Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), admitió ayer que durante el pasado año pandémico las donaciones de órganos se redujeron en torno a un 20% y que la media nacional se situó en 37,4 donantes por cada millón de habitantes, por debajo de los 38,5 captados en esta comunidad.

«Es cierto que en 2020 tuvimos menos donantes que en 2019 pero este último año fue estelar, con unos resultados espectaculares. Pese a este descenso, nuestras cifras de trasplantes siguen siendo superiores a las de cualquier país de nuestro entorno», quiso resaltar Domínguez-Gil.

La directora de la ONT admitió que cuando peor lo pasaron fue durante la primera oleada pandémica que se prolongó durante los meses de marzo, abril y mayo «porque no sabíamos casi nada sobre el nuevo virus y cómo podía afectar a nuestra actividad», reconoció señalando que a partir del mes de junio se recuperó en gran parte el ritmo habitual.

También concedió que algunos trasplantes se pudieron retrasar a causa de la covid-19 por diversas causas entre las que citó contagios entre las personas en lista de espera para recibir un órgano que dilataron más el proceso. Velasco, por su parte, reveló que tuvieron que rechazar a algún donante que había sufrido una hemorragia cerebral al detectar que también tenía covid-19. «Pero no han sido muchos los que hemos tenido que descartar, tan solo uno o dos», concluyó.