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El Sareb afirma que las pérdidas de Sa Nostra las pagarán todos los españoles

Un ejecutivo de la empresa pública que rescató las entidades bancarias también cuestiona la operación económica con Martín Gual

El ejecutivo de Sareb explicó los detalles del rescate de Sa Nostra y su sucesora.

El ejecutivo de Sareb explicó los detalles del rescate de Sa Nostra y su sucesora.

Un ejecutivo del Sareb, la empresa pública que financió el rescate de la banca, anunció ayer que todas las pérdidas acumuladas por Sa Nostra la tendrán que pagar “todos los españoles”, ya que se les tuvo que prestar un dinero que fue entregado por el Banco Central Europeo y que se tendrá que devolver.

Esta empresa con capital público ejerce la acusación particular en el juicio contra los tres antiguos ejecutivos de la caja de ahorros de Balears y, además, de las penas de prisión, les reclama una indemnización de 144 millones de euros, que es la suma del préstamo concedido a las empresas del fallecido Martín Gual, más la suma de los intereses que no se han abonado nunca. El ejecutivo afirmó que, en el caso de que se condene a pagar este dinero, iría destinado al Estado, para rebajar el perjuicio del rescate.

Este testigo declaró ayer en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra Pere Batle, Pau Dolç y Rafel Oliver. Una declaración que dejó muy claro la gran carga hipotecaria que pesa sobre los solares de Son Bordoy y sus alrededores, una operación sobre la que pivota todo el juicio.

El Sareb tuvo que comprar todos los productos tóxicos que fueron acumulando las entidades financieras, tanto bancos, como cajas de ahorros. Estos créditos fueron entregados por el BMN, la entidad que absorbió a Sa Nostra. Este financiación pública permitió a los bancos deshacerse de los créditos que no había cobrado y facilitó que de nuevo obtuvieran fondos para poder prestarlos a sus clientes. Tuvo que ser esta empresa de capital público la que instara el concurso de las empresas de Martín Gual, que se utilizaron para comprar los terrenos a las dos sociedades propietarias, Fbex e Ibercom, que también eran acreedoras de Sa Nostra. El concurso se solicitó contra las sociedades Aras y Nueva Palmira, que pese a que ya no tenían un control sobre la propiedad de los terrenos del Molinar, seguían siendo las propietarias de los derechos de urbanización de estos solares, que fueron comprados como rústicos y sobre los que después se autorizó su construcción, si bien no se ha iniciado ningún tipo de obra.

La defensa de los dos exdirectores generales discutió con el ejecutivo sobre el valor real de estos terrenos. El Sareb los calcula en menos de 18 millones de euros, mientras que la defensa sostiene que valen más de 80. El testigo explicó que el valor real de un terreno es el precio que se quiere pagar sobre él y señaló que a día de hoy todavía no se había recibido una sola oferta económica para comprar Son Bordoy. “El primer interesado para vender estos bienes es el Sareb”, resaltó el testigo.

La visión de este experto sobre la operación con Martín Gual, impulsada desde la antigua cúpula de Sa Nostra, coincide con la de los peritos del Banco de España. Criticó, por ejemplo, que se concedieran a las empresas propietarias préstamos tan elevados, sin ningún tipo de garantías y, además, sobre solares que no generaban ningún tipo de beneficio, ni negocio. No en vano recordó que el proceso para lograr el cambio urbanístico de Son Bordoy ha durado casi 20 años y todavía no se ha logrado urbanizar, pese a que existe un permiso para construir 750 casas. También cuestionó, por ejemplo, que no se reclamaran los intereses sobre estos préstamos, por lo que consideró lógico que se produjera una especie de bola de nieve de pérdidas que llevaron a Sa Nostra a una situación de insolvencia, que se resolvió al ser absorbida por el banco BMN.

Reconoció también que el Sareb no ha ejecutado las hipotecas sobre las sociedades que poseen Son Bordoy porque supondría la pérdida de los derechos urbanísticos. Y aclaró que las entidades financieras que entregaron estos productos tóxicos a esta empresa de capital estatal perdieron cualquier tipo de derecho sobre estos préstamos, por lo que en estos momentos ni Sa Nostra, ni tampoco su sucesora, podrían instar la ejecución de las hipotecas. “En el Sareb tenemos la orden de cobrar el préstamo y los intereses”, resaltó el experto.

Por otra parte, la representante de los trabajadores de Sa Nostra que formaba parte del Consejo de Administración de la entidad, el órgano que debía aprobar las operaciones de más riesgo, señaló que la única que votó en contra de la financiación de la operación con Martín Gual. No lo hizo porque conociera los detalles de dicha operación, sino porque los empleados se mostraban en contra de que Sa Nostra invirtiera tanto dinero en operaciones de ladrillo, en vez de hacerlo en ayudas a pequeñas empresa, para que los beneficios se destinaran a obras sociales, como históricamente había hecho la histórica caja de ahorros.

Los empleados no apoyaban las operaciones del ladrillo

La representante de los trabajadores de Sa Nostra que estaba en el Consejo, el órgano que debía aprobar las operaciones de más riesgo, señaló que fue la única que votó en contra de la financiación de la operación con Martín Gual. No lo hizo porque conociera los detalles de dicha operación, sino porque los empleados no apoyaban que Sa Nostra invirtiera tanto dinero en operaciones de ladrillo, en vez de hacerlo en ayudas a pequeñas empresa, para que los beneficios se destinaran a obras sociales.

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