasrestricciones.

La restauración vuelve a lanormalidad tras durísimasrestricciones.

Pocos sectores económicos van a pagar una factura tan elevada por la crisis del coronavirus como el de la restauración, al ser también, junto al ocio nocturno, el que ha sufrido las restricciones más duras durante la pandemia. Según las patronales vinculadas a esta actividad, alrededor de un 20% de los establecimientos de Mallorca no van a poder abrir sus puertas durante el verano o se han visto obligados a bajar la barrera durante los últimos meses, y alrededor de un 10% más deberán hacer lo mismo a principios del próximo invierno, una vez hayan comprobado que los ingresos obtenidos durante la temporada turística no van a ser suficientes para poder remontar su precaria situación financiera.

Eso supone, según pone de relieve el presidente de Restauración-CAEB, Alfonso Robledo, que casi un tercio de los empresarios de este sector (en muchos casos autónomos y con negocios familiares) van a ver cómo la desescalada llega tarde para ellos, un porcentaje que su homóloga en Restauración-PIMEM, Eugenia Cusí, eleva hasta casi el 40%.

Ambos incorporan un matiz: el sector de la restauración registra una rotación muy elevada en sus establecimientos, es decir, si un empresario cae, es sustituido por otro en ese mismo local. Por ello, se insiste en que no se trata de que un tercio de los bares y restaurantes vayan a quedar desocupados, ya que en la mayoría la actividad se mantendrá con diferente titular.

El problema, según los presidentes de ambas patronales, es que van a ser muchas las personas que se van a ver obligadas a dejar su negocio arrastrando «una mochila de deudas», al haber echado mano del patrimonio familiar para intentar aguantar hasta el último momento. Eso supone un durísimo quebranto tanto para esos empresarios como para su entorno.

Desequilibrio oferta-demanda

Alfonso Robledo subraya que con la última desescalada que entró en vigor el sábado, que permite abrir hasta las 2 de la madrugada, mantener las terrazas con cada vez más comensales por mesa, y trabajar en los interiores incluidas las barras, aunque con limitaciones de aforo, ya son una inmensa mayoría los establecimientos que pueden recuperar su actividad. Eso, sumado a lo que considera por el momento un optimismo excesivo respecto a la llegada de turistas, ha hecho que sean muchos los negocios del sector que han optado ya por reabrir, lo que está generando un problema adicional: al reactivarse estos establecimientos a un ritmo superior al de la llegada de visitantes, lo que está sucediendo es que la facturación de muchos de los que han estado activos durante los últimos meses ha comenzado a bajar, al producirse un mayor reparto de una clientela que sigue siendo escasa.

Tanto Robledo como Cusí señalan que muchos restauradores están subsistiendo de la mano de los ERTE, pero el primero ya advierte de que «si se acaban en septiembre, va a ser mortal»

La presidenta de Restauración-PIMEM hace una advertencia adicional: cuando se abra la posibilidad de reclamar concursos de acreedores, «los juzgados de lo Social se van a ver colapsados» debido al endeudamiento contraído por muchos restauradores.

La caída de negocios dentro del sector va a afectar también, según se lamenta, a empresarios que han estado ofreciendo elevados niveles de calidad y de carácter tradicional, con muchos años de implantación en la isla, que se pueden ver sustituidos, al traspasarse el local, por otros con mucha menor experiencia o por franquicias, «lo que puede deteriorar la idiosincrasia de la restauración mallorquina», según lamenta Robledo.

Diferencias en la desescalada

Donde sí hay discrepancias entre las sectoriales de CAEB y PIMEM es a la hora de valorar el plan de desescalada que el Govern ha ido acordando con los sindicatos y las patronales intersectoriales.

Alfonso Robledo no duda en calificar las restricciones que se han aplicado sobre su sector de extraordinariamente duras y dolorosas, pero admite también que el resultado final ha sido convertir a Balears en el destino turístico «más seguro» del Mediterráneo desde el punto de vista sanitario, favoreciendo la llegada de visitantes alemanes, españoles y de otras nacionalidades para impulsar la recuperación.

Eugenia Cusí es mucho más crítica, y considera que se ha prolongado innecesariamente la agonía de estas empresas, alargando restricciones muy duras, sin ningún criterio técnico y cuando los datos sanitarios ya eran buenos. Por ello, reprocha al Govern que se haya «movido por el miedo y no desde el rigor científico».

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