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Ibiza pagará la "comida de trabajo" con Armengol "por ser el anfitrión"

El PP insta al alcalde a "rectificar" y a "pedir perdón a los ciudadanos" por la "comida privada" con la presidenta del Govern

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La comida celebrada el pasado lunes 15 de marzo en el salón de plenos del Consistorio de Ibiza en la que participaron 10 personas, entre ellas la presidenta del Govern, Francina Armengol, fue “de trabajo”, la pagará el propio Consistorio “por haber sido el anfitrión” y “cumplía” todos los requisitos legales y sanitarios, según ha insistido esta mañana el alcalde Rafa Ruiz, presente en aquel encuentro, durante el pleno de la corporación, en el que el PP ha presentado una moción de control para conocer los detalles de esa polémica reunión.

El ágape en la sede municipal ha protagonizado el enrarecido debate del pleno, un asunto al que hasta la edil socialista y responsable del área de Turismo y Comercio, Dessiré Ruiz, se sumó (sin venir a cuento y poco antes de que se debatiera esa moción) cuando se trataba una propuesta popular para que el Consistorio diera apoyo a la plataforma SOS Turisme (fue rechazada): “Confían [en referencia al PP] en que el trabajo sucio se lo hagan los medios de comunicación, si a algunos se les puede llamar así”. Ruiz también los tachó de “panfletos informativos”.

El portavoz popular, Vicent Marí Bosó, recordó en la exposición de la moción que la agenda del alcalde “no reflejaba ninguna actividad pública entre las 14 y las 16 horas” aquel 15 de marzo, mientras que la agenda de la presidenta del Govern “recogía que en esa misma franja horaria acudiría a una comida privada”. Marí cree que “asombró” a los vecinos de Vila que “fuera celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento, que el anfitrión fuera el alcalde y que a dicha reunión social asistieran personas que no trabajan en el Consistorio y que pertenecen hasta a nueve núcleos de convivencia distintos”. Para el popular, lo sucedido demuestra “la distancia sideral entre la percepción que tiene el equipo de Gobierno de la realidad y la de los vecinos”, especialmente ante “las graves restricciones que se imponen a los ciudadanos y a la actividad económica”.

“Mientras los ciudadanos -añadió Marí- padecen restricciones y no pueden ni abrir sus negocios, ustedes prefirieron agachar la cabeza ante Armengol. […] ¿En qué mundo viven? Viven en el mundo de Rafa Ruiz, ajenos a lo que sufren los ciudadanos de Vila, mientras rinden pleitesía y ponen una alfombra roja a Armengol, que poco ser ocupa de esta ciudad”. Por eso, Marí Bosó conminó al alcalde a “rectificar”, a “salir de su mundo un rato”, a “pedir disculpas a los ciudadanos”.

“Convierten la política de Eivissa en el 'Sálvame', en el 'Salsa Rosa'”, soltó el alcalde antes de responder a cada una de las preguntas planteadas en la moción. A su juicio, el PP sólo busca “ensuciar y destruir”, y hace “flaco favor a la política y al municipio”.

A la pregunta de si “está siendo habitual utilizar el salón de plenos para celebrar comidas privadas o reuniones sociales durante estos meses de pandemia”, Ruiz respondió que “no, no se han hecho servir nunca”. Sobre “los motivos que llevaron al alcalde a celebrar esa comida privada/reunión social”, el principal edil fue tajante: “Porque la presidenta balear pidió si podíamos reservar un espacio para una reunión. Supongo que ninguna institución se habría negado”.

Respecto a los criterios seguidos para la selección de personas invitadas a la comida, despejó el balón al tejado de Armengol: “La presidenta del Govern quería mantener un reunión informal para conocer otras propuestas y relatos de la crisis, de gente que no suele ir a reuniones oficiales”. Para ver “cómo articular los 1.000 millones para las empresas” que la Comunitat recibirá del Estado, alegó posteriormente. ¿Como anfitrión de la comida privada, la pagará de su bolsillo?, es la última de las preguntas que aparecen en la moción del PP: el alcalde no; lo pagará “el Ayuntamiento como anfitrión, igual que el Consell abonó el desayuno del último Consell de Alcaldes celebrado el despacho del presidente insular [Vicent Marí] con presencia de todos los alcaldes, la presidenta del Govern y la consellera de Salud, Patricia Gómez”.

Ruiz insistió en que aquel encuentro “de trabajo” cumplió el punto 4 del apartado tercero del Decreto 26/2021 (sobre limitaciones a las reuniones y encuentros familiares y sociales), en el que se especifica que “no están incluidas” en esa limitación “las actividades laborales, las institucionales, las de transporte y las de los centros docentes que imparten enseñanzas”. “Se puede -explicó Ruiz- almorzar en la UIB, en los institutos, en el hospital, en las cantinas de las empresas. Y en el Consell si alguien quiere hacerlo mientras trabaja. Pero Armengol y Ruiz, no, la excepción de la excepción de la norma, porque lo dicen ustedes”. “Pecado mortal”, ironizó el alcalde: “Si se come en Vila, sacrilegio. Pero en el Consell es una comida de cortesía. No fue un encuentro social. Yo los hago en familia, con amigos. Y llevo mucho tiempo sin poder hacerlos”.

Rafa Ruiz detalló que a la entrada del salón de plenos colocaron “envases individuales” con las viandas, que recogió quien quiso (“varios ni comieron”); que la estancia estaba ventilada y que, incluso, había un medidor de calidad del aire: “La normativa se cumplía. Se hizo una consulta a la conselleria balear de Salud. También a la conselleria de Presidencia”, añadió Ruiz.

Cuando Ruiz esgrimió que “en 12 horas de trabajo, la presidenta debía comer en algún momento”, Vicente Marí Bosó matizó su argumento, en el que la intangible estética política gana peso frente a la presunta ilegalidad de la reunión: “La cuestión no se centra en ustedes y en su necesidad de comer. No es el problema. La cuestión es la distancia entre lo que usted percibe y la realidad”.

Precisamente, José Luis Rodríguez, portavoz de Ciudadanos, habló de estética: “Ante la situación de cierres de comercios, hay que tener mucho más cuidado con las formas”. Y citó al respecto la frase “la mujer del César, además de ser honesta debe parecerlo”. “Quiero pensar que fue un error. Pido que recapacitemos ante estos hechos y sus repercusiones”, comentó Rodríguez, que considera que la presidenta debe venir más a nuestra isla para pisar la calle y hablar con nuestros ciudadanos”.

Rafa Ruiz poco tardó en ejercer de escudo defensor de Armengol (“La presidenta es la que más ha venido a Eivissa, seguro. Aplica una política real balear”) y en confirmar que la Ley de Godwin (a medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno) se puede aplicar también a Donald Trump: “El trumpismo lo inventó el PP. Usted [por Vicent Marí], para no hacer el ridículo, cambia el discurso hoy”. Y le recordó al respecto que el presidente de la Pimeef, Alfonso Rojo, consideró aquel acto como una comida de trabajo con cátering.

Además de la moción, el PP presentó una batería de preguntas (siete) al respecto, “respondidas deportivamente por Rafa Ruiz”, como reconoció Marí. La primera, ¿comprende que los vecinos de Vila, sometidos a durísimas restricciones en la lucha contra el virus, no entiendan este episodio? El alcalde reiteró que “no fue una comida privada, sino de trabajo” y que se cumplió toda la normativa: “Y no hable en nombre de la ciudadanía, sino del PP”, espetó al edil popular. A la cuestión de si han girado los servicios económicos la correspondiente tasa por la utilización privativa de bienes públicos, el alcalde reconoció que no tenía ni idea: “No lo sé; si toca, deberemos pagar”.

El popular Juan Flores también le preguntó, con un toque de sorna, si sabiendo que en el salón de plenos, “bien aireado, pueden asistir a una comida privada como poco 10 comensales ¿cuándo piensa que los representantes de los ciudadanos podrán volver a hacer uso de él para la celebración de los plenos de la corporación convenientemente aireado?”. Según el alcalde, cuando los representantes de los partidos se pongan de acuerdo, pues los plenos telemáticos son un acuerdo de todos ellos.  

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