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Opinión

El Govern no conoce la crisis | Por Matías Vallés

Se culpa injustamente al Govern de ignorar la magnitud del desastre económico que se ha abatido sobre Mallorca. Falso, el ejecutivo muestra tal sensibilidad que ampara incluso a sus destituidos. Los tres consellers liquidados este mes no recurrieron a las puertas giratorias tras una prudencial ventana de latencia, sino que fueron despedidos y recolocados el mismo día. En el ámbito político, nadie los querría en el mercado real.

Dado que Armengol descartaba por inservibles a sus consellers caducados, pues en otro caso hubiera resultado insensato prescindir de ellos, queda claro que se les regalan puestos para los que solo acreditan una modesta competencia. El comportamiento se contagia a escalones inferiores, hasta el punto de que los quince cargos a amortizar pueden salir más caros una vez reconvertidos. El Govern no conoce la crisis.

La imagen recuerda demasiado al artificioso trasiego de vacas que llevaban a cabo los avispados ganaderos mallorquines, para garantizarse las subvenciones europeas. El vacuno inconsciente era trasladado en camiones de una explotación a otra, tan falsa la vaquería de partida como la de llegada.

Solo la demagogia alienta las críticas a los sueldos o coches oficiales de los políticos. Sin demasiada presión al respecto, el Govern se erigió en paladín de unos cambios cosméticos, que ni de ser sinceros tendrían sentido. Mallorca pierde a diario cuarenta veces más que el falso ahorro anual de este gesto demagógico.

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