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Expulsan de la carrera a un juez suplente de Palma por trabajar poco

El magistrado sustituto en el juzgado de lo social llegó a acumular hasta 165 sentencias sin dictar dos años después del juicio

El juez trabajó en dos juzgados sociales, ubicados en el edificio de sa Gerreria.

El juez trabajó en dos juzgados sociales, ubicados en el edificio de sa Gerreria.

Bajo la fórmula de «falta de idoneidad» ha sido expulsado de la carrera judicial un juez sustituto de Palma, por trabajar poco, hasta el extremo de que llegó a retrasarse hasta dos años desde que celebró el juicio el que dictara la sentencia. La expulsión de este magistrado suplente la acordó el Consejo General del Poder Judicial, después de que una inspección interna en los dos juzgados de Palma en los que trabajó concluyera que la situación de retraso acumulado era «alarmante». Además de su expulsión de las listas de jueces sustitutos, lo que le impide volver a dirigir un juzgado, también se le impone una sanción de quince días de empleo y sueldo, al considerar que ha cometido una falta muy grave. El magistrado suplente recurrió ambas decisiones del CGPJ ante el Tribunal Supremo, si bien las dos demandas han sido rechazadas, por lo que se confirma su expulsión y su suspensión.

Este juez, que entró en la carrera judicial sin haber superado la oposición, fue nombrado magistrado sustituto en el año 2006. Tras pasar por varios juzgados de la isla, en enero del año 2016 se le nombró juez del juzgado de lo Social número 2 de Palma, donde estuvo trabajando durante cinco meses. Cesó de destino, pero inmediatamente se hizo cargo del juzgado de lo Social número 4 de Palma. Allí estuvo trabajando durante quince meses.

En una inspección realizada en mayo de 2017 sobre el juzgado de lo Social número 2 se descubrió que el juez sustituto se había marchado sin dictar hasta 26 sentencias, que llevaban un retraso de más de seis meses desde que se había celebrado el juicio. Este descubrimiento motivó que también se inspeccionara el otro juzgado de lo Social y se descubrió que la situación era mucho más grave. El juez sustituto había acumulado un retraso, en algunos casos, de más de dos años desde el juicio hasta que se dictaba sentencia. El número de asuntos sin resolver llegó a alcanzar la cifra de 165.

Este juez renunció a que se le asignara otro juzgado, comprometiéndose a sacar adelante todos los casos que no había resuelto. Casi un año después aún no había dictado todas las resoluciones que debía acordar.

Debido a que había personas que habían perdido el empleo, habían presentado una demanda y llevaban unos dos años esperando a que el juez resolviera su caso, la inspección realizó un informe en el que detallaba el bajo rendimiento laboral de este juez sustituto. Trabajaba menos de la mitad que otros compañeros sustitutos destinados en la misma jurisdicción. Además, este suplente, a la hora de resolver, no aplicaba el criterio de atender con preferencia a los asuntos más antiguos.

Ante la situación de retraso acumulado por la actuación de este juez suplente, fue necesaria la intervención del Tribunal Superior de Justicia. También se pidió un informe a la juez decana de Palma y a la fiscalía. Todos coincidieron en la «falta de idoneidad del juez sustituto», por no atender de forma diligente los deberes del cargo que había asumido. Por ello, se solicitó su cese, que se acordó meses más tarde al comprobar que trabajaba poco.

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