Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una semana con un caza F35 ‘a la plancha’ en Ibiza

El avión de combate estadounidense abandona el aeropuerto de Ibiza tras reparar los daños en el tren de aterrizaje

El caza F35 de la US Air Force, ayer en el aeropuerto de Ibiza, poco antes de despegar.

El caza F35 de la US Air Force, ayer en el aeropuerto de Ibiza, poco antes de despegar. D.I.

A eso de las 13 horas de ayer el piloto ascendió a la carlinga del caza F35 Lightning II de la US Air Force en la plataforma del aeropuerto de Ibiza. Encendió los motores, rodó hasta la cabecera de la pista y despegó en medio de un gran estruendo. Era el punto final de una historia que durante una semana ha sido la comidilla en el aeródromo, pero también en la isla y en las redes sociales.

El aparato, uno de los más modernos de las fuerzas aéreas norteamericanas, aterrizó en el aeropuerto de Ibiza justo una semana antes. Al parecer, sufrió un percance cuando iba a aterrizar en el portaaviones ‘Queen Elizabeth’ de la Royal Navy británica, que participa en unas maniobras en el Mediterráneo. El tren de aterrizaje resultó dañado y como en estas misiones los cazas cargan con el combustible justo, se vio obligado a desplazarse al aeropuerto más cercano, el de Ibiza.

Aterrizó por la noche, pero el piloto no se separó de su montura hasta que en la tarde siguiente llegó un helicóptero de la Royal Navy con militares y material. Se le pudo ver debajo del plano del avión, o sentado entre las ruedas durante horas.

4

Un caza F35 aterriza de emergencia en el aeropuerto de Ibiza D.I.

Esa estampa se hizo muy común en el aeropuerto en las jornadas siguientes. Hasta Ibiza se desplazaron alrededor de una docena de militares norteamericanos que se turnaban en la vigilancia. Iban y venían a un hotel cercano en coches de alquiler, como unos turistas más.

Siempre había una pareja protegiéndose del sol bajo las alas, en esa plancha en que se convierte la plataforma del aeropuerto en los días de calor. Hay quien cuenta que en los primeros días la seguridad del aeropuerto les tuvo que llamar la atención porque se ponían a hacer running por la plataforma, algo absolutamente prohibido en un aeropuerto civil.

Pasaban los días y la gran pregunta era por qué el moderno caza, valorado en más de 100 millones de dólares, seguía en la isla. De hecho, como ocupaba por razones de seguridad un aparcamiento entero en la zona de los jets privados, varios de estos aviones tuvieron que aparcar en otros aeropuertos.

Compartir el artículo

stats