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Consumo reactiva las inspecciones en los comercios de zonas turísticas

Entre las prioridades está la detección de alimentos con fechas de caducidad superada

Magaluf, casi vacío el verano pasado. Guillem Bosch

Los servicios de Inspección de Consumo van a reactivar el próximo mes las campañas de control en las zonas turísticas, de la mano de la paulatina recuperación de la actividad en las mismas, y entre los sectores a controlar se encuentra el de los supermercados, para comprobar que no hay en los estantes productos con la fecha de caducidad o de consumo preferente superada, según ha anunciado su director general, Félix Alonso.

En este tipo de vigilancia, el objetivo es comprobar que no terminan en los estantes alimentos envasados sobrantes de la temporada anterior, y en este sentido hay que tener en cuenta que la actividad turística de 2020 fue notablemente más breve de lo que inicialmente se había previsto, al limitarse fundamentalmente al mes de julio.

Un aspecto que se señala es que aunque haya casos que no supongan un riesgo para la salud, sí pueden conllevar un fraude en materia de la calidad del producto que se ofrece.

En este campo, también se va a desarrollar una campaña para comprobar que no se ofrecen bolsas de plástico de un solo uso.

Como es tradicional, se va a seguir haciendo hincapié en que el envase de los productos que se ofrecen incluyen una de las dos lenguas oficiales de las islas, y no solo el de los turistas a los que se tiene como clientes principales.

Dentro de la vigilancia en zonas turísticas se pondrá también el foco en el sector del rent a car, con el fin de comprobar que no se realizan ofertas por internet que luego no se respetan a la hora de pasar la factura definitiva.

La campaña de verano incluirá inspecciones en las tiendas multiprecio para detectar posibles productos peligrosos, especialmente para los más pequeños, y en los talleres.

Controles en marcha

Durante esta primera parte del año, la vigilancia se está centrando, en el caso de la alimentación, sobre las aguas envasadas y las bebidas refrescantes, en la pastelería infantil, y en los aceites de oliva virgen extra (a la vista de los fraudes en materia de calidad que se han venido detectando en anteriores controles). Al margen de la alimentación, se desarrollan campañas sobre gafas de sol, textiles de algodón y quitamanchas.

En lo que va de año, el servicio balear de Consumo ha incluido cinco productos en la red nacional de alertas: dos pegamentos por tener exceso de benceno y ser peligrosos, dos modelos de piercing por exceso de níquel en su composición, y una mascarilla por fallos en su etiquetado.

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