Mallorca ha conseguido en apenas dos meses pasar de tener una de las incidencias más altas de coronavirus del país, con más de 600 casos por cada 100.000 habitantes, a doblegar la curva de contagios como si fuera de goma y precipitarse por una abrupta caída hasta los 100 casos durante el último mes, dejando atrás los umbrales de mayor riesgo. Sin embargo, el tobogán está llegando al suelo y la caída se está ralentizando cada vez con más claridad. La bajada se está frenando y conduce ahora hacia un estancamiento cuando la incidencia de contagios está todavía en esos 100 casos de incidencia, duplicando los 50 con los que en agosto llamó de vuelta a sus turistas Alemania. Todo ello, mientras la cepa británica del coronavirus crece camino de convertirse en la dominante y amenaza con una cuarta ola.

De momento, la situación es relativamente buena. En ello coinciden todos los expertos, que defienden que las restricciones aplicadas son lo que han permitido doblegar la tercera ola. Los casos diarios que se diagnostican se mueven entre los 50 y los 70 y la incidencia en dos semanas sigue en descenso y ya llega a los 100 casos por 100.000 habitantes. Sin embargo, si se amplía el zoom sobre lo curva, si se toma en cuenta la incidencia a siete días y se mira las últimas semanas, se percibe una ralentización que ha pasado de suavizar la caída a dibujar una línea cada vez más horizontal.

Mientras desde mediados de enero hasta principios de este mes de febrero la incidencia a siete días bajó de los 300 a los 100 casos diarios, en las últimas semanas apenas ha pasado de 80 a 50. Los contagios de la última semana se han estabilizado, con una incidencia que ha ido oscilando entre los 48 y los 55 casos por 100.000 habitantes. Para muestra, los casos diarios de este viernes fueron exactamente los mismos que el anterior, 62. Una semana antes eran 79 y una antes 127.

Javier Arranz, comité de gestión de la pandemia.

Javier Arranz, comité de gestión de la pandemia.

El portavoz del comité de gestión del coronavirus en Balears, el doctor Javier Arranz, explica que «la diferencia de la incidencia a siete días entre semanas se va reduciendo y acercando cada vez más a cero, que sería ese estancamiento», al que no cree que se haya llegado aún. En esta línea, cree que «la incidencia seguirá bajando todavía en los próximos días», pero que «poco a poco esta tendencia se va estancando y nos hace estar algo intranquilos».

Joan Carles March, experto en salud pública.

Joan Carles March, experto en salud pública.

Para otros, como el experto en Medicina Preventiva y Salud Pública, el doctor Joan Carles March, o el catedrático en microbiología de la UIB, Andreu Palou, ya se puede hablar de un estancamiento. «La situación es muy buena después de venir de una situación muy complicada, pero este nuevo escenario también tiene sus complicaciones: se está parando la bajada cuando aún es alta. Estamos en una situación de estancamiento», sintetiza March. «Se está ralentizando y entrando en un estancamiento de la evolución», coincide también Andreu Palou.

Andreu Palou, catedrático en microbiología.

Andreu Palou, catedrático en microbiología.

Atribuyen el frenazo a la cepa

Cuando la desescalada apenas ha comenzado y todavía no se ven reflejados sus efectos, ¿a qué se debe este frenazo? Para los dos últimos, no hay duda: el incremento de la variante británica, que desde que ha empezado el año ha pasado de representar poco mas de un cinco por ciento de los casos a representar ya un 40 por ciento de los casos de Mallorca.

«Cabe recordar que en Reino Unido cuando hubo la explosión alcanzó un 70 por ciento, así que hablamos de una presencia muy alta», explica el doctor March.

«Se debe a la nueva variante, que recordemos que es un 70 por ciento más contagios y según algunos estudios recientes también más letal», coincide Andreu Palo. «La proporción de la variante aumenta y ahora habría que saber cuántos casos tenemos, porque es posible que estemos ante un descenso de los casos totales, pero ante un aumento de los casos de la variante», reflexiona Palou.

Más dudas tiene al respecto Javier Arranz. «Relacionar esta ralentización con la cepa británica no es fácil, por ahora no me atrevería a decirlo», sostiene el portavoz del comité de gestión de la pandemia de Salud, que apunta a que «las restricciones tienen un tope de actuación» y que a Alemania le ha pasado lo mismo: «en su caso están estancados en los 50 ».

No obstante, Arranz recuerda los datos, que en una semana la variante británica ha pasado en Mallorca de un 22 a un 40 por ciento de los nuevos casos, y pronostica que seguirá aumentando hasta estar por encima del 50 por ciento y ser la predominante en marzo. «Seguramente en unas semanas si te contagias lo más probable será que sea de la británica», vaticina el doctor Arranz.

A partir de ahí coinciden los tres en que ven en la actual tendencia y en el crecimiento paralelo de la cepa británica el riesgo de un nuevo repunte, de «una cuarta ola» de la covid en Mallorca.

«Cuanto más abajo nos coja, cuanto menos casos tengamos cuando pueda estallar, mejor», explica Arranz, señalando que «cuando estas muy abajo le cuesta más subir». «Si bajamos un poco más de lo que ya estamos el efecto de la variante británica puede ser bastante controlado y ganaríamos tiempo para vacunar antes de estallar una cuarta ola».

Pocos casos para mejor rastreo

March y Palou también defienden la necesidad de seguir bajando los casos. «Creo que Balears debe aspirar a la estrategia de covid cero, porque tiene las condiciones para ello», sostiene March, mientras Palou ve imprescindible «bajar primero de todo de los 50 casos».

«Si tienes pocos casos el rastreo es mucho más efectivos y se podría controlar mejora la variante británica», defiende el catedrático en microbiología, que incide en el mayor rastreo. Para March es necesario acelerar el ritmo de vacunación, ya que «la vacunación hará que una nueva ola no sea igual que las anteriores, especialmente por la inmunización de residencias y sanitarios, que hará que haya menos casos graves».

Desescalada lenta para evitar un repunte de los infectados

Todos los expertos consultados coinciden en la necesidad de una desescalada lenta, incluido el portavoz del comité de gestión de la pandemia que asesora al Govern, el doctor Javier Arranz. Los temores de un posible repunte son dos: no haber bajado todavía lo suficiente para abrir con tranquilidad y el aumento de la cepa británica. «Estamos insistiendo en que la desescalada tiene que hacerse poco a poco para evitar que nos estalle de nuevo», explica Arranz, que cree que «sería muy mal de entender que desescalaramos de la manera que piden algunos sectores cuando la cepa británica será ya la dominante». «Debe hacer una salida contenida», opina por su parte Joan Carles March. El catedrático Andreu Palou insiste en la necesidad de más pruebas y más rastreos cuando se levanten restricciones.