El sindicato de enfermería SATSE y el CIDEFIB, Centro de Innovación y Desarrollo de Enfermería y Fisioterapia de les Illes Balears, han iniciado una investigación pionera en las Islas donde se analizará el impacto emocional y la repercusión en la salud mental que está causando la pandemia de covid-19 en las enfermeras de las Baleares.

El análisis de los resultados resultará de gran valor científico y profesional para conocer la situación real de los sanitarios. Hasta el momento en Baleares no se ha realizado ningún estudio similar y, aunque sí existen a nivel nacional e internacional, pocos han sido centrados en las enfermeras, siendo uno de los colectivos que mayor impacto está recibiendo por la pandemia. A través de este estudio no solamente se conocerá el impacto en varias dimensiones, sino que permitirá establecer diferentes estrategias para paliar los efectos de la covid-19 en este colectivo.

En esta primera fase de la investigación se ha elaborado un cuestionario anónimo que, una vez enviado a los sanitarios de Baleares, permitirá tener una muestra para continuar con el estudio. Aunque hay alrededor de 6.500 enfermeras colegiadas en Baleares, una muestra de más de 1.000 sería suficiente, aunque se intentará que haya el máximo de participación posible.

En el estudio, además de las características sociodemográficas, se van a recoger datos relevantes sobre la pandemia: cómo y cuánto tiempo han atendido a pacientes covid, el nivel de las cargas de trabajo, si se ha padecido el virus o si han tenido que abandonar el domicilio familiar por miedo, entre otros.

También se explorará la actitud de las enfermeras hacia la pandemia, por ejemplo, cómo valoran las medidas establecidas para su control, la percepción sobre la gestión sanitaria de la misma, el acceso a los equipos de protección individual (EPIs), si han optado por vacunarse o no y si han tenido efectos adversos. Finalmente, se medirá el burnout, la ansiedad y depresión, la resiliencia y el estrés postraumático.

En las siguientes fases del proyecto se volverán a recoger muestras cada tres meses para conocer la evolución de las escalas utilizadas. Posteriormente se establecerán los rangos y se analizarán las correlaciones con edad, género, servicio de atención, centro sanitario etc. para discernir si el impacto emocional está condicionado por diferentes factores. Por último, se difundirán los resultados mediante informes públicos y serán publicados en revistas de impacto científico para asegurar la transferibilidad de los datos.

.