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Armengol se contrapone a Ayuso apuntando a la alta mortalidad de Madrid

La presidenta compara los datos de la pandemia en la isla con los de la capital ante la petición del PP de que abra el interior de la restauración

La presidenta Armengol, ayer en el pleno del Parlament.

La presidenta Armengol, ayer en el pleno del Parlament. PARLAMENT

Por una lado, Madrid, con los bares y restaurantes abiertos hasta las once de la noche, tanto interiores como terrazas, y una incidencia del coronavirus de 258 casos por cada 100.000 habitantes. Por el otro, Baleares, con los interiores cerrados, las terrazas abiertas sólo hasta las cinco y con una incidencia de 59 casos por cada 100.000 habitantes. Las dos formas de gestionar la pandemia chocaron ayer en el Parlament. Mientras el PP balear reclamó la apertura «inmediata» del interior de la hostelería, la ampliación de sus horarios y puso como ejemplo de «equilibrio entre salud y economía» la gestión de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta del Govern, Francina Armengol, contrapuso los resultados sanitarios de la isla con los de la capital, alertando de que con la actual tasa de mortalidad de Madrid, Baleares, que acumula 779 muertos por la covid, llevaría ya más de 3.000.

Con la imagen en la retina de los turistas franceses dándolo todo por las calles de Madrid, la campaña electoral de fondo y el tirón de una popular Isabel Díaz Ayuso, que para bien o para mal está de moda, la gestión de la pandemia en la capital, diametralmente opuesta a la de las islas, se coló ayer en el Parlament.

«Nuestra prioridad no es salvar la Semana Santa, sino seguir salvando vidas»

Francina Armengol - Presidenta del Govern

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El PP balear probó ayer un nuevo discurso mirando al Madrid de Ayuso. Si hasta la fecha los populares habían evitado entrar en si las restricciones eran excesivas o no, limitándose a cuestionar si llegaban tarde, si eran coherentes o si se tomaban medidas alternativas, como los cribados masivos, o la necesidad de más vacunas, ayer pasaron a abogar por relajar las restricciones después del endurecimiento por Semana Santa. El diputado popular Sebastià Sagreras, que a rebufo de las acusaciones infundadas del epidemiólogo alemán Karl Lauterbach cuestionó incluso los datos de incidencia de las islas, reclamó al conseller de Economía, Iago Negueruela, que «si sus datos son ciertos, lo que deben hacer inmediatamente es dejar a los restauradores abrir el interior de sus locales y ampliar los horarios».

Negueruela alertó al popular de que «se equivoca» cuestionando los datos y, sin citarla, ya apuntó a Madrid: «La imagen que damos es mejor que las que vemos en otros sitios que no sé qué le deben parecer», deslizó el conseller.

En otra intervención, Negueruela volvió a la carga: «Por el daño que nos hacen como destino como marca España, ustedes deberían llamar la atención a la señora Ayuso por la imagen que da de turismo de barra libre». «Lo que ven es un punto de equilibrio», le respondió la también diputada del PP, Salomé Cabrera: «Aquí es necesario encontrar el equilibrio entre salud y economía, que es lo que hace Madrid», reclamó al conseller de Turismo.

El PP ve «equilibrio» en Madrid

«¿Equilibrio entre salud y economía son 2.140 muertos por millón de habitantes? Aquí tenemos 663 por millón de habitantes y son muchísimos», respondió el conseller a la diputada del PP, sugiriéndole que «no volvería a poner en valor el equilibrio entre salud y economía de Madrid».

La presidenta Armengol se aferró al mismo dato para aprovechar la ocasión que le sirvió en bandeja la portavoz de El Pi, la regionalista Lina Pons, que aunque criticó el cierre de interiores por haberlos abiertos y cerrado en cuestión de días con las consecuentes pérdidas, le dijo que «tampoco queremos ver imágenes con turistas de fiesta y sin mascarillas como las de Madrid».

«Como hace usted referencia a Madrid, si hiciéramos una extrapolación de lo que ha sucedido por la forma en la que han entendido que debían gestionar la pandemia en Madrid, mientras desgraciadamente tenemos aquí 779 fallecidos, con la proporción de Madrid tendríamos más de 3.000. Nuestro planteamiento siempre ha sido salvar vidas», comparó la presidenta los datos de mortalidad de la capital, para contraponer su gestión a la de Díaz Ayuso.

Pese a que si bien no llegan franceses, aquí llegan alemanes, Armengol insistió en que «la prioridad no es salvar la Semana Santa, sino seguir salvando vidas».

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