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Tribuna

Futbolistas de primera, pacientes crónicos de segunda, cajeras de tercera

Gerard Moreno, delantero de la selección española de fútbol, vacunándose ayer.

Gerard Moreno, delantero de la selección española de fútbol, vacunándose ayer.

Sabemos que los jugadores de la selección española de fútbol han sido vacunados con la vacuna de Janssen. A pesar de que el protocolo de Sanidad no contemplaba la vacuna de Janssen para menores de 40 años por precaución ante los raros casos de trombosis, la Federación Española de Fútbol se negó a aceptar la vacuna de Pfizer por los posibles efectos sobre el rendimiento de los jugadores en el primer partido de la Eurocopa previsto para el lunes 14 de junio.

Por tanto la vacunación a los futbolistas de la selección se ha saltado dos criterios planteados por el Ministerio de Sanidad: uno, la edad y dos, la vacuna de Janssen en grupos menores de 40 años. La edad media del equipo es de 26 años, por lo que serán los españoles más jóvenes en recibir la vacuna de Janssen.

Es evidente que ser futbolista no es reconocido como «profesión esencial». Y hay muchos profesionales esenciales además de pacientes crónicos que no han podido aún vacunarse, mientras que los futbolistas de la selección española lo han podido hacer y además eligiendo vacuna, en un entorno donde uno de cada cuatro españoles está totalmente vacunado, batiendo el récord de 624.000 dosis en un solo día inyectadas por enfermeras.

La gran mayoría de la población debe seguir los criterios dictados en la Estrategia de Vacunación, que ha optado por el criterio de edad para vacunar, lo que hace que haya todavía pacientes vulnerables como pacientes crónicos, pacientes en condiciones socioeconómicas desfavorables o personas en trabajos esenciales que no han recibido una sola dosis. Por otro, hay algunos grupos que no siguen la Estrategia de Vacunación como son ahora los futbolistas de la selección española, además de los deportistas olímpicos, los militares y empleados de empresas como Pfizer o El Corte Inglés.

Y todo ello pasa en un entorno en el que en una encuesta que se realizó en Twitter el porcentaje de personas que NO consideraba acertada la vacunación de la selección española de fútbol era del 86%. Además el Foro Español de Pacientes o la Plataforma de Pacientes decían que los pacientes crónicos no pueden seguir siendo «invisibles» en la vacunación de la covid-19 frente a la priorización de los deportistas de élite. Mientras, la ministra Carolina Darias decía sobre la vacunación de los futbolistas: «El criterio ético es el mismo que hemos utilizado para nuestros olímpicos y nuestras olímpicas: Para que vayan en las mejores condiciones para defender lo que representa el nombre de España». Y hay quien se pregunta: ¿No existe en España un censo de enfermos crónicos que la necesiten más?

En España están por vacunar a la selección española aunque no le corresponde según el plan de vacunación. El argumento al que aluden algunos hace referencia a «las alegrías» que nos da el fútbol. Y mientras, otra referencia como Blas Cantó criticaba la vacunación de la selección española de fútbol, comentando que a él no lo vacunó nadie.

Ante ello, parece claro que la responsabilidad es y era, primero, de la UEFA, la organizadora, en segundo lugar de la Federación Española de Fútbol y en tercer lugar del Gobierno. Ninguno ha acertado. Y mientras, los pacientes crónicos de segunda y los trabajadores esenciales como las cajeras, de tercera.

Cambiemos algunas de estas cuestiones para que el buen ritmo del proceso de vacunación no siga encontrándose con elementos que dificultan llegar a buen puerto.

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