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Sólo se podrá acceder a las discotecas de Ibiza mostrando un pasaporte sanitario

La medida forma parte del protocolo de seguridad planteado por Ocio de Ibiza al Govern para que las salas puedan abrir esta temporada, e incluye hacer test de antígenos tanto a los trabajadores, como mínimo cada 72 horas, como a los clientes que lo precisen

Una discoteca de Ibiza a rebosar de público en la temporada de 2019.

os clientes que la próxima temporada deseen acceder a una discoteca deberán presentar a la entrada un pasaporte sanitario en el que conste que ya están vacunados, que están inmunizados tras pasar la enfermedad o que disponen del aval de una PCR realizada como máximo 72 horas antes, según consta en el protocolo presentado la pasada semana por la asociación Ocio de Ibiza ante el Govern balear y cuyo objetivo es poder abrir con garantías el próximo verano. Además, propone realizar cribados mediante test de antígenos a los clientes para comprobar que están libres de coronavirus.

Según ese protocolo, sólo podrían entrar «a los locales cerrados quienes estén vacunados y con Digital Green Pass [pasaporte digital sanitario] en regla y fecha, o bien con una PCR realizada con antigüedad menor a 72 horas» o lo que en su momento fije la normativa.

Respecto a las pruebas de antígenos realizadas a los clientes en el punto de extracción habilitado por la discoteca, se efectuarán a partir de un hisopado nasofaríngeo/nasal: «Serán de la máxima calidad [...], con una sensibilidad media próxima al 98% y una especificidad del 99%». Mediante una app o a través de la propia plataforma de venta de tiques del propio negocio «se generará, tras realizarse la prueba, un QR para poder acreditar la entrada segura al entorno de ocio. Este QR se apoyará en una seguridad digital para evitar falsificaciones, con el soporte del pasaporte o NIF correspondiente».

El sector asegura que implantaría esas medidas, así como «los aforos y la reducción de parte de la zona de baile», siempre previa consulta «y en sintonía con las autoridades sanitarias del Govern», con las que se reunirá en las próximas semanas para volver a tratar este asunto.

Los establecimientos se comprometen, además, a que sus trabajadores pasen un test de antígenos «mínimo cada 72 horas, de manera voluntaria y con acuerdo previo de los representantes sindicales». Esos empleados tendrán formación en procedimientos y protocolos covid «personalizados al entorno de ocio, y en el correcto uso de EPIS».

Esas medidas se suman a las obligatorias de llevar mascarillas, «la instalación de dispensadores de gel hidroalcohólico, la disponibilidad de mascarillas en las barras para clientes que lo demanden y limpieza continua de baños, así como la instalación de medidores de CO₂ y de sistemas de filtrado y purificación del aire para recintos cerrados». También incrementarán, indican, «los controles de seguridad y sanitarios en las zonas de paso de entrada y salida diferenciada en los lugares que sea posible para evitar contactos y aglomeraciones», especialmente en el acceso a los locales y a los baños. La venta de entradas «siempre se hará mediante sistema digital, a través de la web de cada establecimiento o plataformas especializadas».

Calendario claro

El sector reclama, asimismo, «disponer de un calendario claro para que las discotecas y las salas de fiesta que dispongan de espacios exteriores legalizados puedan abrirlos antes de junio».

José Luis Benítez, gerente de la asociación Ocio de Ibiza considera que con la presentación de ese protocolo «queda demostrado» que el sector «vuelve a preocuparse por la salud: cualquier persona que entre a una sala deberá estar vacunada o tener un certificado que demuestre que ha sido inmunizado o ha pasado la enfermedad o se ha hecho una PCR. Se busca así la seguridad de que quien entre en las salas no esté contagiado».

No obstante, Benítez insiste en que el PCR «debería hacerse en el aeropuerto para asegurarnos de que quien entre en Ibiza no esté contagiado. Somos una isla: seríamos así una burbuja perfecta».

Benítez espera que el Govern «vea factible» este protocolo, destinado, entre otros recintos, «a las grandes discotecas de la isla que tienen espacios cerrados, como Pachá, Amnesia, DC 10 o Hï». «Da la sensación -aventura el gerente de Ocio de Ibiza- de que ha gustado bastante al Ejecutivo balear [fue presentado al conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Negueruela, y al director del Instituto Balear de Salud Laboral, Rubén Castro]. Lo sabremos en un par de semanas, cuando volvamos a reunirnos».

El sector duda de que pueda abrir en junio

Aunque la asociación quiere iniciar la temporada en junio, José Luis Benítez es realista: «Cada vez tenemos más palos en las ruedas de cara al verano. Nosotros somos ambiciosos. La idea es abrir a partir de junio, pero si tenemos que ser sinceros, ya deberíamos hablar de julio. Veremos si tanto la Unión Europea como el Gobierno español no fallan en sus previsiones de tener el 70% de la población vacunada antes del verano. Nosotros poco más podemos hacer, nuestro sector depende de ellos». El gerente de Ocio de Ibiza admite que «a los propios clientes les va a costar ir a locales donde haya mucha gente y poco espacio». De ahí que hayan creado «una batería de medidas para intentar minimizar los riesgos». Respecto a la vacunación, considera que «no va al ritmo» que desearían: «Y siempre está la laguna de los trabajadores, sobre todo de las grandes discotecas, que es gente joven y, por tanto, por fechas no les va a tocar de momento la vacunación». Lo ideal, sugiere, habría sido vacunar a los empleados del sector turístico, y advierte de que llegará un momento en que los ERTE «sean muy difíciles de aguantar y las empresas que sigan cerradas no podrán dar trabajo a esas personas. Cualquier discoteca de la isla tiene unos 300 trabajadores directos», avisa.

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