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Boulevard | Hoteleros ofrecieron al Govern cuarenta millones para una vacunación exprés

La Comunidad Valenciana ha llevado a cabo una intensa campaña de promoción del turismo en el seno de la propia región, Mallorca solo busca visitantes de zonas más contagiadas.

La mallorquina Carmen Gabucio fue modelo de la Virgen de los Faroles cordobesa de Julio Romero de Torres, musa de Valle y espía.

La mallorquina Carmen Gabucio fue modelo de la Virgen de los Faroles cordobesa de Julio Romero de Torres, musa de Valle y espía.

Olviden la protesta desgarradora de SOS Turisme, un eslogan del que se relamen los turoperadores porque lo rescatarán para estrangular al empresariado mallorquín. Ignoren el romanticismo rescatado por Miquel Munar, la furia del autodescartado Víctor Sánchez y demás plataformas oportunistas. Aficionados abstenerse, porque la auténtica force de frappe de la industria turística balear se dirigió al Consolat con una propuesta rupturista que resultó inaplicable.

Los hoteleros de prosapia ofrecieron al Govern un plan de cuarenta millones para una vacunación exprés de toda la población mallorquina. La iniciativa venía avalada por linajes tan incontestables como los seniors Escarrer, Barceló o Llull. El respaldo logístico de la inmunización corría a cargo de un poderoso grupo sanitario privado con amplia implantación en la isla. Uno de los involucrados destaca que «era lo mejor que podíamos hacer para salvar la economía, promocionar unas islas en que toda la población local está ya vacunada».

Lo asombroso de la propuesta no era el precio. Los cuarenta millones comprometidos por los hoteleros se ajustan al precio de un millón de pautas completas de las vacunas caras, véase Pfizer y Moderna. Lo impresionante era el plazo de vacunación prometido, tan breve que ni me atrevo a repetirlo. Se expresa en días, no en semanas, a razón de inyectar ininterrumpidamente las dosis durante 24 horas y no como viene ocurriendo.

Por desgracia, «con el Estado hemos dado, Sancho». A los padres de la inmunización total se les señaló un mapa que pasaba por Madrid y Bruselas, de quienes no cabía desligarse. Los implicados ni siquiera responsabilizan a Francina Armengol, se muestran comprensivos al verla maniatada. Por lo menos, otra iniciativa frustrada demuestra que crear un paraíso covid free es el mejor negocio, en las antípodas del free covid en que nos desenvolvemos actualmente.

En el camino hacia la sociedad proletaria a la que todos aspiramos, el pasado verano ya me sorprendió que los hoteles mallorquines sin clientes no tendieran sus lazos a la captación exhaustiva del mercado cautivo mallorquín. Pensaba que la clientela local apreciaría los lujosos establecimientos, que podrían así aminorar ligeramente las pérdidas desastrosas, pero qué sabré yo. En el segundo año covid y los que vendrán, me sigue interrogando el menosprecio de los hoteleros y hosteleros a los nativos, pero no querría competir con los excelentes analistas de mercados emisores que nos han conducido a nuestra penosa situación. Sin embargo, la Comunidad Valenciana ha lanzado esta Semana Santa una campaña para que los valencianos se alojen en hoteles valencianos. Mi conclusión no puede escapar a la evidencia de que los valencianos no saben nada de turismo.

Nadie discutirá la vinculación de la imagen que hoy nos ilustra con Semana Santa. La joven mallorquina Carmen Gabucio Sánchez, hija del también palmesano Manuel Gabucio Maroto, fue musa de Julio Romero de Torres, que la eligió como modelo de la Virgen de los Faroles cordobesa, hoy expuesta en el museo del pintor. Si no viviéramos fiestas de honda raigambre religiosa, hubiéramos reproducido la sensual obra El cohete, con idénticos artista y protagonista.

Romero de Torres ni siquiera fue el capítulo más intenso en la vida de la joven mallorquina. Carmen Gabucio no solo compartió su pasión por la poesía con Emilio Carrere y su fruición periodística con César González Ruano, sino que también subyugó a Ramón del Valle-Inclán, que la rebautizó como ‘la Niña Chole’ para asociarla a sus Sonatas. Corista del Teatro Apolo, estuvo muy cerca de José Antonio Primo de Rivera. En el último giro de su periplo aventurero, ejerció de espía y fotografió planos secretos camino de la cárcel. En Mallorca, levantas una piedra y te asalta una novela. A propósito, un día con más tiempo les recontaremos cómo el Consell Consultiu recibió el recurso al Constitucional sobre el REB con un nueve a uno en contra del informe favorable, para acabar emitiendo un empate sin vencedores ni vencidos.

Reflexión dominical retroviral: «En algunos, el ansia por librarse de la epidemia ha sido superada por la urgencia por prescindir de los epidemiólogos».

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