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Policía Local de Palma

Dos policías condenados por coacciones, en el homenaje a un investigado por corrupción

Rafael Puigrós y Alberto Juan han sido condenados a tres años y cinco meses, y a un año y tres meses respectivamente

Los policías condenados, durante el juicio.

Los policías condenados, durante el juicio.

Dos de los agentes que acudieron a la presunta fiesta ilegal celebrada en el bar del cuartel de la Policía Local de Palma son Rafael Puigrós y Alberto Juan, que el pasado mes de enero fueron condenados por hostigar a la concejala Sonia Vivas durante su etapa como policía. El primero de ellos es hermano del homenajeado en la cena. Se le impuso una pena de tres años y cinco meses de cárcel, y está pendiente de ingresar en prisión. El segundo fue sentenciado a un año y tres meses de cárcel. Los dos están apartados del servicio a raíz de la condena, por lo que no deberían haber podido entrar en la sede policial. El homenajeado, Pedro Puigrós, estuvo investigado en el caso Cursach, pero continúa prestando servicio en la Policía al no tener ninguna medida cautelar.

La investigación abierta por Cort tras tener conocimiento de la presunta fiesta ilegal, el martes por la noche, en la que habrían participado unos veinte policías, ha permitido constatar la presencia de estos dos agentes, que están apartados del servicio, por lo que no deberían tener acceso a la sede policial. Los dos aparecen en las grabaciones de las cámaras de seguridad del recinto esa noche.

Algunas fuentes señalan que en la celebración estuvo presente otro agente, condenado por agredir a un detenido en los calabozos de Sant Ferran en 2011 y está también apartado del cuerpo, aunque este extremo no ha podido ser confirmado tras la revisión de las cámaras de seguridad del recinto policial. También se apunta a que alguno de los mandos de servicio aquella noche eran conocedores de la reunión.

Rafael Puigrós y Alberto Juan fueron fueron condenados por un un delito de coacciones y el primero, además, también fue declarado culpable de denuncia falsa y falso testimonio. El delito más grave por el que fueron juzgados, que fue el acoso a la concejal Sonia Vivas, se consideró prescrito. Sin embargo, fueron condenados por los delitos que cometieron después de ser denunciados por su compañera.

Los hechos probados de la sentencia recurrida recogen que ambos acusados, “movidos por su odio y desprecio a la condición homosexual de una compañera de la Unidad Motorizada nocturna de Palma, y convirtiéndolo en la forma habitual de relacionarse con ella, hicieron chistes, gestos y mofas de ella. Todo ello generó afectación psicológica en la víctima que, según el relato probado, al ser entrevistada en una radio, reveló el acoso que había sufrido en el cuartel de San Fernando por determinados compañeros policías, que la habían vejado y menospreciado por su condición de lesbiana. Los dos agentes se sintieron aludidos y, con la finalidad de desacreditar y escarmentar a su compañera, contactaron con una mujer que estuvo enemistada con la agente para que colaborase con su testimonio y actuaciones contra ella. Posteriormente, Rafael Puigrós presentó una denuncia falsa contra su excompañera, a la que acusó de intentar agredir a un detenido. Se demostró que este episodio que aludía el agente condenado se produjo un día que Vivas no acudió a trabajar.

Rafael Puigrós debería ingresar en prisión en breve para cumplir la condena, pero ha iniciado los trámites para solicitar el indulto al Gobierno y ha solicitado a la Audiencia que suspenda su encarcelamiento hasta que se resuelva esta petición y su recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

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