Cerca de un centenar de personas (90 según Delegación de Gobierno) acudieron ayer a la manifestación a pie de Resistencia Balear contra el Govern de Francina Armengol. La protesta con menos participación de este movimiento, que fue capaz de congregar a 1.200, 2.700 y 4.000 ciudadanos en otras concentraciones. «Lo importante es que las personas que realmente se han visto afectadas están aquí y seguiremos peleando incluso por los que no están. Lo fundamental es que todos podamos abrir» expresó Víctor Sánchez, líder de Resistencia Balear. Una manifestación en la que varios asistentes exhibieron simbología fascista y cantaron el Cara al Sol, aunque no se produjeron altercados destacados.

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Cerca de cien personas participan en la manifestación de la Resistencia Balear B. Ramon

 La concentración a pie de Resistencia Balear fue la tercera que estuvo autorizada por parte de Delegación de Gobierno, la primera a pie. La marcha arrancó en la Plaza de España y se desplazó hasta el Consolat del Mar, pasando por el Carrer Sant Miquel, la Plaza Mayor y el Passeig des Born. Bajo las proclamas de «Armengol dimisión», «Si yo no trabajo, tú no cobras» o «Queremos trabajar», los protestantes hosteleros quisieron mostrar su frustración y malestar ante las nuevas medidas que entran hoy en vigor, con exteriores abiertos al 50% hasta las 17:00. «Sólo vamos a poder abrir el 15% de todos los restaurantes y bares que tenemos terraza. El resto va a tener que esperar quince días más, y esto es algo que va en contra de la economía de la gente» indicó el portavoz del movimiento. 

Reivindicación

Aunque la manifestación contó con una participación muy baja, desde Resistencia balear defendieron que estas concentraciones están teniendo efectos muy positivos en la sociedad de las islas: «Con estas protestas hemos conseguido concienciar a la gente para que despierte y se una para pedir lo que le pertenece. Hemos conseguido tener una representatividad moral. Jamás en la historia de las Balears se había vivido un movimiento que luchara tanto por los hosteleros», afirmó Víctor Sánchez.

Simbología fascista

A pesar de que no se produjeron altercados destacados, la concentración quedó empañada por la participación de un grupo de individuos que exhibieron simbología fascista, a través de banderas anticonstitucionales y cánticos del himno franquista. De hecho, cuando la marcha llegó al Consolat de Mar, la Policía se acercó para identificar a estas personas tras los cánticos y proclamas franquistas. En esta situación, los individuos se encararon con algunos fotógrafos y también con participantes de la misma manifestación, quienes les increparon por manchar el sentido de la protesta. Finalmente, la manifestación concluyó con una petición del portavoz de Resistencia Balear: que el Govern atienda las demandas del sector hostelero. «Pedimos una mesa de diálogo entre los políticos y sindicatos».

Dos individuos con banderas franquistas. B. Ramon