La inmunidad no se logra justo tras el primer pinchazo. Sabemos que no pueden relajarse las medidas preventivas al recibir la primera dosis. Se necesitan al menos 4 semanas para lograr inmunidad protectora. Es importante cumplir la pauta total (2 dosis) para lograr efectos duraderos. Además, las vacunas no protegerán a pacientes con sistemas inmunitarios debilitados. La investigación que examina la eficacia de la vacuna a largo plazo desempeñará un papel vital en la lucha contra la pandemia. Además, para lograr la inmunidad de rebaño será necesario un aumento continuo de la cobertura de vacunación en todo el mundo.

Si bien los resultados después de la primera dosis de vacunación ya muestran una efectividad importante (58% contra la infección, 76% en hospitalizaciones y 77% en fallecimientos), se subraya la importancia de la segunda inyección, destacándose que la protección es considerablemente menor entre los siete y los 14 días tras la primera dosis, en comparación con la pauta completa. Y además, aún quedan muchas incógnitas en relación a la duración de la protección, por lo que la administración de una sola dosis podría significar una ventana de protección más corta de cara al futuro, especialmente en un contexto de aparición de nuevas variantes.

Una cosa que sabemos es que la interrupción en la administración de vacunas favorece la expansión del virus y aumenta la mortalidad por covid-19. Un ejemplo del efecto de las políticas sobre AstraZeneca en Francia e Italia nos lo enseñan. Una preocupación importante es por tanto, cómo responderá el resto del mundo a las medidas de algunos países europeos para limitar el uso de las vacunas AstraZeneca y Johnson & Johnson (J&J), y la breve suspensión de la inyección J&J en los Estados Unidos.

Sobre las vacunas y las variantes, lo que sabemos a día de hoy es que las vacunas Sinovac y AstraZeneca están impactando positivamente en la reducción del número de fallecidos en Brasil, un país afectado por la variante P.1. De hecho, se estima que las vacunas estarían funcionando incluso frente a variantes más recientes como la californiana o la de Nueva York. Una de las noticias más extraordinarias de las vacunas es su altísima eficacia frente a la covid-19 grave (la que acarrea hospitalización), incluso cuando la producen algunas de las variantes del virus como la sudafricana, brasileña o la de origen británico. Con un análisis siete semanas después de la segunda dosis, se reafirma la eficacia de la vacuna contra la variante británica. La duración de la inmunidad -tanto por infección como por vacunación- sigue siendo desconocida, y es posible que en el futuro surjan nuevas variantes con algún tipo de resistencia a la vacuna.

Si vemos lo que pasa en el país con una tasa de vacunación muy alta encontramos que a principios de abril de este año el 72% de la población por encima de 16 años y el 90% de los mayores de 65 ya habían recibido dos dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech en Israel.

De todas formas, la vacunación está dando sus frutos. Así el Reino Unido reporta solo 1 fallecido e Israel tiene una positividad del 0,1%. Buenos datos.

Según el CDC de Estados Unidos, de los 95 millones de personas vacunadas completamente, se han registrado 9.245 infecciones, de las cuales 594 necesitaron hospitalización. Una sola dosis de vacunas como Pfizer y AstraZeneca reduce en casi un 50% la probabilidad de transmisión del virus a los contactos más cercanos. Tras una sola dosis, la eficacia media de las vacunas Pfizer y AstraZeneca en Escocía (>1.300.000 personas) es: Pfizer: 91% eficacia (95% CI 85–94) frente a hospitalización 28-34 días tras la 1ª dosis. AstraZeneca: 88% eficacia (95% CI 75–94).

Con más de la mitad de la población adulta ya inmunizada con las dos dosis (58%), la reducción de la circulación del virus y la evolución del desconfinamiento en el estado de Israel ofrecen valiosas lecciones para el resto de países. Sus resultados confirman las altas tasas de efectividad de la vacuna de Pfizer-BioNTech: por encima del 95% evitando tanto nuevas infecciones, como hospitalizaciones y fallecimientos. Los resultados muestran además que la efectividad de la vacunación completa (14 días después de la segunda dosis) fue similar en el bloqueo de los contagios sintomáticos (97%) y asintomáticos (91,5%), subrayándose que las cifras son muy similares en todos los grupos de edad (se vacunó a partir de 16 años).

Y este es el escenario que tenemos todos, en el avance de la vacunación, viendo que las vacunas son eficaces reduciendo el riesgo de sufrir covid-19 (leve y grave), pero también pueden ser una herramienta para disminuir la transmisión asintomática, y con ello reducir la transmisibilidad.

1. Se han administrado más de 1.000 millones en el mundo.

2. Todas las vacunas son muy eficaces frente a la covid-19 grave.

3. Todas las vacunas son eficaces frente a la covid-19 persistente.

4. Existe una posible eficacia frente a la infección asintomática.

Con respecto a la seguridad de las vacunas, sabemos que es muy elevada como indican los ensayos clínicos y los millones de personas vacunadas. Hasta el momento, los trombos provocados por AstraZeneca y J&J son el motivo de mayor preocupación, aunque su incidencia es realmente baja y en los últimos tiempos casi no se han vuelto a describir.

Las instituciones reguladoras como la EMA han emitido un veredicto claro: en la mayoría de los entornos, los beneficios de las vacunas covid-19 fabricadas por AstraZeneca y J&J superan con creces el pequeño riesgo de que causen un trastorno de la coagulación inusual. Pero quedan muchas preguntas sobre quién está en mayor riesgo, cómo cambia el cálculo de riesgo-beneficio cuando disminuyen los casos y qué significan los efectos secundarios para el futuro de estas vacunas, que usan adenovirus para transportar el gen de la proteína de pico del SARS-CoV-2 en células humanas.

Mucho por saber en un mundo que avanza hacia mejores momentos.