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El precio de la almendra de Mallorca cae un 21% por el cierre de la hostelería

El pasado año se alcanzó una producción 607 toneladas de este fruto seco con el sello de Identificación Geográfica Protegida Ametlla de Mallorca y se incrementó la comercialización un 20%

Una plantación de almendros en plena floración.

Una plantación de almendros en plena floración.

La almendra de Mallorca, el fruto seco por antonomasia de nuestra isla, tampoco es ajeno a los efectos provocados por la pandemia de la covid-19. El precio de comercialización de este producto bajó un 21% el pasado año, según la Identificación Geográfica Protegida (IDG) Ametlla de Mallorca. El motivo no es otro que el cierre de la hostelería, principal consumidor de nuestra almendra.

El precio medio de venta de la almendra cruda IGP cayó el pasado año desde 10,74 euros el kilo en 2019 a 8,44 en 2020, lo que supone una rebaja del 21,4%. Esta bajada de precio se ha debido a las consecuencias de la situación creada a raíz de la pandemia y al cierre del canal Horeca (hotelería y restauración). A causa a esta depreciación, el valor total de los productos comercializados con el sello de calidad IGP Ametlla de Mallorca ha bajado un 6,5% con respecto al año anterior, según explican desde la organización de productores.

Pese a la reducción de precio, la producción de este fruto seco aumentó casi un 20% el pasado año y, por ello, se comercializaron 607 toneladas. Desde la IGP explican que el producto se comercializa en envases de 25 kilos, de un kilo y de 250 gramos para consumo en boca y destinado al consumidor final. Debido a sus características y propiedades organolépticas se trata de un producto especialmente consumido en hoteles, bares, restaurantes y panaderías.

Los productores de almendra con este sello de calidad recuerdan que en los últimos años han visto una reducción de la superficie de cultivo de un 50 % debido a la aparición de la Xylella Fastidiosa. A todo ello ahora se unen los efectos de la pandemia que ha rebajado el precio de forma considerable.

Ante esta situación desde la IGP reclaman un Plan de Reestructuración de Frutos Secos en Mallorca. “Este plan tiene entre sus objetivos ampliar la superficie y producción de almendra y algarroba, la contención de la Xylella y el cultivo de nuevas plantaciones para adaptarlas al cambio climático”, aseguran.

“Es indudable ­añaden desde la IGP Ametlla de Mallorca- la contribución del almendro al paisaje característico de Mallorca, por este motivo el mantenimiento de este cultivo como elemento paisajístico es fundamental. No obstante, es necesario una serie de cambios. Entre ellos destaca la sustitución de prácticas culturales tradicionales por otras de mayor innovación con el objetivo de incrementar la rentabilidad de las explotaciones, ya que sin sostenibilidad económica no existe la sostenibilidad medioambiental”.

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