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Antonio Ortiz Coronel, jefe de la Oficina de Comunicación de la Comandancia de Balears.

«En las peores desgracias, como la pandemia, se aprecia el valor del Ejército»

El coronel Ortiz se retira tras 20 años como portavoz de la Comandancia, satisfecho de haber mostrado que «nos gusta ayudar»

Entrevista a Antonio Ortiz, coronel del Ejército, jefe de la Oficina de Comunicación de la Comandancia de Balears G. Bosch

El coronel Antonio Ortiz (Almería, 63 años) se retira la semana que viene tras dedicar la mayor parte de su vida al Ejército. Estuvo en destinos como la Compañía de Operaciones Especiales (COE) y en el año 2000 pasó a dirigir la Oficina de Comunicación de la Comandancia General de Balears.

Usted ha sido durante más de veinte años la cara del Ejército en Balears. ¿Qué balance hace de este periodo?

Me quedo con dos cosas: la primera es que he tenido la oportunidad de mostrar a la sociedad lo que son los hombres y mujeres del Ejército en Balears, y son gente que vale mucho; la segunda es el reconocimiento de la población, de la gente de la calle, a lo que hacen los militares.

Hablemos de sus comienzos. ¿Cuando se puso al frente de la Oficina de Comunicación tenía alguna experiencia con los medios?

Bueno, el personal destinado a esta oficina debe hacer un curso de comunicación social en la Complutense, en Madrid. Pero en realidad es el día a día, y la relación con los medios y los periodistas lo que te enseña. Cuando yo llegué, la comunicación en el Ejército iba a pedales. Y fue un acierto potenciar esta comunicación, porque la idea que tenía una gran parte de la sociedad de las Fuerzas Armadas no se correspondía con la realidad.

¿Cuál es el objetivo que se planteó al frente de la Oficina de Comunicación?

El primero, ser veraz en las informaciones. Hay que contar lo que hay, sea bueno o no tan bueno. Y por eso siempre insistía a los periodistas en que contrastasen conmigo sus informaciones, que para eso estoy. Y creo que he logrado transmitir que tenemos a gente muy bien preparada, con grandes valores.

En este periodo se ha modernizado mucho la imagen del Ejército.

Totalmente. Antes éramos muy herméticos. Y yo siempre defiendo que hay que ser transparentes. Si viene un periodista, tenemos que verlo como la oportunidad de contar lo que hacemos, que es mucho y bueno.

El coronel Antonio Ortiz ha sido el portavoz del Ejército en Balears durante los últimos veinte años. GUILLEM BOSCH

¿Cuándo cree que empezó a cambiar esta imagen?

Empezó con las misiones que hacemos en el extranjero. Porque los militares de Balears han estado en Bosnia, en Kosovo, en Afganistán, en Irak, en Líbano, en la República Centroafricana... Se nos empezó a valorar con la participación en estas misiones en el exterior. ¿Pero en el interior? Pues las desgracias que trae la vida han puesto en valor el trabajo de los militares en tiempos de paz.

El Ejército ha tenido actuaciones decisivas en las peores catástrofes ocurridas en las islas, como la ‘torrentada’ de Sant Llorenç.

Y precisamente en estas situaciones de desastres naturales se ha visto que el Ejército está para servir a la sociedad a la que pertenece. En la torrentada de Sant Llorenç el regimiento de infantería Palma 47 y la Unidad de Zapadores trabajaron desde la primera noche, codo con codo con los primeros efectivos de la Unidad Militar de Emergencia (UME).

La movilización fue total.

Total. Veinticuatro horas al día trabajando en turnos. La gente estaba tan deseosa de ayudar que había que poner orden para coordinar aquello un poco. Fue un punto de inflexión. Los vecinos nos veían trabajar de aquella manera y te paraban para abrazarte y darte las gracias. Fue una gran desgracia, pero permitió que la población supiera lo que es capaz de hacer su Ejército.

¿Cómo fue la coordinación con las instituciones civiles?

Muy buena. Es importante que se sepa que, con independencia de las ideologías, que es dispar y es algo lógico, a nivel institucional nos llevamos bien con todo el mundo, independientemente del partido que nos gobierne.

También han tenido una gran movilización con la pandemia, en la operación Balmis. Explíqueme en qué consistió.

Como le decía antes, con las grandes desgracias se aprecia el valor del Ejército. Durante el confinamiento realizamos patrullas de seguridad ciudadana, algunas conjuntamente con la Policía. Pero también hemos realizado sesenta operaciones de descontaminación en puertos, aeropuertos, centros penitenciarios, residencias de ancianos... Allá donde nos llamaban, allá que íbamos. Teníamos el material y la preparación para hacerlo. Y también operativos de protección en lugares sensibles, como puntos de suministro de agua o eléctricos.

También han participado en el transporte de vacunas.

Sí. Algunos cargamentos de vacunas llegaron a Balears en transportes militares, y desde la base aérea fueron distribuidas en los distintos centros bajo la protección del Ejército. Y cuando el Govern lo solicitó, formamos a un centenar de militares para realizar labores de rastreo de contagios. No quisiera parecer pedante, pero nos gusta ayudar a la sociedad. Somos gente con espíritu de servicio.

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