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Los intereses personales rompen un frágil Ciudadanos

Nadie esperaba que Pérez-Ribas pudiera dar el paso de dar un golpe contra Guasp, pero las malas perspectivas electorales y las ofertas de cobijo del PP dan alas a la insumisión

Patricia Guasp y Juanma Gómez, en primer plano; Maxo Benalal y Marc Pérez-Ribas, bajando por las escaleras. | B.RAMON

Patricia Guasp y Juanma Gómez, en primer plano; Maxo Benalal y Marc Pérez-Ribas, bajando por las escaleras. | B.RAMON

- No te puedes reír porque esto nos puede pasar a cualquiera. No se puede escupir hacia arriba.

- Nosotros ya tuvimos lo nuestro la pasada legislatura con todo lo de Huertas y Seijas. Pff...

La conversación se produce entre un diputado de Vox y uno de Podemos. A escasos metros, bajo el foco de las cámaras, de los flashes y de todas las miradas, los dos portavoces de Ciudadanos, Patricia Guasp y Marc Pérez-Ribas, uno al lado del otro con notable tensión, a la espera de que el Parlament resuelva cuál de los dos es a partir de ahora el portavoz titular. Otro diputado del partido, Juanma Gómez, aunque fiel a Guasp, habla con ambos, tratando de relajar el ambiente. La Mesa de la cámara autonómica acabó decidiendo llevar a cabo un movimiento de dilación y dejar en el aire el cambio, en un gesto que es difícil no interpretar como un capotazo de los partidos de izquierdas que tienen mayoría a una líder de Ciudadanos con la que están logrando alcanzar acuerdos.

Si la coyuntura del partido naranja a nivel nacional es ya difícil ante sus perspectivas electorales después de pasar de 56 a 10 diputados en el Congreso, de 36 a 6 en Cataluña y de 26 a la desaparición en Madrid, en estos momentos atraviesa su peor crisis en Baleares, donde pese a no tener que enfrentarse a las urnas hasta dentro de dos años, se juega ahora perder ya su grupo propio en el Parlament.

La división en el grupo viene de lejos, desde que la número dos en las listas, Patricia Guasp, empezara a ganar protagonismo en detrimento del que fuera el candidato, Marc Pérez-Ribas. No obstante, nadie esperaba que éste daría el paso de dar un golpe interno, una vez desplazado de la portavocía, y más teniéndose que enfrentar a la ahora ya líder en las islas y también a la propia Inés Arrimadas.

Sin embargo, las malas perspectivas electorales, las críticas internas o el cobijo en el horizonte de un PP con las puertas abiertas para quien decida abandonar Ciudadanos, da alas ahora a la insumisión en las filas naranjas.

La líder, aupada por Mesquida

Con experiencia en Bruselas y asesora en el Govern de José Ramón Bauzá, Patricia Guasp pasó de un práctico anonimato a ser la número dos en las listas de Ciudadanos. Su nombre lo puso en las listas la entonces secretaria de organización Joana Capó, pero si alguien la apadrinó fue Joan Mesquida. Él mismo apostó por ella como líder y la dejó al frente del partido cuando la enfermedad por la que acabó falleciendo le obligó a él a dar un paso atrás.

Del anonimato a candidato también viajó Pérez-Ribas. Los capitostes del partido en Palma, hoy fuera de Cs y en las filas del PP, le promocionaron y le buscaron los apoyos como «candidato de las bases» contra un Xavier Pericay a quien despreciaban por pisar poco las carpas del partido. La intentona podría no haber prosperado, pero la cúpula nacional de Albert Rivera dio instrucciones de dejar caer a Pericay, quien se había atrevido a toserle a la cúpula al plantarse ante los rumores de fichaje de José Ramón Bauzá.

El contraste entre ambos es claro. Mientras Guasp se desenvuelve con soltura en los debates o en su cara a cara semanal con Francina Armengol, ni el rodaje ha conseguido aún que Pérez-Ribas evite dar una imagen de inseguridad cada vez que interviene. De hecho, a nadie sorprendió el cambio en la portavocía, cuando pese a haber sido el número uno fue relegado a portavoz adjunto, para que la portavoz fuera Guasp.

Los motivos de los críticos

Que Pérez-Ribas haya decidido dar el paso de dar un golpe interno para recuperar la portavocía se atribuye a la influencia de los otros dos diputados, de su entorno, e incluso del PP, un extremo que él niega contundente. Sea como sea tiene el apoyo mayoritario del grupo que le permite hoy hacerse con esa portavocía. Con él están el diputado del partido por Eivissa, Maxo Benalal, y el diputado por Menorca, Jesús Mendez. Que en ambos casos parece tratarse más de un rechazo a Guasp, que no de un apoyo a Pérez-Ribas.

Las diferencias entre Guasp y Benalal vienen por el cobro de dietas. El ibicenco es el diputado que más dinero en dietas cobró del Parlament: 36.000 euros en un año. Una situación que Guasp le censuró por comprometer el discurso del partido, que presionó para rebajar los 22.000 euros de dietas a los cargos ibicencos y menorquines del Govern. Por su parte, con Méndez se trata de una cuestión más ideológica. El menorquín cuestiona la línea de Guasp y de Arrimadas de llegar a acuerdos con la izquierda. Del lado de Guasp sólo está Juanma Gómez, muy bien considerado tanto a izquierda como a derecha.

Pese a que Guasp tiene el apoyo de Arrimadas, o logra dividir a los diputados críticos o no podrá mantener la portavocía y el control del grupo. El Parlament le ha dado tiempo, pero por ahora no logra reconducir a Pérez-Ribas.

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