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Opinión

Hoteleros ganan a hosteleros | Por Matías Vallés

Bares y restaurantes

El Govern prohíbe la actividad económica de miles de pequeños empresarios, cumpliendo con las órdenes de los gigantes turísticos. No ejecuta una política, la obedece. Igual que los ganaderos trepidantes arrasaban a los humildes agricultores en el salvaje Oeste, los hoteleros aplastan a los hosteleros de bares y restaurantes en la no menos descontrolada economía vacacional.

El coronavirus muestra en las últimas semanas el mismo retroceso en Mallorca que en el resto del planeta. Esta unanimidad pone cuando menos en entredicho las restricciones, que en la isla son más duras y duraderas que en ningún otro lugar del planeta. Dentro de la concepción religiosa del confinamiento, que liga a la conducta piadosa con la salvación, el Govern se limita a apostar por los poderosos que no juegan hasta la fase de playoffs de junio, y a arrojar las migajas de su regateo a los débiles. En concreto, un indulto de 75 minutos, de 16.00 a 17.15.

Si los hosteleros buscan consuelo que no remedio, pueden contemplar el castigo que sufre el resto de la población, con mascarilla obligatoria desde junio y sin tregua navideña, unas rigideces que no han evitado dos oleadas mortíferas. El sometimiento al yugo de las minucias burocráticas saltó por los aires al decretar la hostilidad obligatoria entre no convivientes. Nadie la ha respetado, por lo que su retirada provoca el mismo desinterés que su imposición.

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